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Mostrando las entradas etiquetadas como gente de otro tiempo

LA GENTE, LA CALLE Y EL AUTO DE FE DE 1680

El 30 de mayo de 1680, día de la Ascensión, se pregonó el Auto de Fe en distintos puntos de Madrid.  En la Puerta de Guadalajara "fue tan grande el concurso de gente y de los coches que concurrieron, que el mismo deseo de verle estorbaba a la muchedumbre el cumplirle". Las aglomeraciones y atascos llevaron a ordenar que, desde la víspera del día del Auto y durante las procesiones, no circulasen caballos ni coches. Además de las muchas desgracias que podían producirse por el excesivo tráfico, las cuestiones de precedencia en las calles provocaban conflictos protocolarios que, con facilidad, derivaban en situaciones violentas. Fueron, además, días de mucho calor. Durante las primeras horas de la mañana del 30 de junio, se concentró mucha gente en las calles. Éstas se habían cerrado y se levantaron tablajes y nichos para presenciar la procesión de los ciento veintitrés condenados hacia la Plaza Mayor.  Tuvieron que retrasar la salida hasta las siete de la mañana por "el con...

UNA PARTIDA CARLISTA DE JAÉN EN 1900

Estaba formada por poco más de veinte hombres. Partieron de Linares, un núcleo minero, poblado por gente procedente de mil lugares, sin tradición carlista y donde la vida podía ser muy dura. Iniciaron su aventura a las once de la noche del tres de noviembre de 1900, la víspera del santo de Don Carlos que, entonces, pasaba sus días de exilio en Venecia. Los carlistas de acción estaban inquietos. Había rumores de revuelta, de que pronto volverían a empuñar las armas. Desde finales de octubre arreció su activismo, se organizaron partidas aquí y allá, un poco a la buena de Dios, y hubo un levantamiento de cierta entidad en Santa Coloma de Gramanet y Badalona. Los más exaltados consideraban que había llegado el momento de una insurrección general en toda España.  En el antiguo Reino de Jaén, dos carlistas, el padre Sebastián Chinchilla y Francisco Pérez Moreno decidieron organizar una partida y echarse al monte una partida. Los dos vivían en Linares. El coadjutor Chinchilla, descrito co...

SEÑORITAS DE PUEBLO

Carlos Arniches en Los caciques , publicada o representada en 1920, menciona, con unción y afecto, a las señoritas de pueblo. Dos personajes, Cristina y Alfredo, conversan. La primera reconoce no ser más que una señorita de pueblo a lo que Alfredo responde: “La señorita de pueblo siempre me ha inspirado a mí una viva simpatía”, y continúa: Cuando en mis viajes he visto paseando por los andenes de las pequeñas estaciones, esos grupos de muchachas cogidas del brazo, me ha parecido siempre adivinar en la mirada de sus ojos dulces el cansancio de la vida monótona, y es su triste sonrisa el anhelo de una existencia mejor. ¡Con qué resignada melancolía miraban alejarse el tren!...A mí, te digo, que me daban ganas de cogerlas a todas en un puñado y llevarlas a otro mundo, y a otra vida que valiese la pena de vivirse, fuera de aquel estrecho ambiente pueblerino, egoísta y brutal, que sólo ellas encantaban con el hechizo de su juventud. Creo que ya no hay señoritas de pueblo. Los personajes y l...

CÓMO SE FIGURABAN LOS TURISTAS EXTRANJEROS LA PUERTA DEL SOL EN 1930

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Nadie podrá afirmar que faltaba la alegría de vivir y la acción en aquella España real e imaginada. Para bien y para mal ya no somos así. La ilustración es de Joaquín Sama Naharro (1902-1989) y fue publicada en Buen Humor, el 18 de marzo de 1930. Quizás la percepción que algunos tienen de los españoles no haya cambiado demasiado en casi cien años. Todavía produce asombro leer lo que piensan de nosotros. Da igual.  CC-BY 4.0 Imágenes procedentes de la Biblioteca Nacional de España.

