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Mostrando las entradas etiquetadas como siglo XVI

POBRES VERGONZANTES O MORIRSE ENTRE CUATRO PAREDES

El pobre vergonzante es, según el Diccionario de Autoridades (1737) "la persona, que por su calidad y obligaciones no puede pedir limosna de puerta en puerta: y lo hace de modo que sea con el mayor secreto possible". Pérez de Herrera en su Amparo de pobres decía, a finales del siglo XVI, que esta pobretería, movida por una necesidad extrema, llegaba a abandonar sus lugares de origen e iba por otras tierras en busca de limosna "porque en las suyas tendrán algunos verguença de andar mendigando , y antes se dexaran morir que pedirlo, por lo poder ganar por sus inutilidades y serían muy afrentados y vituperados de sus deudos, pareciendioles que los deshonran en mendigar por sus puertas" y, además, "por ser honrados, y averse visto en algún descanso y bien, no quieren descubrir sus necesidades, mendigando de puerta en puerta, que son en mucho número, y de gran necesidad, muy dignos de ser socorridos". Estos pobres vergonzantes le quitaban el sueño al obispo d...

"SI JUSTICIA OVIERA EN EL MUNDO" (DEL HIJO DE UN MÉDICO CONFESO)

El licenciado Juan de Carmona, vecino de Montilla, era médico y confeso. Hacia 1575 el Santo Oficio procedió contra su hijo, llamado Antonio de Silva. Por el apellido parece que era de origen portugués. En una conversación, "tratando de conversos", dijo: "si justicia oviera en el mundo que el Papa, Rey, obispos y arzobispos avian de ser confesos, más que andava el mundo al revés y que lo mejor que el Rey tenía era traer una brizna". No le faltaba orgullo de casta a Antonio de Silva y no siempre se podía estar callado. Aunque las paredes oyesen. Respecto a la brizna de sangre judía de Felipe II, debía de referirse al linaje de Doña Juana Enríquez, madre de Fernando el Católico. Era asunto conocido en aquellos siglos. Alguien escuchó esta afirmación y fue denunciado. Desconozco cómo acabó todo.

MENUDENCIAS DEL SANTO OFICIO

No todo eran grandes autos de fe y condenados a la hoguera. El Santo Oficio tenía que resolver, con frecuencia, casos de poca monta originados por opiniones y afirmaciones arriesgadas, formuladas por gente corriente, que podían considerarse heréticas. En estos casos, las penas impuestas por los inquisidores solían ser leves, aunque con dolorosas consecuencias, y consistían en penas de destierro, cárcel, multas y azotes. En ocasiones, todo acababa con una reprensión y con el miedo metido en el cuerpo de por vida. Cabe pensar que, en la mayoría de los casos, se trataba de afirmaciones pronunciadas a la ligera, de manera temeraria y ante un público impresionable y no siempre bien intencionado. El Santo Oficio, sin embargo, hilaba fino en estas cuestiones pues, como bien indica Julio Caro Baroja, en el siglo XVI no era necesario haber leído o tener noticia de Lutero para opinar igual que él, en ciertos aspectos, y había que evitar la normalización de tales opiniones en el ámbito cotidiano....

EL MÁS INERME

Alfonso García Valdecasas publicó en Escorial, en 1943, “El hidalgo”. Es una reflexión sobre la hidalguía y la figura del hidalgo, en contraposición a otros modelos o tipos, o arquetipos, sociales, dentro de la línea de pensamiento de Ortega del que fue discípulo el autor. Hay un párrafo en dicho escrito que conmueve y que me hace reconocer situaciones vividas y estudiadas. Se refiere García Valdecasas al lazarillo y al hidalgo:  Sus amos sucesivos (el ciego, el clérigo, el fraile mercedario, el vendedor de bulas, el capellán, el alguacil...) son otros tantos bellacos que quieren explotarle. Al lazarillo no le remuerde de burlarles o vengarse de ellos. Les gana en donaire y picardía, no es inferior moralmente. Pero aparece el hidalgo con su andar sosegado, su cuerpo derecho, su buen talante, su espada que no cambiaría por todo el oro del mundo. Alejado de su lugar de origen, donde estaban las raíces de su hidalguía es un mutilado social, no tiene misión, no tiene obras, es el ...

