EL ÚLTIMO TRAGO DE DON ÁLVARO DE LUNA
Pasó la noche en vela don Álvaro , acompañado de frailes, y se puso en paz con Dios. Al religioso que lo confesó "rogó con mucha aficción [...] que non le dexasse nin se partiesse del fasta el passo de la muerte"*. Hizo testamento y se arrepintió de sus malas acciones. Al clarear, en esa mañana de junio de 1453, se compuso, afeitó y lavó su cara. Oyó misa, recibió la comunión y, después, le trajeron un plato de guindas, del que tomó algunas, pan y una taza de vino puro. Después lo condujeron a la Plaza Mayor de Valladolid, frente al convento de San Francisco. Allí estaba el patíbulo. Tenía éste un suelo de tablas que, para adecentarlo, lo cubrieron con una alfombra. También compusieron allí un altar y fijaron un palo con un garabato de hierro. Llegó don Álvaro con una comitiva de frailes y gente armada, montado sobre una mula enjaezada de luto " con aquel gesto, é con aquel semblante, é con aquel sosiego que solía cabalgar los passados tiempos de su leda e risueña f...