VÍTORES POR LA INMACULADA

España cerraba la Edad Media, abría el gran siglo XVI y la defensa de la Inmaculada Concepción movilizaba espíritus y devociones. Fue en aquellos años cuando se fundó la Santa Capilla por don Gutierre González Doncel. De su fe inmaculista y de su intención dan fe los estatutos de la Institución en los que hace constar que “la Santa Capilla fue fundada y edificada por mí dentro de la Iglesia Parroquial de Santo Andrés de la ciudad de Jaén, a mis propias expensas y gastos, y me pareció tuviese invocación de la Concepción de Nuestra Señora Santa María”. Los estudios de doña Soledad Lázaro Damas aportan sobradas pruebas del temprano culto a la Inmaculada en Jaén, impulsado por obispos como don Alonso Suárez, en cuyo tiempo se instituyó la Santa Capilla, o por el obispo don Pedro Pacheco al que Carlos V mandó acudir a Trento, donde se decidió la gran estrategia para frenar a los protestantes y reformar lo que fuese necesario para mayor gloria de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Fue...

SOBRE LOS BAÑOS DE MAR

En estas tardes de verano paso el rato con antiguos tratados y guías para bañistas. En todos se mencionan mil prevenciones y advertencias. Don Ventura de Bustos y Angulo, médico y dentista de Madrid, cuyo lema era «en el bañar no conviene prevaricar», estimaba en sus Baños de río, caseros y de mar (1816), que los chapuzones estivales eran útiles para templar los ardores del sol, «que tanto vician y alteran los humores». Otros tratadistas aseguraban que servían para aplacar los espíritus fuliginosos o de la naturaleza del hollín, propios de la estación. SEGUIR EN THE OBJECTIVE

SOBRE LA RECLUSIÓN DE UN CLÉRIGO EN EL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

 En el invierno de 1987 o quizás de 1988 -no lo recuerdo con exactitud aunque da igual-  publiqué en Ideal , un breve artículo que, entre mis papeles, he recuperado. No el recorte de prensa, que tengo por ahí perdido, sino el texto mecanografiado. Tal y como lo escribí, con toda la ingenuidad, la precipitación y el entusiasmo de los pocos años, lo reproduzco en Retablo de la Vida Antigua: Un dato inédito sobre el Santuario de la Virgen de la Cabeza. <<El Santuario de la Virgen de la Cabeza ha sido, a lo largo de la historia, un símbolo de la vida de Andújar y como tal ha participado de forma directa en el acontecer de la mencionada ciudad. En estas líneas no vamos a hablar de la romería ni del culto mariano, sino de un aspecto interesante y desconocido del Santuario. El 17 de noviembre de 1661, ante el escribano público Ramos de Ulloa, un clérigo llamado Juan López de Almodóvar, presbítero y vecino de Andújar, declaró estar en la Cárcel Eclesiástica de Jaén “en razón d...

EL MÁS INERME

Alfonso García Valdecasas publicó en Escorial, en 1943, “El hidalgo”. Es una reflexión sobre la hidalguía y la figura del hidalgo, en contraposición a otros modelos o tipos, o arquetipos, sociales, dentro de la línea de pensamiento de Ortega del que fue discípulo el autor. Hay un párrafo en dicho escrito que conmueve y que me hace reconocer situaciones vividas y estudiadas. Se refiere García Valdecasas al lazarillo y al hidalgo:  Sus amos sucesivos (el ciego, el clérigo, el fraile mercedario, el vendedor de bulas, el capellán, el alguacil...) son otros tantos bellacos que quieren explotarle. Al lazarillo no le remuerde de burlarles o vengarse de ellos. Les gana en donaire y picardía, no es inferior moralmente. Pero aparece el hidalgo con su andar sosegado, su cuerpo derecho, su buen talante, su espada que no cambiaría por todo el oro del mundo. Alejado de su lugar de origen, donde estaban las raíces de su hidalguía es un mutilado social, no tiene misión, no tiene obras, es el ...

EL VISITADOR GENERAL DE TINTES DEL REINO

Se llamaba don Luis Fernández. Ejerció el oficio de visitador general de tintes del Reino cuando acababa el Antiguo Régimen. Inició su tarea cuando reinaba la devota, ilustrada y cazadora majestad de Carlos III, padre de sus pueblos. Supongo que las obligaciones de este oficio, consistirían en fiscalizar y contrastar la calidad de los tintes para evitar fraudes y desengaños. Nada más dieciochesco y de mayor utilidad pública. Los tintes, antes de que los químicos alemanes democratizasen las posibilidad de vestir ropas de colores, eran caros y escasos, frecuentemente de origen exótico. Me pregunto si el colorido de majas, currutacos y chisperos goyescos debió algo al rigor y a los desvelos de nuestro visitador. Tenía que saber mucho del añil, del índigo, la grana o la cochinilla. Vivió don Luis cuatro reinados -no cuento el del Intruso-, sobrevivió a la guerra y quizás admiró secretamente los colores de coraceros, dragones y mamelucos. En aquellos días de revoluciones y reacciones, abraz...

