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LAS DISCIPLINAS DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

Vivió en el siglo XVI, nació en Mayorga, buena parte de su vida transcurrió en Lima, donde fue obispo. Dedicaba a la meditación siete horas diarias. Cuando iba de camino se retiraba un tanto para poder rezar. Se recogía al anochecer. Pasaba, frecuentemente, noches en vela. Cuando dormía lo hacía en una tabla. Se sometía a severas disciplinas. Para que no fuesen de todos conocidas las disimulaba, según decían los cirujanos que lo asistieron. Cenaba pan y agua. Nunca se le vio comer aves, huevos, manteca, leche, tortas o dulces. Ayunaba con frecuencia y los días de abstinencia sólo comía un pescado llamado machete, de poca sustancia y con muchas espinas, cocido en agua y sal. En Cuaresma y Semana Santa sólo pan seco. Ricardo Palma lo describe, en las calles de Lima, llevando moribundos sobre sus espaldas.

SANCHO DÁVILA

Hubo un obispo de Jaén que se llamó así. Y un capitán de los tiempos de Carlos V y Felipe II. Y otros personajes más. Pero nos referimos a otro, de vida más oscura pero no menos valerosa, granadino y paje de santo Toribio Alfonso de Mogrovejo. Entró a su servicio cuando éste era inquisidor en Granada. Al pasar a Indias,cuando el Santo iba a ocupar el arzobispado de Lima por muerte de don Jerónimo de Loaysa, Sancho Dávila formaba parte de su séquito junto a veintiún más. Llegaron allí en 1581. Fue santo Toribio un decidido defensor de los principios de Trento y visitó con dedicación y riesgo de su persona la inmensa diócesis que estaba bajo su jurisdicción. Las leguas se contaban por centenas en aquellas salidas y había más peligros que lejanías. Una vez, en una de esas jornadas, camino de Moyobamba, estuvo santo Toribio a punto de entregar la vida y el alma. Hubo una tormenta terrible, resbalaban las caballerías en los barrizales. Entre juramentos y plegarias, hubo uno, llamado Diego d...