Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Siglo XIII

EL NACIMIENTO DE ALFONSO VIII

  Nació el once de noviembre de 1155. Era viernes y quizás fue una jornada soleada, de hojas en el suelo y membrillos en las huertas, como corresponde al veranillo de San Martín. Era hijo de Sancho III y de Doña Blanca Garcés y también tataranieto del Cid por linaje de madre. A los tres años quedó huérfano de padre y madre aunque no solo en el mundo. De su prodigiosa parentela ya escribí alguna cosilla hace un tiempo. Leo en el gran estudio de Carlos Vara , dedicado a Las Navas de Tolosa, un documentado análisis del personaje. En esa grave y victoriosa y jornada estuvo al frente de los ejércitos cristianos y demostró una vez más su valor y empuje. Cita el mencionado estudioso al cronista Núñez de Castro que hace una descripción de Don Alfonso y así sabemos que fue "de estatura más que mediana, de rostro hermoso, en quien sobresalió lo encendido; la frente sin desproporción, abultada, el cabello de color de la barba, tibiamente negro, los ojos garzos, la nariz inclinada a grande, s...

DEL TIEMPO EN QUE NACIÓ LA CORTESÍA.

Imagen
Vivieron cuando el recuerdo de Las Navas era cosa reciente, en el tiempo en que la cortesía vino al mundo. Fueron reinas, infantas, abadesas y mujeres de valor, capaces de defender un castillo y de gobernar estados y señoríos. Vivieron en estos reinos españoles y hubo entre ellas algunas inglesas, portuguesas y francesas. Se llamaron así: Blanca, Mencía, Leonor, Elvira, Eva, Mayor, María, Constanza, Petra, Elo, Berenguela, Estefanía, Beatriz, Urraca, Toda, Sancha, Matilde, Teresa y Aldonza. Estos nombres son, sin más, un poema del siglo XIII.

MUY PLAÑIDA DE TODOS LOS SUYOS

Imagen
La muerte medieval se vivía como un camino de partida desde este valle de lágrimas, en el siglo XIX era un naufragio y ahora, desorientados y espantados, no sabemos muy bien qué  pensar, y la hacemos invisible. Una parte de estas concepciones de la muerte quedan desveladas en las maneras de manifestar la tristeza y el duelo. Hasta el siglo XII prevaleció, en palabras de Phillipe Ariès, el duelo desmesurado. Después, esta actitud se moderó mediante una ritualización que exigía una puesta en escena, una expresión formal, visible y legible, sujeta a unos códigos y exigencias sociales. De aquí proceden los largos lutos vigentes hasta hace no demasiado tiempo. A pesar de todo, las manifestaciones de duelo de los tiempos altomedievales se conservaron, con desigual persistencia, hasta la irrupción de la modernidad e, incluso, después. Los ejemplos tomados, entre otras fuentes, de las historias caballerescas pueden probar lo dicho. En La Muerte del Rey Arturo , escrita hacia 1230,...