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Mostrando las entradas etiquetadas como liberales españoles

DÍAS DE EXILIO EN INGLATERRA (1842)

En nuestro siglo XIX la experiencia del exilio fue compartida por unos y otros: liberales febriles y exaltados, circunspectos progresistas, carlistas no controlables por abrazos y convenios, republicanos de distinta obediencia y moderados. Siempre imaginamos a estos últimos como aburridos administradores y burgueses de brasero y chocolate pero no, los hubo de vida arriesgada e incorregiblemente aventurera. Uno de ellos fue el general Fernando Fernández de Cordova. Dejó constancia de esta experiencia en sus memorias, publicadas en 1889. Partió al destierro durante la regencia de Espartero. Estuvo primero en Lisboa y Évora y, desde allí, acudió a la llamada del general Narváez en abril de 1842, entonces emigrado en París. Para llegar a esta ciudad, Fernández de Córdova, pasó primero por Inglaterra. Viajó en un buque llamado Britania, cuyo capitán conocía. Hizo la travesía sin grandes inconvenientes ni padecer mareos “sin duda para no desmentir mi raza, toda de marinos”. Desembarcó en So...

LOS RECORTES DE LOS PROGRESISTAS (1848)

"Los acreedores del Estado que ven absorbidos los cuantiosos productos de las contribuciones y rentas en el abismo de las enormes obligaciones corrientes dejando tras sí un espantoso déficit anual, continuamente acumulado, presagio de una bancarrota cada día más cercana. Jamás podrá la nación echar de sus hombros la carga de la deuda que la agobia, si no empieza por reducir sus excesivos gastos". (No es de Hayek o de Milton Friedman, sino de un manifiesto de la izquierda liberal española, en concreto del Partido Progresista. Fue publicado en La Nación en agosto de 1848.)

CÁNOVAS EL PROTECCIONISTA

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Cánovas hizo proteccionista a la derecha liberal española. Las otras derechas, integristas y carlistas, por antiliberales, nunca estuvieron de acuerdo con la libertad económica. En 1891 Cánovas escribió De cómo he venido a ser yo doctrinalmente proteccionista . Estaba convencido de que España no podía competir con otros países mientras careciese "de los recursos materiales y morales necesarios para igualarse con las más adelantadas". Para el jefe conservador, aplicar el liberalismo económico supondría la muerte de la nación por consunción "en agonía lenta y repugnante". Era, decía, obligación de todo estadista responsable y patriota defender, mediante aranceles sólidos, la producción de cereales, la minería del hierro y el sector algodonero. Y de paso, aunque esto no lo decía, contentar a los cerealistas castellanos -y no sólo castellanos-, a la gran burguesía bilbaína y los fabricantes catalanes que constituían tres poderosos lobbies. Además, en 1883, Cánovas...

CAPUCHINOS CARLISTAS (1834)

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Entre las conspiraciones giennenses, ya sean reales o atribuidas, a favor de Don Carlos debemos reseñar la fraguada, según la prensa liberal, en el convento de Capuchinos. Los frailes de esta orden tenían cierta solera en la militancia absolutista. Declarados partidarios del Trono y del Altar, eran continuadores de la labor proselitista del beato fray Diego José de Cádiz que estuvo en Jaén, en los tiempos de la guerra contra los revolucionarios franceses. Los capuchinos de Jaén también tomaron partido, por Dios y la Monarquía, en la Guerra de la Independencia. En los combates en los combates habidos en Jaén, durante los días 1, 2 y 3 de julio de 1808, un lego capuchino llamado Pedro de Alhendín mató, con certera y serena puntería, a siete soldados franceses. Otro fraile de la misma orden, Juan Bautista de Cádiz, con su apasionada oratoria y con la cruz en la mano, convocaba a los vecinos a que, como buenos católicos y buenos españoles, resistiesen y tomasen las armas contra Napoleón. ...

FRAILES CARLISTAS Y FRAILES CRISTINOS (1834)

Esta historia trata de tiempos inciertos. Los que se vivieron en 1834, al principio de la Regencia de María Cristina. España entera estaba en ascuas por la guerra civil. También en Jaén se vivía un ambiente de exaltación. La cercanía de partidas realistas en los montes cercanos contribuía a agitar los ánimos de liberales y realistas. En enero de 1834, en las inmediaciones de Pegalajar, a pocas leguas de la ciudad, se descubrió la presencia de un centenar de hombres armados afectos a la causa de Don Carlos. En mayo de 1834 los liberales denunciaron que, con la tolerancia de las autoridades, en el convento de San Juan de Dios "celebraban sus reuniones los tenidos por carlinos en la opinión pública". En aquellos primeros tiempos de la causa legitimista llamaban carlinos a los carlistas. Una parte de los frailes de San Juan de Dios, sin embargo, era declaradamente partidaria de Doña Isabel y cantaba "himnos a la Reina y alegrías de esta naturaleza" y la otra se pronunc...