SOBRE TRUCHAS Y BARBOS.

El caballero portugués Bartolomé Pinheiro da Veiga, estuvo en Valladolid en tiempos de Felipe III, cuando esta ciudad fue Corte. Don Pascual de Gayangos publicó en la Revista de España las notas que tomó de su estancia allí*. Llamó mucho la atención de Pinheiro la gran cantidad de truchas que, procedentes de Burgos y de Medina de Rioseco, se consumían en Valladolid. Decía: “nunca llegué yo a comprender, ni se puede concebir, como en ciertos días, la mitad de la población las come y se alimenta casi exclusivamente de ellas, como si fueran pescado de mar.” Algunas truchas pesaban varios arreldes, un arrelde equivalía a unos dos kilos, “y no pocas son espantables a la vista por lo crecidas”. Menciona un ejemplar que regaló el duque de Lerma a los frailes de San Pablo que, servida en un gran tablero, dio para que comiesen ochenta frailes. Muchos parecen. También menciona el viajero portugués la afición a los barbos que podían ser, algunos buenos ejemplares, de tres o cuatro arreldes. Ten...

VAGABUNDOS A GALERAS

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En las sociedades tradicionales, los vagabundos daban miedo. Los pobres que había en las ciudades o pueblos de cada uno se socorrían o se aguantaban porque así lo mandaban la Iglesia y las obligaciones de vecindad, pero otra cosa eran los vagabundos, gentes errantes, desconocidas y desarraigadas. Georges Lefebvre estudió este asunto en su obra El gran miedo de 1789. A los vagabundos -desgraciados, raros y, algunos de ellos, peligrosos- se les expulsaba de las ciudades y pueblos. Muchos se morían por los caminos o, si tenían suerte, recogidos en algún hospital. Se dictaban bandos en los concejos por los que se les ordenaba salir de los límites municipales en un determinado plazo. A los remisos y desobedientes  las justicias locales les mandaban dar decenas de palos, suministrados por el verdugo local. Conozco algún que otro caso de esta naturaleza, ocurrido en Jaén, en la primera mitad del siglo XVII del que escribiré llegado el momento. En algunos casos las penas en las que in...

SOLEDADES Y PASTOREO

"La independencia del pastor -hijuela de la sobriedad- engendra su sed de mando, su afán de señorío o, por circuitos misteriosos, el misticismo ascético, los anhelos de eternidad. Porque si es verdad que el pastor -aunque necesite poco-no renuncia gustoso a la presa inmediata, ni supera abnegado la fruición de la rapiña, ni aplaca la ferocidad propia de los combates donde recogiera botín, no es menos cierto que el pastor nómada, llevándolo todo consigo vive insociable o solitario, desligado del suelo, del curso de las horas y el trato de los hombres". Ramón Carande, "La economía y la expansión ultramarina bajo el gobierno de los Reyes Católicos", en  7 estudios de Historia de España,  1969

LA PREGUNTA

"Y discurriendo por todos los estados, decía: Mujercica, ¿cómo puedes vivir sin oración? Labradorcico, ¿cómos puedes vivir sin oración?". ___________________ Fray Luis de Granada (1504-1588), Vida del venerable maestro Juan de Ávila .

