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UN CIRUJANO MILITAR DEL SIGLO XVIII

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No faltaron en España medicos y cirujanos militares catalanes . Sirvieron como buenos bajo la bandera de su Rey y sirvieron al Reino tanto en la guerra como en la paz. Uno de ellos fue don José Queraltó. Nació en 1755, en San Martín de Sarroca, cerca de Villafranca del Panadés. Hijo de labradores, estudió Teología durante dos años pero, llegado el momento, cambió la vocación eclesiástica por la medicina y la vida castrense. Ingresó en el Real Colegio de Cirugía de Barcelona y allí estudió durante tres años. Después vino la carrera militar. En 1775 sirvió como segundo ayudante de cirugía en la expedición de Argel . Al retornar de esta empresa, permaneció en Alicante asistiendo al desembarco y cura de los heridos. En 1776 pasó a Cádiz como consultor de la Escuadra y acompañó al general Ceballos a Buenos Aires, prestando sus servicios en el hospital de la isla de Santa Catalina. Al iniciarse las guerras contra los revolucionarios franceses, entre 1792 y 1795, ejerció como cirujano m...

DEL CALABOZO AL RUEDO

En 1817, el marqués de Las Hormazas, Hermano Mayor de los Reales Hospitales de Madrid, solicitaba a la Sala de Alcaldes que permitiese salir de la cárcel a Mariano Martínez  Picharrache , reputado banderillero, para su participación en unos festejos organizados por tan beneméritos establecimientos. Desconozco la causa por la que Picharrache estaba encarcelado aunque sospecho que era por algún ruido, como se decía entonces, o pelea. Cuando uno se llama así, la verdad, la suerte está echada. Se justificaba la petición por el beneficio general que supondría "conciliar la diversión de este público en la permisión de la salida de la Cárcel [...] y con la menor ofensa de la parte agraviada". También resultaban favorecidas, naturalmente, las arcas de los hospitales de la Villa y Corte. Por supuesto, el Marqués garantizaba que, " después de concluido su exercicio en esta noche", Picharrache volvería a la sombra conducido por un criado suyo que, sin la menor duda, debía de ...

LA SEMANA SANTA DE FERNANDO VII

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Fernando VII  era católico, como todos los españoles, pero sin grandes efusiones de devoción. La reina doña Josefa Amalia de Sajonia, jovencísima, recién llegada de un convento alemán, hizo todo lo posible por avivar -sin demasiados progresos- la convencional religiosidad del monarca. Muerta la Reina en 1829, con unos veintiséis años, Don Fernando afirmó rotundo:"¡no más rosarios!". Casó después con Doña María Cristina, de genio más alegre, pero el Rey no aligeró demasiado sus obligaciones religiosas. Lo demuestra su apretada agenda durante los días de Semana Santa según la Tabla de las festividades de la Real Capilla ( Madrid 1832). No convenía, por lo demás, mostrar ligerezas ante apostólicos y realistas, que acusaban al Rey de tolerante en exceso y, a los que le rodeaban, de criptoliberales. Don Fernando iniciaba la Cuaresma recibiendo la ceniza de manos de un prelado. Le acompañaban en la ceremonia Grandes, embajadores, el mayordomo mayor y el capitán de Guardia...

GOYA EN FRANCIA O LA NOSTALGIA DE ESPAÑA

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"Goya, con sus setenta y nueve pascuas floridas y sus alifafes, ni sabe lo que espera, ni lo que quiere: yo le exhorto a que se esté quieto hasta el cumplimiento de su licencia. Le gusta la ciudad, el campo, el clima, los comestibles, la independencia, la tranquilidad que disfruta. Desde que está aquí no ha tenido ninguno de los males que la incomodaban allá; y, sin embargo, a veces se le pone en la cabeza que en Madrid tiene mucho que hacer, y, si le dejaran, se pondría en camino sobre una mula zaina, con su montera, su capote, sus estribos de nogal, su bota y sus alforjas". De Moratín a Juan Antonio Melón, Burdeos, 14 de abril de 1825.

PICADOR DESPUÉS QUE FRAILE

Hubo frailes que abandonaron el claustro para hacerse soldados y correr aventuras. No pudieron resistir la tentación de la vida arriesgada. Buena decisión, en estos casos, era abrazar el oficio de torero. Refiere el marqués de Tablantes* el caso de un fraile natural de Medina Sidonia, llamado fray Alonso Pérez que, en 1819, cambió los hábitos por la vara larga de picar . Firmó, además, una escritura con la Real Maestranza de Sevilla por la que se obligó a participar en unos festejos, montando el correspondiente jaco. Llegó tal hecho a oídos del padre corrector del convento de San Francisco de Paula de dicha ciudad que, escandalizado, no dudó en ponerlo en conocimiento del teniente de la Real Maestranza mediante un escrito, fechado el 22 de abril de dicho año, en el que censuraba con severidad al fraile taurómaco. Decía: "no puedo ni debo permitir tan gran ultraje a mi santo hábito, que él vistió y profesó". Censurable era que los clérigos fuesen a los toros pero que los p...