VARAS DE ALGUACIL

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Ilustración: BNE CC En el Antiguo Régimen buena parte de los oficios o cargos públicos se compraban, vendían, arrendaban y heredaban. Hasta se vinculaban a los mayorazgos. También se hipotecaban para obtener, en momentos de cierto apuro, dinero contante y sonante. Era una práctica que se consideraba absolutamente normal y, por supuesto, no sólo en España. Se mantuvo durante siglos y estuvo vigente hasta la desaparición del absolutismo, en las primeras décadas del XIX. Los liberales abolieron estas transacciones al considerarlas vestigios del despotismo y consecuencia de un concepto patrimonial del Estado. La Corona vendía oficios para, entre otras razones, obtener fondos. También para premiar fidelidades y conceder mercedes. Un ejemplo tardío de lo descrito tuvo lugar en Madrid, en 1814, cuando Clara Fernández, viuda de Vicente Gandulla, solicitó a la Cámara de Castilla que se le concediese a uno de sus hijos, el mayor, una vara de alguacil de la Villa y Corte*. Alegaba que su mar...

DE LIBRECAMBISTAS, REPUBLICANOS FEDERALES Y PROTECCIONISTAS

La pasión por la política económica no es nueva en España. No tenemos que remontarnos a los arbitristas del siglo XVII para dar fe de este hecho. En el siglo XIX y en las primeras décadas del XX se producían,con la mayor facilidad, encendidos debates y movilizaciones, a favor o en contra del proteccionismo y del librecambismo. La cuestión de los aranceles eran tan habitual en las tertulias de nuestros tatarabuelos como para nosotros, gentes del siglo XXI, la situación de la prima de riesgo. Durante el reinado de Isabel II, a medida que aumentaba la oposición progresista, los partidarios del liberalismo económico demostraron un notable activismo. Fue muy influyente el ciclo de conferencias, organizado por el Ateneo, en 1862-1863, en el que participaron nada menos que Echegaray, el duque de Almodóvar del Río, Moret, Castelar y Laureano Figuerola, entre otros. Los librecambistas eran apoyados por las asociaciones mercantiles madrileñas, partidarias de la eliminación de restricciones a...

EL CLÉRIGO Y LOS LIBERALES

El escolapio don Felix Sardá y Sardany no era amigo de los liberales. Ya en 1875 había escrito ¡Te conozco, católico-liberal!  y más adelante, ya avanzada la Restauración, publicó El liberalismo es pecado (1884) . Sardá consideraba a los liberales como herejes y miembros de una secta. "El mundo de Luzbel" encubierto, decía. Para el clérigo catalán "ser liberal es más pecado que ser blasfemo, ladrón, adúltero u homicida, o cualquier otra cosa de las que prohíbe la ley de Dios y castiga en su justicia infinita", es decir, "el mal sobre todo mal". Los apacibles miembros del Partido Conservador o los sagastistas del círculo más cercano debían de espantarse al ser considerados peores que los más sanguinarios bandidos o que los libertinos de más incorregible y pervertido historial. Había en opinión de Sardá, naturalmente, distintos grados de liberales como, afirmaba, distinta gradación tiene el aguardiente despachado por el tabernero. Desde los de Cádiz de 181...

EL SANTO ROSTRO Y FERNANDO VII

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El Santo Rostro es, según la tradición, uno de los tres pliegues del paño que secó el rostro de Cristo en la calle de la Amargura. Se custodia en la Catedral de Jaén y fueron muchos los peregrinos que, durante generaciones, vencieron leguas, fatigas y peligros para adorarlo.  En noviembre de 1823, vencidos los liberales, Fernando VII retornaba a Madrid tras su obligada estancia en Cádiz.  Se supo del paso del monarca por La Carolina, cerca de Despeñaperros y, a instancias del obispo de Jaén, don Andrés Esteban y Gómez, y de las fuerzas vivas locales, se decidió trasladar hasta allí la reliquia para que fuese adorada por las reales personas. La decisión tenía cierto trasfondo político. Nada mejor podía simbolizar la alianza del Altar y del Trono, tan grata para los realistas. Además, durante esos días, se acusaba a  Rafael de Riego   de haber intentado robar la reliquia. Una fechoría, decían, no consumada por un milagro. El Santo Rostro, que había sobrevivido al pil...

