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Mostrando las entradas etiquetadas como ferrocarril

SEÑORITAS DE PUEBLO

Carlos Arniches en Los caciques , publicada o representada en 1920, menciona, con unción y afecto, a las señoritas de pueblo. Dos personajes, Cristina y Alfredo, conversan. La primera reconoce no ser más que una señorita de pueblo a lo que Alfredo responde: “La señorita de pueblo siempre me ha inspirado a mí una viva simpatía”, y continúa: Cuando en mis viajes he visto paseando por los andenes de las pequeñas estaciones, esos grupos de muchachas cogidas del brazo, me ha parecido siempre adivinar en la mirada de sus ojos dulces el cansancio de la vida monótona, y es su triste sonrisa el anhelo de una existencia mejor. ¡Con qué resignada melancolía miraban alejarse el tren!...A mí, te digo, que me daban ganas de cogerlas a todas en un puñado y llevarlas a otro mundo, y a otra vida que valiese la pena de vivirse, fuera de aquel estrecho ambiente pueblerino, egoísta y brutal, que sólo ellas encantaban con el hechizo de su juventud. Creo que ya no hay señoritas de pueblo. Los personajes y l...

EL GUARDAVÍAS

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Ruinas del apeadero de San Julián cerca de Despeñaperros (Vilches, Jaén)  El ferrocarril o la aparición de nuevos oficios. Uno de éstos era el de guardavías. Dickens escribió un relato de fantasmas titulado así, El guardavías. Precisamente una reciente entrada del excelente y muy erudito blog Obiter Dicta se centra en el accidente ferroviario sufrido por el autor inglés y que, probablemente, dio lugar a la inquietante desolación del citado cuento.   El guardavías de este relato tenía su caseta en un lugar lóbrego, batido por el aire helado, donde siempre olía a tierra, muy adecuado para las apariciones de un espectro atormentado y agorero. Es muy recomendable lectura, más propia de noviembre o diciembre que de estos días de junio. Quizás para que no se dejasen impresionar por noches oscuras como boca de lobo o almas en pena , el oficio de guardavías era muy adecuado para tipos bragados y fogueados, como los soldados licenciados, según recomendaba don Mariano M...

EL REGENERACIONISTA Y EL TREN

Lucas Mallada en Los males de la patria  (1890) describe los grandes defectos de los ferrocarriles de la España de su tiempo. Da noticia de robos en maletas y baúles, de imperdonables retrasos, de la escasa limpieza de los coches, de la descortesía y la soberbia de los empleados, de las malas fondas y la frecuencia de los descarrilamientos, sin olvidar "la tosca educación, el quijotismo exagerado o las cándidas impertinencias e muchos compañeros de viaje".             A todo esto añade una particular observación: "No hay país en el orbe donde los viajes en ferrocarril sean tan bulliciosos y divertidos, y donde más se señalen las faltas de educación y de sentido común de gran parte de los indígenas, y esto sin contar si salen al encuentro del tren cuadrillas de salvajes que lo apedrean, o que celebran su paso con muecas y ademanes de marcada deshonestidad y grosería".