LAS PIEDRAS DEL PEREGRINO GUILLERMO MANIER
Fue Guillermo Manier sastre en Carlepont, en la Picardía, del Reino de Francia. Salió de su nación, camino hacia Santiago de Galicia, en 1726 sin pasaporte ni dinero. La falta de caudal no le impidió comprar varias piedras a las que se atribuían, en su tiempo, propiedades curativas y protectoras. Consiguió una piedra del águila, que tenía forma de nuez rojiza y agrisada. Era muy útil para las mujeres encinta, para evitar abortos y prevenir envenenamientos. También contra los males de cabeza, peste y toda suerte de fiebres. San Isidoro, Plinio, Dioscórides y Alberto Magno confirmaban sus prodigiosos efectos y poco se podía discutir a la lumbre de tales entendimientos. En el Hospital de Oviedo Manier recibió de un peregrino vizcaíno una ágata, también contra los males de cabeza. En otra ocasión compró seis o siete docenas de piedras, por seis o siete cuartos, y de paso tomó nota de una hoja, que decía estar editada en Roma, sobre "Les vertus et propietés des pierres de croix et cell...