SOBRE HUERTAS Y HORTELANOS

Recientemente he publicado en Zibaldone , de The Objective , un artículo que habla de huertas antiguas -y no tan antiguas- y de hortelanos. Creo que puede ser del interés de los ilustrados lectores de Retablo de la Vida Antigua que, por lo general, han tenido siempre un probado interés por el campo. Aparecen algunos datos sobre utillaje agrícola, variedades de frutas y aspectos relativos a las labores que se hacían en las huertas.  Aquí está el enlace: https://theobjective.com/elsubjetivo/elogio-de-huertas-y-hortelanos/

EN EL CASINO DE EL CENTENILLO

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En Retablo de la Vida Antigua ya hemos tenido la alegría de citar el libro de Luis García Sánchez-Berbel dedicado a El Centenillo*. Hay una espléndida descripción del casino de este honrado pueblo que el que esto escribe recuerda haber visitado a finales de los sesenta e inicios de los setenta, ya muy en decadencia, camino de la familiar dehesa de Navalcardo. El casino contaba con unos urinarios, y perdonen ustedes por detalle tan poco fino, majestuosos, creo yo que poco menos que eduardianos que bien podrían haber estado instalados en el Royal Albert Hall de Londres. Cuando El Centenillo estaba en pleno esplendor, por la actividad minera, el casino contaba con una notable biblioteca y un salón de juego decorado con diferentes trofeos de caza, entre los que se contaban lobos, jabalíes, ciervos, zorros, águilas, búhos, mochuelos y jinetas. Este alarde de taxidermia no escandalizaba a nadie en aquellos tiempos. Desconozco si se caldeaba con chimenea o estufa de leña. Entre los asidu...

ANTEOJOS

Los relacionamos con los navegantes, los aventureros de diversa condición y los piratas, al igual que el parche en el ojo y la pata de palo. Era muy del siglo XVII la afición a las lentes. En España, al igual que en otros países, las vendían los merceros. Tengo una relación de precios de tiempos de Felipe IV que mencionan distintos tipos de anteojos, con precios moderados. Es seguro que los había más caros y precisos, de mejor óptica pero éstos que voy a citar eran los que compraba la gente corriente o sin demasiadas exigencias. Había anteojos “de camino”, originarios de París, para los viajeros y caminantes, para aligerar la monotonía de las rutas y otear el panorama. Otros eran de “media catarata”, que era una curiosa manera de calibrar sus aumentos. Había anteojos “de larga vista de cañuto largo”, que venían de Alemania. Debían de ser como grandes catalejos para ensimismarse en las lejanías. También anteojos dobles, quizás similares a los gemelos, de tamaño grande y pequeño. Los pr...

NAVIDADES EN TIEMPOS DE FERNANDO VII

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España estaba quebrantada, las colonias perdidas sin remedio y la Real Hacienda acogotada. Conspiraban los liberales y los realistas tramaban venganzas. Fernando VII imponía, sobre todos y sin creer demasiado en nada, su taimada voluntad y su mal gobierno. A pesar de todo, las Pascuas llegaban y los madrileños, transeúntes y estantes se permitían algunos lujos y legítimos esparcimientos. Los españoles de esos años desayunaban café con tostadas y molletes con manteca del país o de Flandes, también huevos con jamón o torreznos y, si venía a cuento, una copa de aguardiente.  Al mediodía, acudían a cafés, botillerías, fondas y figones. También, cuando era oportuno, a las acreditadas tiendas de ultramarinos de la Villa  para avituallarse con motivo de las fiestas navideñas. No reinaba la abundancia en días tan de capa caída pero algo había. En el Café del Sol -Horno de la Mata, 13-  se servían, en esas fechas, fiambres de jamón dulce y quesitos helados. La clientela podía,...