RAYOS DE METAL Y TREMENDISMO BARROCO

Sor Martina de los Ángeles y Arilla , fue una monja aragonesa, que vivió entre  1573 y 1638. Antes de tomar estado como religiosa "buscaba cuerdas para disciplinarse ". Pasado el tiempo, esto le parecía poco y "algo mas crecida usó de cadenas que llevaba ceñidas a la carne; de rallos de metal, ajustados al pecho, con que se atormentaba, y afligia sin piedad". Después, ya en la vida conventual, se hizo de otros artilugios espantosos y se aplicaba unas mortificaciones que "se erizaban solo de oirlas las religiosas". Sus hermanas de orden y claustro, imagino, estarían acostumbradas a asperezas de toda naturaleza, pero lo de sor Martina debía de sobrepasar lo conocido por ellas. Así lo recogió fray Andrés de Maya, en la hagiografía que escribió sobre la monja y que se publicó en Madrid, imprenta de Juan de Villanueva, en 1712. No caigamos, sin embargo, en intepretaciones grotescas, propias de folletín anticlerical, subido de tono y de mal gusto. La mentalidad ...

SANTA TERESA Y LAS PLUMAS BIEN CORTADAS (1577).

Ni la santidad tiene que estar relacionada con el desaliño y los lamparones, ni el escribir sobre las más altas y profundas cuestiones impide elegir bien el material de escritorio. En 1577, estante en Toledo, santa Teresa, escribía lo siguiente a su hermano, don Lorenzo de Cepeda, entonces en Ávila: "Antes que se me olvide, como otras veces, mande vuestra merced a Francisco que me envie unas buenas plumas cortadas, que acá no las hay buenas, y me hacen disgusto y trabajo".

LA COCINA DE SANTA TERESA

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No había mucho para aparejar una mesa a finales del siglo XVI. Los alimentos eran poco variados, escasos y caros. Los malos caminos, las alcabalas, las sisas y el intervencionismo municipal sobre tratos y contratos no facilitaban ni los abastos ni los precios bajos. Muchos españoles del tiempo de los Austrias se iban a dormir con las tripas desasosegadas. En los escritos de santa Teresa de Ávila hay algunas noticias sobre víveres y cocina. Nadie ha demostrado que la mística y la santidad sean incompatibles con los pucheros. Aunque las Constituciones de las Carmelitas Descalzas, dispuestas por santa Teresa, imponían con claridad la prohibición de comer carne, había situaciones en las que se daba licencia para su consumo Así, en marzo de 1572, pedía a su hermana, doña Juana de Ahumada, unos pavos para las monjas de la Encarnación de Ávila. A inicios de 1573 daba las gracias por el envío de sesenta y dos aves para unas monjas enfermas del mismo convento. En octubre de 1576 escribía a...

EL CAPITÁN VERDUGO, LA CERVEZA Y LOS PELIGROS DEL AGUA

Francisco Verdugo sirvió a Felipe II durante muchos años. Sentó plaza de soldado en 1557, cuando la guerra con Francia, nada menos que en San Quintín, demostró coraje y dotes para la vida castrense. Le dieron, entonces, una ventaja de ocho escudos. Desde unos orígenes oscuros, a fuerza de trabajos y peligros, llegó a mucho. Desde 1581, durante catorce años, estuvo en su puesto como gobernador y capitán general de la provincia de Frisia. Dicen que fue el más duro, cínico, frío y desilusionado capitán español del siglo XVI. Y bueno como el que más en lo suyo, añadiríamos nosotros. Decía, con escarmentado realismo, que "al fin las victorias vienen de Dios y él las da a quien es servido, pero también es necesario que los hombres se ayuden y provean de su parte sin dexar cosas a la ventura". Su mando en Frisia le ocasionó muchos desvelos y desengaños: "ha sido gran desgracia mía haber empleado catorce años, los mejores de mi vida, tratando con la gente que en este discurso he...