OTROS POSIBLES PELIGROS DEL MELÓN

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A veces estos riesgos no son, en sentido estricto, digestivos . Es lo que podemos deducir de una escritura notarial de 1769 por la que sabemos que Juan de Montilla, vecino de Jaén mantuvo una querella con unos sujetos "por aver herido al otorgante la madrugada del dia seis de septiembre del año proximo de sesenta y ocho en el sitio de la Fuente de la Zarza, donde estaba guardando un melonar suio propio por impedir a dos hombres que en el estaban cojiendo melones". Debió de recibir algunos palos. La defensa del melonares y huertas era frecuentemente de pesadumbres muy ruidosas. No es la primera noticia que encuentro, al respecto, en papeles de archivos. Archivo Histórico Provincial de Jaén, legajo 2146, folio 15, 1769

NAVAJAS PIADOSAS

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A finales del siglo XVIII el inquisidor general, don Agustín Rubín de Ceballos , prohibió y mandó recoger aquellas "navajas y cuchillos, que en los cabos tengan grabadas las imágenes de Nuestro Señor Jesuchristo ó insignias de su Pasión, o las imágenes de Nuestra Señora, o de otros Santos". No se consideraba respetuoso, al parecer, que se cortaran hogazas o se desollasen corderos con cuchillería tan piadosa. Menos aún que se resolviesen cuestiones y pesadumbres con una ferralla tan devota. No faltaban -es verdad- precedentes de espadas antiguas que albergaron en sus empuñaduras y pomos huesecillos de santos, fragmentos de hábitos y otras reliquias. Sin embargo no era lo mismo, es justo reconocerlo, la espada de un caballero que la navaja de un jayán. Ni daba igual combatir en las Navas o en Lepanto que participar en una pelea tabernaria. El Santo Oficio, ya a finales del setecientos, daba ya poco miedo y se dedicaba, más que nada, a rastrear papeles jacobinos y librepensa...

TAUROMAQUIA, OSAMENTAS Y TRAPEROS

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Instituciones de beneficencia y cofradías han organizado, desde hace siglos, festejos taurinos para obtener fondos o celebrar -con el debido brillo- los días grandes. Era el caso de los Hospitales Real y de la Pasión de Madrid. Los traperos de la Villa y Corte hacían constar en sus ordenanzas , de 1789, como acostumbraban "a ajustar con los comisarios de los mismos reales Hospitales el que se  les den, por los precios que pactan, los caballos que mueren en dichas Fiestas de Toros". Éstas se celebraban "en la Plaza que para este intento hay en las inmediaciones de la Puerta de Alcalá". Las pieles de los jacos las vendían a los curtidores y la carne era empleada como pasto para perros. Estaba rigurosamente prohibida su venta para el consumo humano. Otra cuestión es que se cumpliese o no esta norma. Las osamentas de los caballos debían ser quemadas en basureros públicos. El gasto de tal tarea estaría a cargo de los citados comisarios y no de los traperos.

CALDEREROS FRANCESES

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No era infrecuente la presencia de franceses en la España de los siglos XVII y XVIII. Se dedicaban a tareas modestas. Eran cuchilleros, chocolateros ,  merceros, aguadores y caldereros. Tampoco faltaban entre ellos pequeños comerciantes y vendedores ambulantes. Fueron criticados con aspereza por los arbitristas. Decían que intercambiaban baratijas por moneda de buena ley que, llegado el momento, se llevaban a Francia para perjuicio de la economía española. Si bien la moneda de plata apenas circulaba, difícilmente se puede culpar de tal hecho a los negocios de los franceses. Todos querían atesorarla, españoles y no españoles,  guardarla a buen recaudo y pagar con un vellón depreciado y resellado . En el Entremés de los caldereros  de Francisco de Castro (1672-1713) aparecen dos franceses, dados al galanteo y ahorradores. Uno, llamado Pierres, había reunido seiscientos doblones y otro, Gerardo, doscientos patacones o monedas de plata de una onza. En la obrilla se desar...

EL TIEMPO DE SOLDADOS Y TOREROS

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La afición a los relojes  es una inclinación de linaje barroco. En el siglo XVIII la reflexión sobre el tiempo, siempre en la esencia del pensamiento occidental, se unió a la búsqueda de la precisión, tan propia de la mentalidad ilustrada. En aquellas cabezas, rematadas con pelucas, residía una constante e incorregible pasión por contar, medir y clasificar. No era sólo asunto de gabinetes de científicos y curiosos. Don José Carrillo de Albornoz, conde de Montemar  (1671-1747) recomendaba en un tratado militar: "llevará el Capitán [de Caballería] relox, anteojo de larga vista, tintero, y papel, y algún pedazo de cerilla, o estadal, por ser todo preciso para salir con ayre de la comisión que se le encarga". Seguro que nuestro brigadier, don Pedro de Rivera , era de la misma opinión. Miraría su reloj y otearía con su largavista los grandes espacios americanos en su viaje de 13.000 kilómetros. El morral de un oficial del siglo XVIII bien podía contener redes, cajas y lentes d...