LA PARENTELA DE ALFONSO VIII

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DE ILUSTRADOS Y SEPULTURAS

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En 1792 se editó en Pamplona, en la imprenta de Ezquerro, una obra titulada Nueva instancia a favor de los cementerios contra las preocupaciones del vulgo, escrita por el capuchino Ramón de Huesca, calificador del Santo Oficio y socio de mérito de la Real Sociedad Aragonesa. Se sostenía en sus páginas la necesidad de construir cementerios fuera de las poblaciones para mayor beneficio de la salud pública y, de esta manera, dejar de enterrar a los difuntos en los templos y demás espacios sagrados dentro de los cascos urbanos “sin perder de vista la disciplina de la Iglesia, el respeto y decoro debido a los cadáveres y la comodidad de los fieles en los sufragios y oficios de caridad que prestan a sus hermanos difuntos”. El autor alegaba, a su favor, diferentes autoridades y precedentes históricos, aparte de las razones derivadas de la Ciencia, las Luces y el espíritu de su tiempo.  Decía el padre capuchino: “todos hemos experimentado en las Iglesias en que son frequentes lo...

DE CAZA CON EL BARÓN DE CORTES

En 1876 el barón de Cortes publicó Recuerdos de caza: apuntes de cartera, bosquejos, descripciones, chascarrillos, peripecias, emociones, jactancias y consejos trasladados a la ligera, de la memoria al papel . En esta obra describió algunos episodios cinegéticos acaecidos durante los últimos años del reinado de Isabel II.  Para el autor, unas jornadas de caza que estuviesen en gloria, con veinticinco o treinta cazadores, necesitaban los siguientes efectivos: entre treinta y cuarenta “escopetas negras” o cazadores de oficio, otros tantos ojeadores, suficientes perreros para las rehalas, leñadores para suministrar combustible a cocinas y lumbres, cocineros de estado con sus correspondientes pinches y galopines, rancheros para preparar las migas y cochifritos del personal subalterno, un hombre ducho en coser las mataduras de los perros,  varios constructores de chozos, arrieros -encargados de suministrar cada día víveres frescos- mozos de cuadra para acémilas y caballerías y, po...

ESCOLTAR A MAURA

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LA COSTUMBRE ESPAÑOLA

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El rivalizar era entonces para dejar la derecha a los superiores, o la delantera al cruzar un paso o atravesar una calle. Al llegar a casa era obligado -como pide aún la costumbre española- invitar a todos los acompañantes a entrar en ella, a beber algo, lo que los demás debían rechazar con toda cortesía; entonces era forzoso acompañarles un poco más, todo entre corteses resistencias. (Johan Huizinga, El otoño de la Edad Media, 1ª Ed., española, 1930).

CHULERÍA DEL SIGLO XVII

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Una nota sobre individuos irascibles y violentos del siglo XVII. No siempre se trataba de fanfarronerías, se recurría a la espada o a la daga por una una mirada descarada,  por una palabra de más o por un gesto de dudosa interpretación. La paciencia no era virtud admirada o aplaudida en ciertos casos. En El Bayle del zapatero y el valiente , de Francisco de Monteser, publicado en Zaragoza, en 1676, aparece un valiente que advierte a un zapatero: " Ni se ve, no se lo han dicho, / que soy jaque jubilado, / y que compré un ciminterio / para enterrar lo que mato". _________________ *Quedan cerrados y aplazados los valiosos comentarios de los lectores hasta que pasen estos calores y acorten los días. Tiempo tendremos, si Dios quiere, de reanudar tan ilustrada tertulia.

TENSIÓN EN EL ESTADIO

No entiendo nada de fútbol, quede claro. Referiré, dentro de nuestra colección de antiguallas, el relato de lo ocurrido en un par de encuentros, cuando el fútbol era un exponente de modernidad y poetas surrealistas o escritores de distinta obediencia les dedicaban poemas y ensayos. A finales de septiembre de 1916 hubo en Madrid un partido entre el Atlhetic -supongo que se refiere al de Bilbao- y el Sporting de Gijón. Los primeros fueron derrotados por dos goals  a cero. Sin embargo todo quedó ensombrecido, según un cronista deportivo de Gran Vida  que narró lo siguiente:  "un espectáculo lamentable presenciamos la tarde en que se celebró este partido,y de ellos son culpables los que no saben ocultar su apasionamiento. Parte del público estaba en contra del referée y se oían voces que dejaban muy mal parada la educación. Estas voces fueron contestadas por los contrarios más groseramente y poco faltó para que lo que se anunció como un partido de fútbol se convirtiese...