PRINCESA TAN RECOGIDA Y TAN RELIGIOSA

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Escribió el padre Pedro de Rivadeneira que Arturo de Inglaterra entregó su alma a Dios, cuando frisaba los dieciséis años, por una "calentura lenta". Quedó Catalina de Aragón viuda y allí, en esas islas, volvió a casar con Enrique VIII, hermano del muerto. Rivadeneira, que vivió entre ingleses, hizo un retrato admirable -con sutilezas de jesuita- de Catalina y desentrañó, con fría precisión, las consecuencias de un matrimonio entre personas de "costumbres desemejantes". Fue Catalina de Aragón una mujer inteligente, sensata y virtuosa. Muy consciente de su dignidad real. No era para menos: sobre las espaldas de su Casa -con el recuerdo de la hermana loca y el hermano malogrado en su mocedad- se cargaba un imperio en ciernes, el vivido milagro de la España que veía morirse la Edad Media y alumbrar nuestro gran siglo XVI. Otro era el aire de Enrique VIII, descrito como "mozo brioso, dado a pasatiempos, liviandades y de las mismas criadas de la Reina tenía d...

DON QUIJOTE Y SANCHO EN LA FRONTERA

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Salió a los campos bien dispuesto con una armadura del siglo XV. Así lo asegura Martín de Riquer. La tenía allí, en su casa, olvidada. Era, quizás, de los tiempos de la Guerra de Granada, de los bisabuelos de Alonso Quijano. No dejaría de causar asombro: un hombre solo, arreado como el Doncel de Sigüenza y con una bacía de barbero en la cabeza. En La Mancha, donde nunca pasaba nada. No había sido siempre así. Esos campos fueron tierra de frontera, lugar de cabalgadas y peligros. Las soledades de El Viso del Marqués, Quintanar de la Orden y Castellar de Santiago vieron correrías y episodios de crónica y romancero. Cuando Don Quijote decide salir a la aventura lo hace movido por sus lecturas de libros de caballerías pero, también, por un llamamiento atávico e irresistible que su falta de razón no pudo o no supo refrenar. Actuó con la lógica y las inclinaciones de un hidalgo, consciente, en su nobilísima locura, de su condición y sabiéndose una rama, decaída quizás, de un árbol de r...

LA COFRADÍA DE ÁNIMAS DEL PURGATORIO EN VILCHES DURANTE EL SIGLO XVIII(I)

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La devoción a las Ánimas del Purgatorio fue una de las más populares y extendidas en la España de los siglos XVI al XIX. La Iglesia Católica considera que los que mueren, sin estar absolutamente limpios de pecado, deben pasar por un estado previo de expiación y purificación antes de ir al Cielo. La estancia en el Purgatorio, al menos en aquellos siglos,  era cuantificable temporalmente y podía reducirse mediante indulgencias y méritos ganados en vida o, también, por las oraciones y buenas acciones que los vivos dedicaban a las almas en pena. No era propio de buenos cristianos olvidar los padecimientos de los que habían muerto y tenían todavía que saldar antiguas deudas. Con tal fin se constituyeron cofradías dedicadas a las Ánimas Benditas. En Vilches, un pueblo del norte de la provincia de Jaén, cercano a Sierra Morena, esta devoción estaba muy extendida. La cercanía a la comunidad carmelita de La Peñuela y la presencia de beatas adscritas a dicha orden pudieron influir en s...

DEL MARQUÉS DE LOS VÉLEZ

Los tres Vélez  fue el último libro escrito por Gregorio Marañón . Esta obra melancólica, solemne y, me atrevería a afirmar, desengañada estudia tres generaciones de la Casa de Vélez. Fueron estos Fajardo señores de mucho mando en el Reino de Murcia desde los años bajomedievales, cuando en España se mataban unos a otros sin faltar a la cortesía y había tragedias que espantarían al mismo Shakespeare. En el libro, don Gregorio, que se sabía ya cercano a la tumba, trata con especial dedicación la personalidad de don Luis Fajardo, II marqués de los Vélez. Fue hijo de don Pedro Fajardo y de doña Mencía de la Cueva y Toledo, nieto, por tanto, de los duques de Alburquerque . No le faltaban antepasados esclarecidos, desde luego. Don Luis Fajardo, nacido hacia 1508 y hombre de guerra, sirvió a Carlos V y a Felipe II. En su juventud se jugó la vida, a cuerpo gentil, frente a los piratas berberiscos que, aún siendo gente de cuidado, le cogieron miedo pues lo conocían como "El ...