CAPA CORTADA

Parece ser una particular forma de agresión e injuria: en 1785 se acusó a Juan José Pardas y a Micaela del Árbol de agredir al alcalde del pago de la Torre de Juan Ramos, en Jaén, en particular "por haverle dado de palos y cortádole la capa por barias partes". También salieron maltrechos dos individuos más. Los sucesos se produjeron en el puesto.de vino que la citada Micaela -mujer de armas tomar y capaz de acciones expeditivaS- regentaba en la Carrera que era, para mayor pesadumbre del ofendido, calle muy concurrida por personas de todo estado y condición.

PERSECUCIÓN DE VAGOS

Fue propia de la mentalidad ilustrada la defensa de la ética del trabajo y la persecución de la vagancia. En siglos anteriores, los mendigos -siempre que no fuesen vagabundos o desconocidos- no eran considerados como parásitos ni, necesariamente, como maleantes. Había, incluso, una ociosidad respetable a la que aspiraban todos los que tenían pretensiones nobiliarias. Con el siglo XVIII todo comenzó a cambiar. Así, en 1771 el corregidor de Mancha Real, Reino de Jaén, fue la pesadilla de Tomás de Ávila. Era éste un mozo de veintidós años de edad al que el Corregidor "mal instruido de algunos vecinos" apresó y puso a buen recaudo "haviéndole agregado al real servicio". Dispuso el representante de la autoridad real que se convirtiese en soldado. El motivo era considerar a Tomás de Ávila "en la clase de vago y mal entretenido". La madre del susodicho negó, ante la Real Chancillería de Granada,  tal acusación pues, muy al contrario, el potencial recluta era ...

TRAPEROS DE MADRID EN EL SIGLO XVIII

La Hermandad de Jesús Nazareno estaba formada, en 1789,  por unos cuarenta y cinco traperos de Madrid. Tenía su sede en la Inclusa de la Villa y Corte. Para ingresar en esta hermandad se debían acreditar determinadas calidades, pagar 30 reales de vellón por la matrícula y cuatro maravedíes diarios. Los recién llegados al arte de la trapería, debían demostrar su condición de cristianos viejos. Todavía a finales del XVIII, incluso en sociedades de modestísima condición, se mantenían estos requisitos criticados, con toda razón, por los ilustrados. Se exigían, además, a los aspirantes garantías de no haber sido procesados por robo, hurto o estafa. Los hermanos tenían como norma, dentro de su código gremial, devolver a sus propietarios cualquier alhaja u objeto de valor tirado a la calle de manera accidental. Se tenían por gente honorable a carta cabal. Las condiciones de ingreso en la Hermandad eran siempre menos severas para los hijos de traperos integrados en la Hermandad. Era un eje...

EL PICADOR Y LOS BANDOLEROS

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Hubo en tiempos de Carlos III un picador llamado Juan Miguel. Aparece como tal en la plaza de toros de Sevilla, el 8 y 10 de mayo de 1764, junto a Fernando del Toro, Mateo Medina, Eduardo Casivero y José Daza. Le pagaron a nuestro personaje, en aquella ocasión, 1.200 reales y once toros de gratificación. Dice el marqués de Tablantes que era, Juan Miguel, hombre muy valeroso en la plaza y fuera de ésta. Una vez fue asaltado en Sierra Morena por una partida de ladrones. El picador, allí en despoblado y en solitario, no se amilanó ante gente de tan mala condición. Mató al jefe de los bandoleros, a uno más y puso en fuga al resto. El valor era su oficio y su destino.

LOS MENDIGOS DEL MOTÍN

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"La chusma por sí sola no pudo conducir este motín". Es lo que dijo Campomanes cuando lo de Esquilache. No creía en las revueltas espontáneas. Tras meditar con frialdad ilustrada, ésta era su conclusión. El tono y la calidad de las sátiras y pasquines, la organización de la revuelta, la ausencia de violencia sobre los particulares y el estallido de alteraciones similares en Toledo, Ocaña y Segovia demostraban la certeza de sus sospechas. Se decía que había mucho trasiego de dinero y que en las tabernas, donde corría con alegría  el vino por cuartillos y azumbres, no cabía un alma. Todos invitados. Allí, decían, se reclutaron mendigos y muchachos sin oficio ni beneficio. Resultó muy extraña la poca capacidad de persuasión de los predicadores, tan eficaces, normalmente, en apaciguar a las gentes enfurecidas.También era inaudito que heridos y moribundos, con evidente riesgo de condenarse eternamente, se negasen a confesar. Las sospechas recayeron - como era habitual- sobre...

