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LECTURAS DE CLASE MEDIA

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Don Felix Manuel Martínez vivió en los felices días del reinado de Carlos III. Su ocupación era la de oficial mayor de la Notaría Eclesiástica de Jaén. Estaba casado con doña Isabel Juana Cantero. No es aventurado presumir que llevaron una vida comedida y, como podremos deducir por lo que indicaremos más adelante, cristiana. Él dedicado a sus expedientes, a ir y venir al Obispado, al trato con clérigos graves y juiciosos. Ella, en la decorosa vida de una mujer de su condición, ni popular ni aristocrática. Nada más sabemos de ellos salvo los títulos de sus libros. Tenían una biblioteca modestísima, de una docena de volúmenes o poco más. En aquellos tiempos los lectores no tenían muchos libros pero, en cambio, los leían muchas veces. Inventariaron los libros y fueron tasados en 106 reales. Don Felix Manuel era propietario de ocho, algunos de gran utilidad para su ejercicio profesional. Se mencionan: "un libro de Sigüenza de claúsulas", "uno de a folio, vida de San Borxa...

HOTELES ISABELINOS.

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En la Guía oficial de los viajeros en los caminos de hierro, vapores y diligencias (Imprenta de La Iberia, Madrid, 1865) se incluyen varios anuncios de fondas y hoteles de Madrid y del extranjero. Comencemos con los de Madrid y, en particular, con el Hotel de Francia, ubicado en la calle del Carmen, 30, y a cargo de Bautista Landarreche. En el anuncio se destacaba su centrica posición, cercana a la Puerta del Sol y también que "la cocina está dirijida a la francesa y a la inglesa", con mesa redonda a las seis de la tarde y restaurant en la planta baja. La mesa redonda -de la que Josep Pla da cuenta en su Viaje en autobús-  consistía en un servicio de comedor en el que los clientes comían juntos y en buena compañía sin que, en principio, tuviesen relación familiar o de amistad. El restaurante o restaurant, que es el término utilizado, era -o pretendía ser- de más empaque y los comensales se distribuían en mesas individuales. Otro establecimiento anunciado es el Gran Hotel...

UN CONSEJO DE CÁNOVAS PARA TIEMPOS DE PENURIA

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Hace unos meses recordábamos un consejo de Ortega para afrontar la crisis. Ahora aportamos otro, éste de Cánovas, recogido en El solitario y su tiempo. Aunque, en su realismo y sentido común, entreverado de moderado pesimismo, carezca de la aristocrática elegancia y, hay que reconocerlo, del matiz snob que, en cambio, tenía el del filósofo, ambas afirmaciones no son necesariamente incompatibles. He aquí la exhortación de Cánovas a nuestros bisabuelos y tatarabuelos y que no convendría olvidar en estos tiempos de penuria: "trabajad, inventad, economizad, ahorrad sin tregua; no contraigáis más deudas, no pretendáis tanto adquirir como conservar, no os fiéis sino de vosotros mismos, dejando de tener fe en la fortuna" . No está nada mal y, aunque parezca atrevida la comparación, recuerda al Mary Gloster de Kipling. Además  recoge buena parte de la visión del mundo y de las virtudes de la injustamente denostada clase media del XIX.