ESTRADOS
El Diccionario de Autoridades (1739), definía el estrado como “el conjunto de alhajas que sirve para cubrir y adornar el lugar o pieza en que se sientan las señoras para recibir las visitas que se compone de alfombra, taburetes o sillas bajas”. Existía también la costumbre de que las mujeres se sentasen a la morisca, sobre grandes cojines. Cuando la estación lo requería, el suelo se recubría de esteras de junco como las que había, según Galdós, en Palacio, en la antecámara de las habitaciones de Fernando VII. Al entrar el otoño, las salas se recubrían de tapices. En el Entremés de la hidalguía , de Francisco de Monteser (1620-1668), se menciona el estrado como estancia propia de señoras principales. Trata la obra sobre un casamiento desigual entre una hidalga y un labrador rico. No debieron de ser raros en la España del siglo XVII y XVIII. El autor defendía, con criterios muy conservadores, que cada uno enlazase con los de su estado y se evitasen confusiones estamentales que...