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SAN ISIDRO LABRADOR Y LOS ACHAQUES DE FELIPE III

Volvía Felipe III de un viaje a Portugal, en el verano de 1619, cuando sufrió unas calenturas cerca de Casarrubios, en tierras de Toledo. Las fiebres arreciaron y muchos pensaron que el Rey entregaba el alma. Se difundió la noticia por España y todos vivían entre desasosiegos y rogativas. Puedo referir el caso de Jaén, donde el obispo Moscoso Sandoval tenía informados, dentro de la premura posible en el siglo XVII, al Cabildo municipal. Y de igual manera, con mayor o menor detalle, en el resto de la Monarquía. Para que el Rey recuperase la salud, mandaron llevar el cuerpo de san Isidro a Casarrubios. Decisión sensata, muy española y muy a lo barroco pues, ya antes de su subida a los altares, el santo tenía fama de arreglar desastres en el campo y espantar contagios con la eficacia propia del labriego que ahuyenta bandos de grajillas de los sembrados. Y así fue, el rey más poderoso y más indolente de la Cristiandad rezó y se arrepintió de sus muchos pecados ante los pobres restos de un...

MAESTROS ARCABUCEROS

En el siglo XVI llegaron a España, por orden de Carlos V, dos armeros alemanes. Fueron quizás los primeros en  fabricar cañones en Madrid. Uno se llamaba Simón Macuarte, conocido como Simón de Hoces, y el otro, su cuñado, Pedro Maese. Aquél firmaba sus obras con dos hoces, de ahí el apellido, y el segundo -para diferenciarse- en vez de dos, colocaba tres hoces como marca. Simón tuvo dos hijos que siguieron en el oficio: Felipe y Simón, éste sirvió como artífice a Felipe III. Marcaban, por su parte, arcabuces también con dos hoces, como su padre, pero poniendo el nombre al lado. Al parecer, Simón inventó la llave de patilla. Arcabuces, carabinas y escopetas, aunque de menos calidad que los de los reyes, se difundieron entre los españoles de aquellos tiempos. Algunas veces estaban tan mal aviados que reventaban los cañones con la consiguientes desgracias y quebrantos. Servían para la guerra y la caza. También para defenderse o resolver asuntos a mano airada. A veces, apostados detrá...