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Mostrando las entradas etiquetadas como La Mancha

TAN GENUINAMENTE ESPAÑOLA COMO ESTEPARIA

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  "Visitan El Toboso multitud de extranjeros para estudiar las costumbres y viviendas clásicas manchegas, pues hay casas que por su construcción y mobiliario aun parece que esperan una postrer visita del hidalgo ingenioso y de su escudero leal. Todo compatriota culto y pudiente debiera conocer El Toboso, localidad tan genuinamente española como esteparia." (Eduardo Reyes Prósper, Las estepas de España y su vegetación , 1915)

DON QUIJOTE Y SANCHO EN LA FRONTERA

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Salió a los campos bien dispuesto con una armadura del siglo XV. Así lo asegura Martín de Riquer. La tenía allí, en su casa, olvidada. Era, quizás, de los tiempos de la Guerra de Granada, de los bisabuelos de Alonso Quijano. No dejaría de causar asombro: un hombre solo, arreado como el Doncel de Sigüenza y con una bacía de barbero en la cabeza. En La Mancha, donde nunca pasaba nada. No había sido siempre así. Esos campos fueron tierra de frontera, lugar de cabalgadas y peligros. Las soledades de El Viso del Marqués, Quintanar de la Orden y Castellar de Santiago vieron correrías y episodios de crónica y romancero. Cuando Don Quijote decide salir a la aventura lo hace movido por sus lecturas de libros de caballerías pero, también, por un llamamiento atávico e irresistible que su falta de razón no pudo o no supo refrenar. Actuó con la lógica y las inclinaciones de un hidalgo, consciente, en su nobilísima locura, de su condición y sabiéndose una rama, decaída quizás, de un árbol de r...

PERROS ANTIGUOS

Leo En los montes de La Mancha (1879) de José de Navarrete algunas noticias sobre perros que vivieron en el siglo XIX. Los conoció el autor en sus jornadas cinegéticas y da cuenta de sus nombres: Como tú, el Palomo, la Gacela, el Ronquillo, el Cojo de Antequera, animal de gran valor y conocimiento, Perico, el Terrible, Herodes, Arrogante, Bolera y Careto, entre otros. Creo que los perros ya no se llaman así. Sus señas no carecen de interés, así Navarrete describe al podenco Perico como "cenceño, encerado y corbato, algo festoneado de las manos y zarco del ojo izquierdo" además de "resero y conejero tenaz; herido en un brazo y en una cadera". Herodes era "colorado, careto, rabón, gacho de una oreja, resero puro con especialidad de jabalíes". Se da el caso de que a Herodes se le arrancó un cochino que le asestó "dos cuchilladas en el brazo derecho". Debió de ser un trance comprometido. A pesar de los costurones, del pan reseco y de no conocer los...