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SAN ANTÓN Y EL CEBONCILLO

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El maestro Alonso de Villegas en su Flos Sanctorum, de finales del siglo XVI, menciona la vida, milagros y hechos prodigiosos atribuidos a san Antonio Abad. Decía Villegas: "pintanle a sus pies un puerco con una campanilla, y es la razon porque en Francia, teniendose devocion grande con san Antonio, por estar alli su cuerpo acostumbran en todas las piaras, y crias de puercos, señalar uno poniendole una campanilla, para ofrecerle cierto dia; y estiman en tanto a tal puerco, que si le hurtan sienten mas su perdida, que si les fuesen hurtados otros muchos; y este es el que pintan junto al Santo". Blas Antonio de Ceballos, en su Flores de El Yermo, en tiempos de Carlos II, indicaba que la costumbre de que san Antón esté acompañado por "un animalillo de cerda" se debe a que curó, e incluso resucitó según algunos, "un ceboncillo cojo y contrahecho, recien nacido". Al parecer, la cerda, madre del desafortunado marranillo, se lo llevó al Santo en actitud suplic...

LAS DISCIPLINAS DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

Vivió en el siglo XVI, nació en Mayorga, buena parte de su vida transcurrió en Lima, donde fue obispo. Dedicaba a la meditación siete horas diarias. Cuando iba de camino se retiraba un tanto para poder rezar. Se recogía al anochecer. Pasaba, frecuentemente, noches en vela. Cuando dormía lo hacía en una tabla. Se sometía a severas disciplinas. Para que no fuesen de todos conocidas las disimulaba, según decían los cirujanos que lo asistieron. Cenaba pan y agua. Nunca se le vio comer aves, huevos, manteca, leche, tortas o dulces. Ayunaba con frecuencia y los días de abstinencia sólo comía un pescado llamado machete, de poca sustancia y con muchas espinas, cocido en agua y sal. En Cuaresma y Semana Santa sólo pan seco. Ricardo Palma lo describe, en las calles de Lima, llevando moribundos sobre sus espaldas.

El ENSIMISMARSE DE LA SANTIDAD

La santidad tiene siempre sus misterios y no es fácil entenderla. Estudiar la vida de los santos del siglo XVI es ir de asombro en asombro. El franciscano san Pedro de Alcántara vivió en ese tiempo. Santa Teresa de Ávila, que lo conoció, dijo que "Era muy viejo y tan extremada su flaqueza que no parecía sino hecho de raíces de árboles". No era realmente hombre de tantos años cuando la Santa pudo verlo en Ávila, mediado el mes de agosto de 1560, sino que aparentaba setenta años cuando realmente tenía unos sesenta.  Aparte de las penitencias y mortificaciones propias de los religiosos y devotos de la época, llama la atención un rasgo de san Pedro de Alcántara. Me refiero a su hábito de ir ensimismado por la vida. Ángel de Badajoz en la Coronica de la prouincia de san Joseph de la religion de S. Francisco desde su fundacion asta el año 1584, dio cuenta de su no estar en el mundo hasta el punto de llevar la cabeza descalabrada. Era por golpearse con las puertas pues no reparaba e...