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Mostrando las entradas etiquetadas como lobos

LOBOS RELLENOS DE PAJA

Hubo un tiempo en el que el lobo era enemigo natural del pastor y del caminante. Ahora se concibe todo de otra manera y, sin desear el perjuicio de los ganaderos, nos alegramos de que este animal vuelva a nuestras sierras. Pero no era así antes. El lobo es una figura fascinante y amenazante, arquetípica incluso. No es casualidad que los lobos pueblen los romances, los escudos de armas y los cuentos o que, como escribió el sabio antropólogo Manuel Amezcua, a las criaturas de poca edad se les enseñase a cantar aquello de “Cinco lobitos tuvo la loba”. Luis González Ripoll , cuenta en sus Narraciones de caza mayor en Cazorla , el caso de un lobo cazado, mucho antes de la guerra de España, y que fue entregado al padre de unos críos que habían dado cuenta de su presencia. ¿Qué se podía hacer con un lobo muerto?. Pues bien, fue desollado y la piel, adobada y rellena de paja, la llevaron por los pueblos, aldeas y cortijos para pedir una gratificación a los ganaderos, que eran muchos. Ésta con...

MÁS NOTICIAS SOBRE LOBOS EN POZOBLANCO (1625)

Pasado el día de San Marcos, el 26 de abril de 1625, el concejo de Pozoblanco libró distintas sumas destinadas a aquellos vecinos que habían cazado lobos y zorros. Como ya he indicado en alguna ocasión, estos fondos procedían de un repartimiento que se realizaba anualmente y de manera expresa para tal fin. En el citado año se recaudaron 10.620 maravedíes y se pagaron, algo más de lo recaudado o previsto para tales gastos. De esta suma, 7.500 maravedíes se emplearon para recompensar a los cazadores de cinco "lobos mayores", a razón de 1.500 maravedíes por cabeza. Uno de los vecinos agraciados por las gratificaciones fue el alcalde ordinario Diego Fernández Redondo. Este personaje aparece también como beneficiario por la captura de otro lobo en 1616 . Si los cazaba personalmente, por afición o necesidad, o lo hacía cualquier otro criado, mozo o pastor de su casa es algo que nunca sabremos. Se pagaron además 36 reales por dieciocho zorros, a razón de dos reales cada uno, a Juan ...

LOS LOBOS DE 1641

Jaén está rodeado por montes hacia el sur y hacia el este. Por esos parajes, altos y desolados, corrían las manadas de lobos. A veces, en inviernos muy fríos, se acercaban mucho y merodeaban por el cerro de Jabalcuz, a poco más de una legua de la ciudad. Leo los datos de una vieja ficha, corresponden al  año 1641 y proceden de las actas de su Cabildo municipal. El siete de enero, Alonso Serrano presentó "un lobo muerto, de que trajo pellejo y cabeza al cabildo" y fue premiado por los caballeros veinticuatro con 44 reales. El ocho de marzo, el mismo, obtuvo ocho ducados "por dos lobos que mostró a la Ciudad y juró a Dios averlos muerto en el término de la ciudad". El 11 de marzo, Serrano otra vez, abatió otro lobo más recibiendo los 44 reales correspondientes. El 24 de abril, Miguel Gutiérrez, vecino de Jaén obtuvo 6.000 maravedíes por cuatro lobos cazados en la muy cerrada y extensa dehesa de Matabegid. Más adelante, el mismo cazador recibió 132 reales por tres lobo...

LOS LOBOS DE POZOBLANCO EN 1614

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En las cuentas del concejo de Pozoblanco, en Sierra Morena y en el Reino de Córdoba, correspondientes al año 1614, según consta en su Archivo Municipal, se registran unos libramientos por valor de 8.112 maravedíes destinados al pago "de personas que an matado lobos y zorras". Las libranzas, tal y como aparecen en el documento consultado y en el mismo orden, fueron las siguientes: A Miguel Ruiz: 1.500 maravedíes por un lobo. A Luis Gómez: cuatro ducados por una camada de lobos. A Juan Gómez: 1.500 maravedíes por un lobo. A Diego García Redondo: 1.500 maravedíes por un lobo. A Juan Ruiz El Mozo: 1.500 maravedíes por un lobo. A Alonso Alamillo y Juan Bautista: 612 maravedíes por nueve zorras. La caza de lobos y zorros se financiaba a través de un repartimiento al que contribuían los concejos integrados en la mancomunidad de las Siete Villas del Valle de los Pedroches.