LOS ESPAÑOLES Y EL BOSQUE

Hace unos años, Gonzalo Anes escribió en una tercera de ABC* que, desde la Edad Media, había testimonios de la escasez de árboles en España. Los privilegios de la Mesta y el predominio de la ganadería extensiva propiciaron la conservación de los pastos y la persecución de las roturaciones ilegales pero, por otra parte, incentivaron la tala y quema de arbolado. La destrucción de los brotes por las reses, además de los factores climatológicos, imposibilitaron aún más la recuperación del bosque. En los siglos XVI y XVII esta situación era denunciada por las Cortes y los cabildos municipales más relevantes. Si bien había disposiciones reales para proteger la riqueza forestal, éstas no se cumplían. Así lo hacían saber, con pesar, los ministros de Felipe V en 1708 y 1716. Con todo, la legislación conservacionista y repobladora no cesaba, como lo demuestran la Real Ordenanza de Montes de 1748 y la creación de visitadores de plantíos en 1762, mencionados por Anes en su articulo.  Sin e...

ENTRE EL CLAUSTRO Y EL CORSO

Don Pedro Fernández de Bobadilla nació en Jaén en 1486. Era hijo del marqués de Moya. Fue recibido en la Orden de Santiago y, después, tomó los hábitos de dominico .  No se acostumbró al orden claustral ni a la vida de estudio. El tirón de la vida heroica era muy fuerte en el XVI español. La vocación ancestral por la vida militar sería para don Pedro una fuente de sequedades y desasosiegos. Un día, sin poder más, dijo adiós al convento y acabó, tras unirse a unos aventureros, en el mar. Dios nos crió a unos para una cosas y a otros para otras. Hizo el dominico la guerra como corsario , corrió mil peligros y trabajos, de los que padecen y afrontan los marinos de todos los tiempos. Su condición clerical, sin embargo, estaba ahí y no era presentable un fraile dedicado a tales ocupaciones. Trataron de meterlo en cintura y, a manera de solución de compromiso, mandó las galeras de Julio II y de León X. Después sentó plaza por Carlos V a cuyo servicio naufragó y, al parecer, murió ...

PAN DE CONVENTO

La España del siglo XVI no sabía de refinamientos gastronómicos. Carnero y vaca, despojos, bacalao, cecial, una panilla de aceite, sardinas, pan y poco más. Más pobre todavía era la escudilla de los conventos reformados por santa Teresa. En sus cartas, avisos y admoniciones dio cuenta de algunas cuestiones relativas a alimentos, refectorios y cocina. Causa admiración que con condumios tan pobres se reformaran órdenes religiosas y se ganaran imperios. Sobre esto escribo en  https://neupic.com/articles/la-cocina-de-santa-teresa

DINEROS DE DUENDE DE CASA

La creencia en duendes guardianes de tesoros es vieja de muchos siglos. En ocasiones los custodios de estas riquezas ocultas eran fantasmas con todos sus trebejos, bien cargados de cadenas, como aparecen en el entremés barroco titulado La burla con el tesoro,  editado en Córdoba. También las guardaban hadas, enanos y otras criaturas más o menos fantásticas. Cunqueiro escribió mucho y bueno al respecto. Era creencia extendida y no siempre extravagancia de orates. En el Índice del inquisidor Rubín de Ceballos, ya de finales del XVIII, se prohibía un cuaderno que "contiene preceptos, comjuraciones y exorcismos, para descubrir y sacar los tesoros ocultos". La gente perdía el seso con estas historias. Sirve lo anterior para entender cierta carta, escrita por santa Teresa en Malagón, por febrero de 1580. Decía: "Plega a Su Majestad gane vuestra merced en esa soledad muchas riquezas eternas, que todo lo demás son como d...