LA PESTE DE 1602 EN JAÉN
No fue demasiado diferente a lo de ahora. Corrieron noticias de una epidemia de peste que llegaba de Córdoba. Ya en febrero de 1601 el Cabildo municipal de Jaén prohibió la entrada de telas de cualquier procedencia, aunque su origen estuviese en lugares libres del contagio. Después se pasó al control de todas las mercancías y viajeros que llegaban a la ciudad. Pasaron los meses y en abril de 1602 se supo de la primera enferma, una mujer que fue aislada en la ermita de San Nicasio que al final fue convertida en hospital de apestados. Era natural que la inquietud y después el miedo se apoderasen de la ciudad. Mandaron a sus casas a los niños que estudiaban con sus maestros las primeras letras, cerraron la escuela de Gramática y dijeron a las mujeres que enseñaban labores a las niñas que dejasen la tarea para mejor momento. Preguntaban a los médicos y nadie sabía, a ciencia cierta, lo que podía pasar. El corregidor de Jaén advirtió con severidad a los médicos de las penas en que incurrir...