LOS LOBOS DE NAVALCARDO

Por la Virgen del Pilar llegaban los rebaños de las serranías de Cuenca y de Teruel a las majadas de Navalcardo. Tengo yo un recuerdo, viejo y muy venerado, de esos días de otoño en la dehesa de nuestros padres y abuelos. También del sonido de las esquilas, de la majestad de los mastines y de la vivacidad de los careas. No he vuelto a Navalcardo desde hace más de cuarenta años aunque no he dejado de recordar cada día, por una u otra razón, los tiempos vividos allí. Cada uno -pues esto nos pasa a todos- tiene su paraíso perdido. Días pasados tuve la fortuna de descubrir una serie de entrevistas realizadas a José Ramón Marín Hortelano en las que nos habla de lobos y de pastoreo, de caza y encinares y, también, de la gente de Sierra Morena. Son vivencias centradas en Navalcardo que se remontan, las más antiguas, a mediados de los años cincuenta del pasado siglo. Otras de tiempos anteriores proceden, con rigurosa veracidad, de familiares muy queridos y nunca olvidados. Las palabras de mi...

LOBOS, CHOZOS Y CORRALES

El universo de pastores y serreños está repleto de matices, usos y detalles perdidos en el tiempo. Éstos dan fe de un mundo extinguido o del que apenas quedan algunas reliquias, arcaísmos que, azarosamente, han sobrevivido. Corrales, chozos y tinados erigidos en el monte son un buen exponente de lo anterior. Las ordenanzas municipales de Baños de la Encina en 1742* autorizaban la construcción de corrales de monte "no haviendo en la Sierra Morena otras defensas para defender los ganados menores de la imbasion de los lobos que continuamente los persiguen, y espezialmente en el tiempo de parideras". Se construían con "lentiscos, jaras, juagarzos, estepas, labiernagos, madroños". No debía de ser tarea ligera enfrentarse a los lobos , en corto y por derecho, con barreras tan modestas. De tales tragos proceden los romances de lobas pardas y perros valerosos , protegidos con hierros o carlancas .  Para conservar el extenso patrimonio forestal del Concejo de Baños las Ord...

LOBEROS

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Estos alimañeros cazaban lobos y capturaban camadas de lobeznos. Después los mostraban por cortijadas, caserías y casas de ganaderos para recibir alguna que otra recompensa. Al final, los llevaban a los ayuntamientos y recibían la correspondiente gratificación. Moreno Castelló hace constar que, en el último cuarto del XIX, se pagaban en tierras de Jaén unos diez reales por cada lobo abatido. Una vez librado el dinero, se cortaba una oreja del animal para evitar que se volviese a presentar como recién cazado. Se encuentran muchos datos, al respecto, en los archivos de Jaén. Cuando los lobos campaban por los montes concejiles, villas y lugares de sierra.  Matabegid, La Pandera, Valdepeñas y Los Villares aparecen citados con especial frecuencia. Precisamente Moreno Castelló menciona este último pueblo, Los Villares, donde vivía, un hombre dedicado a cazar lobos. Detectaba sus guaridas por el olor y por los pelos que los animales dejaban. Para capturar los lobeznos, en ocasione...

LA HONDA Y LOS LOBOS

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Los días cortos del invierno son buenos para hablar de lobos. En Los hornilleros, de González- Ripoll, se describe la aventura de dos pastores de antes de la guerra. Pasaron una noche cercados por una manada en algún lugar de la Sierra de Segura. Eran los lobos "sombras escurridizas, como terneros con la cuca". Uno de los pastores, atento y firme -como héroe de la Antigüedad- mantenía a raya a las fieras con la honda. A cantazos. Saltaban chispas, visibles en la noche cerrada, al impactar las piedras contra las rocas del monte.

