LOS MENDIGOS DEL MOTÍN
"La chusma por sí sola no pudo conducir este motín". Es lo que dijo Campomanes cuando lo de Esquilache. No creía en las revueltas espontáneas. Tras meditar con frialdad ilustrada, ésta era su conclusión. El tono y la calidad de las sátiras y pasquines, la organización de la revuelta, la ausencia de violencia sobre los particulares y el estallido de alteraciones similares en Toledo, Ocaña y Segovia demostraban la certeza de sus sospechas. Se decía que había mucho trasiego de dinero y que en las tabernas, donde corría con alegría el vino por cuartillos y azumbres, no cabía un alma. Todos invitados. Allí, decían, se reclutaron mendigos y muchachos sin oficio ni beneficio. Resultó muy extraña la poca capacidad de persuasión de los predicadores, tan eficaces, normalmente, en apaciguar a las gentes enfurecidas.También era inaudito que heridos y moribundos, con evidente riesgo de condenarse eternamente, se negasen a confesar. Las sospechas recayeron - como era habitual- sobre...