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EL OTRO SIGLO XVIII

El campo no era lugar seguro en el siglo XVIII. Es evidente que los casos de asaltos, contrabando y bandolerismo marcaron el tono de la vida en caminos y despoblados. La inexistencia de unas fuerzas de seguridad profesionales y dependientes de la Corona, las imperfecciones de las leyes reales y de los mecanismos procesales, además del miedo -o la tolerancia en algunos casos- de caciques, regidores, alcaldes y escribanos perpetuaron esta situación. Éste panorama tardó mucho en cambiar. Fueron necesarias la consolidación del Estado liberal, la fundación de la Guardia Civil y la adopción del telégrafo. Y, con todo, costó mucho. Los crímenes, en general, fueron muy frecuentes en la España rural de tiempos pasados. Otra cuestión es la imagen idealizada que, tantas veces, se tiene del pasado. No fue sólo un siglo de ilustrados y gabinetes. Hubo un XVIII bronco y peligroso. Escribo al respecto, y sirva de muestra, sobre algunos...

GAÑANES

Se llama gañán al mozo de labranza que trabaja a jornal. También es un gañán el que, entre mayorales y pastores, ocupaba el puesto más modesto. La gañanía   es un cuento de Joaquín Dicenta, de ambiente pastoril y nada bucólico. En dicha historia dos pastores lanzan por un despeñadero, como si fuese cosa de poca importancia, a un tratante señoritil y desaprensivo. Previamente lo habían narcotizado con hierbas del monte. También despeñaron al caballo del tratante. En una relación de precios de Jaén, correspondiente al año en que se tomó Breda se menciona la paga de estos hombres del campo: "los gañanes por dias y en todo el tiempo del año para arar a los rededores de Jaen con bestias asnales o bacunos, real y medio y de merendar y no otras cosas". Y sigue: "un gañán de mancera por un año veyntiquatro ducados" y  "un gañán por temporada de la cimiença que son quatro meses entrando el mes Setiembre, hasta fin de Diziembre cada mes gane dos ducados y medio". El...