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Mostrando las entradas etiquetadas como cosas del campo

LAS FRUTAS DEL VERANO

Asegura Gabriel Alonso de Herrera en su Libro de agricultura copilado de diversos auctores (1513): "y si en sacando las pepitas del melón y enxugando las metieren entre rosas secas o cualquier otro olor y están allí hasta el tiempo de la sementera: nacerán los melones de aquel mismo olor y si quatro días antes que las siembren las tienen los tres en aguamiel o vino y miel o leche nascerán los melones muy dulces u en el quarto las tenga a enxugar y desque esten enxutas las siembren". Y este recurso, advertía, se aplica mejor en los melonares de secano que en los de regadío "que con el agua mucho pierden del olor y sabor todas las hortalizas y mucho más los melones". A tener muy en cuenta: las pepitas del melón son frías y causan sueño, son beneficiosas "para el que tiene los riñones calientes porque despierta la urina y limpian la bexiga y riñones de la arena y piedras". De sus propiedades dio fe Diego de Torres y Villarroel que aseguraba haberse curado de...

AULAGAS

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Las aulagas alegran las tardes de febrero. Tienen un color de librea de escudero o, si se quiere, de disfraz o disfrace, como decían en el siglo XVI, de carnaval. Pasear cerca de una ladera de aulagas levanta el ánimo y presagia el final del invierno. Si en la distancia, alborotan las perdices, ya lo tenemos todo. Estas plantas de flor amarilla -no sólo las aulagas sino también las retamas y genistas- tienen muchos nombres. En algunos casos se intuye su razón de ser pero en otros son un puro enigma. Unos, como montesina o marigüela, parecen de romance muy viejo o de pliego de cordel, de los que narraban crímenes, ajusticiamientos y grandes amores;  otros nombre, mencionan al santo de la estación, como yerba de san Blas , amigo de cigüeñas y sanador de gargantas. Por el color, la aulaga es también conocida, alegremente, como canario o canariera. Hay muchas denominaciones más: hallada, eulalia, santa jaulaga, abulaga, argoma, ulagino, cascaula, aulaga diente de perro, archilaga, arde...

LAS MULAS O LA GLORIA DE VENTAS Y BESANAS

Llevaron con galanura a prelados, embajadores y altas damas, fueron la gloria de las  besanas y el orgullo de los yunteros, tiraron con brío de los coches de los Grandes,  transportaron trenes artilleros y alegraron el trasiego de las ventas y posadas de España.Tenían nombres entrañables y recios como Capitana, Valerosa, Generala o Peregrina. Las mulas dieron lugar a  leyes reales, libros, memoriales y provocaron toda suerte de polémicas sobre su crianza. Sus defensores y detractores citaban las Sagradas Escrituras y recurrían a la autoridad de griegos y romanos. Para algunos era más conveniente y rentable la utilización de bueyes en el laboreo agrícola y el transporte. El ganado boyal, decían, hacía surcos más profundos, forrajear con pasto y no con cebada y además producía carne, cueros finos, astas y leche. La fobia hacia las mulas alcanzó rasgos obsesivos en autores como José Castellanos que, en 1787, las culpó de estimular la holgazanería de los labradores y de toda ...

SOBRE HUERTAS Y HORTELANOS

Recientemente he publicado en Zibaldone , de The Objective , un artículo que habla de huertas antiguas -y no tan antiguas- y de hortelanos. Creo que puede ser del interés de los ilustrados lectores de Retablo de la Vida Antigua que, por lo general, han tenido siempre un probado interés por el campo. Aparecen algunos datos sobre utillaje agrícola, variedades de frutas y aspectos relativos a las labores que se hacían en las huertas.  Aquí está el enlace: https://theobjective.com/elsubjetivo/elogio-de-huertas-y-hortelanos/

EL MONTE SIN BELLOTAS (1662)

En el otoño de 1662, los ganaderos de cerda de mi concejo estaban muy apesadumbrados. Ellos, señores de reses tan galanas - alegría, gloria y ornato de los montes de Jaén- dieron cuenta al Cabildo municipal de las penurias que padecían por ser “año esteril y no la avía [bellota] en todo este Reino y comarca sino era la que se había reconocido en la dehesa de la Mata”. Fue un tiempo de sequía o, al menos, de lluvias tan tardías como menguadas. El 24 de noviembre de ese año, por Santa Catalina, en el citado Cabildo se consideró prudente oficiar rogativas a la Virgen de la Capilla “respecto de estar el tiempo tan adelante y el pueblo afligido no aver acudido a tiempo los temporales”. _____________ Archivo Municipal de Jaén, Actas, 1662, cabildos de 6 de octubre y 24 de noviembre.

ESPINOS ALBARES

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Por estos pagos se les da el nombre de majoletas. Son las bayas del espino albar, de un rojo esplendoroso y heráldico, anuncio de los días cortos y pobre mercancía  de vendedores callejeros que, antaño, las llevaban en cestas de mimbre muy viejas. Sabían a campo de otoño, a fruta pasada y a dulzura de octubre. A estas alturas, ya en noviembre, deben de quedar pocas en las ramas por los vientos y las aguas. Iba yo, hace años, a ver este regalo de Dios a la cara norte de Jabalcuz, a dos leguas de mi ciudad, entre alhucemas y enebros. Kipling menciona el espino albar, en su Puck, vinculado a la vieja Inglaterra que quiso recobrar en su retorno. También era planta de la predilección de trovadores y demás espíritus poéticos y caballerescos del siglo XIII.

GRANADAS

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Las granadas me recuerdan a un tiempo viejo. Es una fruta de aparador en casa antigua, de frutero de tías venerables, de muchos años, de huerta con árboles ya sin hojas, en las tardes cortas con olor a humo. Decía don Rafael Ortega y Sagrista, caballero muy erudito de Jaén, y algo pariente mío por los Bonilla, los Toral y los Nieto, que la granada es fruto de invierno y de cuelga, es decir, apropiado para conservar atado a tomizas y espartos en terrados o cuartos fruteros, que deben ser estancias secas y bien ventiladas. Citaba él distintos tipos de granada. La enumeración al respecto es un verdadero tesoro: granadas albares, cajines, zafaríes, ciñuelas y de diente de perro o de Castilla, muy agrias y buenas para acompañar las migas. Las granadas zafaríes nos sugieren la vida de frontera, venturosa y arriesgada, a las ahumadas y cabalgadas del siglo XV. Seguro que los personajes de los romances fronterizos desgranaban granadas tafaríes cuando oteaban los horizontes en los portillo...

EL CIELO DEL OTOÑO

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Cuando Libra haya igualado las horas del día y las del sueño y separa ya la mitad del orbe entre luz y sombras, poned los bueyes al trabajo, labradores, y sembrad en los campos la cebada hasta las lluvias finales del intratable invierno. (Virgilio, Geórgicas , I, 8-12.)