EL MIEDO AL LOBO

Es uno de los miedos más atávicos. Viene de muy lejos y ha formado parte de la vida de pastores, arrieros, cazadores de oficio y caminantes hasta hace pocas décadas. Manuel Amezcua , etnólogo de tierras giennenses, ha recogido algunas creencias al respecto: 1. "El pastor puede ser consciente de la presencia cercana del lobo sin necesidad de descubrirlo o percibir su humo. Si así ocurre, un pelo frío recorrerá su cuerpo y hará que le baile la gorra encima de la cabeza, ya sabe que el lobo anda cerca". 2. Si el pastor está en la tienda o en la majada y se ve acosado por lobos hará lumbre abundante y trazará un círculo de fuego lanzando, a discreción, tizones de fuego. 3. Si el pastor tiene la mala fortuna de verse sorprendido por un  lobo, fuera de cualquier amparo, desanudará su faja y la arrastrará por el suelo mientras camina de manera que el animal seguirá el extremo de la prenda, un tanto sumiso y anonadado, debiendo mantenerse este recurso hasta encontrar lugar a propó...

LOS LOBOS DEL INVIERNO DE 1857

En el invierno de 1857 hubo intensas nevadas. Manadas de lobos barrieron el valle de Carranza y los páramos de Villalta, en Burgos, "dando feroces aullidos acosados por el hambre y cebándose en los ganados y aun en las personas", según informaba La Iberia . Los   vecinos recorrían los montes en diferentes partidas. Cabe imaginarlos envueltos en mantas y capotes pardos, en medio de la cellisca. Siempre los inviernos antiguos nos parecen más fríos. Daba cuenta el diario, además, de lo ocurrido al cirujano de Escóbados de Abajo que, cuando iba camino de un pueblo cercano, fue atacado y devorado por una manada. Se defendió valientemente, con escopeta y sable, pues acabó con cinco lobos antes de morir.

LOS ESCOPETEROS DE LAS REALES DILIGENCIAS

En la España del siglo XIX eran ásperos los caminos. Las ventas no eran como aquellas posadas de las novelas de Jane Austen o como las referidas por Dickens en sus historias sobre el Club Pickwick. Aquí todo esto era distinto. Bien lo demuestra Moratín en sus notas de viaje por Inglaterra. Viajar en España era padecer fríos y peligros, mal comer y peor dormir. Y jugarse la vida a pares y nones. Cuando no eran los barrancos, acechaban los ladrones. Y los lobos, como aquellos que atacaron a la silla correo, en tierras asturianas y camino de la Corte, un primero de febrero de 1863. Fueron dos guardias civiles, con ejemplar valor y resolución, los que rechazaron a las fieras. Hace hoy 148 años. En el reglamento de mayorales de las Reales Diligencias, editado en 1835, se menciona la figura del escopetero. Tenía la obligación de proteger a los pasajeros y custodiar sus propiedades. Era obligado que los escopeteros fuesen unos hombres fogueados, conocedores de la vida de viaje. Las adver...

UN RECUERDO DE DON LUIS DE ÁVILA Y ZÚÑIGA

Don Luis de Ávila y Zúñiga sirvió en las guerras que el Emperador tuvo con los príncipes protestantes, allí en Alemania, por los años de 1546 y 1547. Vio don Luis muchas cosas en su vida a las que,por ser de natural caviloso, daba no pocas vueltas hasta desentrañarlas. No era el único pues la vida militar, con sus esperas, caminatas y velas, da buenas ocasiones para pensar aunque sin el peligro de caer en esas melancolías que suelen darse en frailes y estudiosos de los filosofos. Entre los muchos episodios que recoge don Luis en su Comentario de la guerra de Alemania hay dos que merecen recordarse, aparte de las batallas y sucesos políticos allí referidos. Así "pasando la infantería española anduvo un águila muy mansamente, torneando sobre ella muy gran tiempo". Algo quería decir esto. Tengo por seguro que a los más leídos, y a los que habían pasado por Salamanca, Alcalá o alguna escuela de gramática, el hecho les recordaba a las historias de los antiguos romanos. Si Carlo...