SALUDO CON INCLINACIÓN NOBLE
El escolapio don Santiago Delgado de Jesús y María en su Catecismo de urbanidad (1817) prescribe que a Grandes, títulos del Reino y personas principales se les debe saludar con los talones juntos, las puntas separadas, "con inclinación noble del cuerpo y no de la cabeza". Es lo que ejecuta, con soltura y corrección, Alan Rickman en su intrepretación austeniana del coronel Brandon, en Sense and Sensibility.