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MÁS SOBRE AFEITES

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LOPE DE RUEDA EN SU entremés Medora lanza una crítica muy acerba hacia el uso de maquillajes y afeites . Menciona a una mujer que: "nunca entiende sino enxabelgarse aquel rostro, enrojarse aquellos cabellos, polirse aquellas manos, que no parece muchas veces sino disfraz de carnestolendas". Indignación inútil, queja de tipos sombríos, además de batalla perdida ,como la Historia ha demostrado. Y mejor así. Era hábito, el de mejorar la propia apariencia, que venía de tiempos remotos. Caras no expuestas a la luz solar y manos cuidadas eran signos de señorío. Aparece, además, en la obra de dicho autor un personaje que, con cierto espíritu empresarial, pide favores "para poner una tienda de azeite, carbón y solimán". Modesto negocio de curiosas mercancías.

PRECURSORES DEL DANDISMO

En La dama boba de Lope de Vega se describen los utensilios que un caballero llevaba consigo para su aseo y adorno personal. Aparecen, guardados en una bolsa de piel, unas tenacillas, un alzador de copetes, otras tenacillas más para rizarse el pelo, escobilla, cepillo, peine y hormas para los zapatos. Iba también, el elegante, razonablemente provisto de ropa blanca, blanda y delgada. Estos refinamientos provocaban la indignación de los españoles de la antigua escuela.

BIGOTES RETORCIDOS

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Retorcerse el bigote fue costumbre muy extendida en todos los estamentos de la España del siglo XVII, en especial entre elegantes, soldados y jaques. En la vida de Estebanillo González aparece un valiente "cuyos mostachos unas veces le servían de daga de ganchos, y otras de puntales de los ojos, y siempre de esponjas de vino". Junto a tales prendas se indica que no cesaba de "echar tacos y por vidas", rasgo que quedará demostrado líneas adelante. Mandó el matasiete a Estebanillo "muy a lo crudo" y llamándole "señor chulo" que le alzase los bigotes. En lenguaje de germanía, chulo era lo mismo que muchacho o mozo. Pero sigamos con el arte de la barbería. Puso el pícaro, que era aprendiz pero no oficial como, no sin atrevida jactancia, le dijo al cliente, unos hierros a calentar para la tarea pero se le fue la mano en la temperatura, los debió de poner al rojo, y al aplicarlos a los adornos capilares del jaque se levantó una terrible humareda y se...