SOLES DE SEPTIEMBRE EN 1807

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"En la provincia de Madrid está el tiempo revuelto; en la de Toledo, Granada, Sevilla y Cuenca está caluroso; en la de Ciudad Real se experimentan soles picantes; en la de Extremadura está sentado; y ultimamente en las de Murcia y Córdoba está vario", ( Correo Mercantil de España y sus Indias , jueves 17 de septiembre de 1807). No tenía septiembre buena fama en el pasado. Así lo confirma el refranero, siempre tan agorero. "Por septiembre, se tiemble", decían, a la espera de la sequía continuada, de la tormenta, del granizo y, ya perdidos, de la ruina de los frutales. También nuestros antepasados aguantaron, con seguro estoicismo, días calurosos durante dicho mes. Como en aquel septiembre de 1807. No es por tanto cosa nueva y que conste para que nos sirva de consuelo, a los que reverenciamos el pasado, saber que los antiguos padecieron lo mismo. Soles picantes sobre La Mancha, sobre toda España. Resoplar de la gente goyesca y palabras fuertes en plazas y camino...

DEL MELÓN Y SUS PELIGROS

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En el refranero se recoge el siguiente consejo: "El melón en ayunas es oro, al mediodía plata y por la noche mata". El melón podía, además, ser fuente de serios riesgos y no por razones digestivas. Algo de esto sabía Juan de Montilla, vecino de Jaén, aporreado a principios de septiembre de 1768 "en el sitio de la Fuente de la Zarza, donde estaba guardando un melonar suio propio, por impedir a dos hombres que en él estaban cogiendo melones". No debió de ser el lance de capa y espada sino de garrote y árnica. Tampoco imaginamos a Scaramouche defendiendo melonares.

BARRENDEROS DE CÁMARA, GALOPINES Y OTRA GENTE DE ESCALERA ABAJO

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En 1785 casó la Infanta Doña Carlota, nieta de Carlos III, con el Infante Don Juan de Portugal. Para la celebración del matrimonio, Doña Carlota tuvo que viajar a dicho Reino escoltada por una nutrida comitiva al mando del duque de Almodóvar. Entre los muchos acompañantes, y centrándonos en los de más modesta condición, había varios chulos, palabra que, como es sabido, tiene diversas acepciones . Así en la  Cocina de Boca, según consta en la crónica del viaje,  servían Juan Martínez Ventero, "chulo que va haciendo de portador", Agustín Feito "idem en todo", Antonio Rodríguez, chulo y despensero y Juan Cancio, chulo, sin más, así, a palo seco. Sospecho que Ventero, Feito y Cancio debían de ser tipos muy despiertos y que estarían bien contentos de participar en esta jornada, distribuida en etapas no demasiado fatigosas pues, si bien se ponían en marcha temprano, cubrían su carrera a mediodía pues la Infanta debía descansar y no llegar quebrantada a Portugal. En lo...

ILUSTRADOS, ROMÁNTICOS Y ABURRIMIENTO

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Rüdiger Safranski en su Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán  analiza, entre otras muchas cuestiones, la relación de los románticos con el aburrimiento. Aporta precedentes al respecto. Era un estado de ánimo, según Montesquieu, unido a los poderosos: "Su grandeza les obliga a aburrirse". A esto alegaba que "Todos los príncipes se aburren: una prueba de esto es que van de caza". Rousseau, en la misma línea argumental, declaraba: "El pueblo no se aburre; lleva una vida activa [...] El azote de los ricos es el aburrimiento". Ya en pleno romanticismo Eichendorff asociaba el aburrimiento a la vida urbana. La glorificación de la pobreza y de la vida de aldea no era nada nuevo, sino una idea defendida por los que vivían en ciudades y no sin un notorio desahogo económico. La visión española del asunto es más realista y más sombría. Así Jovellanos, en su  Memoria para el arreglo de la policía de los espectáculos y diversiones públicas, y sobre su origen...

PAVOS PERDIDOS EN LA CORTE

En el Diario de Madrid de 29 de enero de 1788 se publicó la siguiente noticia: "El 26 se extraviaron 4 pavos cebados en las inmediaciones de los Caños del Peral. Se entregarán al sargento de Inválidos que está a la puerta del coliseo de la Ópera". Cuatro pavos cebados sueltos en Madrid, o en cualquier ciudad de la época, cuando la escasez era la norma, tenían escasas posibilidades de ser devueltos a su legítimo propietario.Causa cierto asombro la ingenuidad y el optimismo del anunciante. Por algo era el siglo XVIII.