POMPA Y CIRCUNSTANCIA

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No han faltado, a lo largo de la Historia, marcadas similitudes entre España e Inglaterra. Puede parecer atrevida la afirmación, pero pido al lector que la considere antes de darle patente de disparate. Inglaterra y España fueron potencias coloniales, rivalizaron en los mares y compartieron cierta insularidad pues, durante siglos, los Pirineos constituyeron un obstáculo más difícil de franquear que el Canal de la Mancha. Españoles e ingleses, guardianes arriscados de su independencia, han sido europeos -qué duda cabe- pero a su manera. Si ellos medían en pintas y yardas, nosotros lo hacíamos en azumbres, arrobas y varas; cuando ellos trasegaban grandes cantidades de té, nosotros hacíamos lo propio con jícaras de chocolate; ellos eran protestantes, nosotros católicos, apostólicos y romanos. Sus antepasados pirateaban y soliviantaban a los holandeses, los nuestros enviaron, para meterlos en cintura, los Tercios Viejos. La mala fortuna y no la falta de empuje, quede claro, impidió que...

HABLEMOS DE ESPAÑA

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Hablemos hoy de España. Desventurada y gloriosa, vitalista y, a veces, dormida. Ha pasado a lo largo de su historia por situaciones que parecen insólitas, irreales. En el fondo no tan diferentes a las vividas por otras naciones europeas como Francia, Inglaterra, Portugal o Alemania. España no es un capricho del azar en el tiempo. En esto no tenían razón los regeneracionistas. Tampoco los del 98, ni Ortega, ni la larga relación de pesimistas que han pensado sobre la vieja nación española. Sin embargo, si se me permite, indicaré una cualidad que considero muy particular de España: su carácter imprevisible. En mi modesta opinión, fue un rasgo de su ser que no captó, entre otros, Napoleón. Bueno, en su genialidad indiscutible sí lo hizo, pero cuando ya era demasiado tarde. El conde de Toreno cita una carta que Bonaparte escribe a Murat, una vez informado de los sucesos del Motín de Aranjuez, el 29 de marzo de 1808. En principio no dejaba de ser un asunto relativamente menor en la gr...

LOS JACOBINOS, EL INQUISIDOR Y EL LECTORAL

Don Agustín Rubín de Ceballos fue obispo de Jaén e inquisidor general. Murió el 11 de febrero de 1793. Al parecer, la decapitación del Rey de Francia , a manos de los jacobinos, le produjo tal pesadumbre que enfermó y le costó la vida. Al menos eso dijo, en sus exequias, el canónigo magistral de la Catedral de Jaén, don Juan Julián de Titos: Fatigado de mil cuidados, oprimido y consumido de las muchas y grandes aflicciones interiores, que le causaban las novedades de estos tiempos, siendo la que hizo más impresion en su Leal y Catolico corazon, el horrendo suceso, acaecido en Paris el 21 de Enero, no pudo resistir la fuerza del accidente. No es raro, la gente antes se dejaba morir por malos ratos, melancolías y desengaños. Don Agustín intuía que, con la tragedia de Luis XVI,  acababa el siglo XVIII y con éste el viejo orden monárquico, católico y estamental. Cuando se decapitaba a un rey, a un ungido, el mundo se tambaleaba. Aunque fuese el Rey de Francia. Lejos quedaban los e...

VESTIR COMO UN REACCIONARIO

En una obrilla titulada Los percances de un carlista, de D.M.B Aguirre (1840), se describen las vestimentas de un carlista y de un partidario del Estatuto Real. El carlista, acérrimo y arruinado por sus donativos a la Causa, se llamaba don Pantaleón. Según el autor vestía "con trage bastante anticuado". Don Canuto Remolacha,"servil más ilustrado", era partidario del Estatuto Real  y se presentaba "con trage más elegante pero exagerado en estremo: gran lente; grandes picos en el cuello de la camisa; gran alfiler en la chorrera; peluca muy rizada". Otro personaje, también devoto de Don Carlos, llamado don Eleuterio, aparece con calzón corto, zapato con hebilla y casaca de moda. Todas estas prendas se asociaban al Antiguo Régimen . Lo estirado, rígido, acartonado y grotescamente anticuado se muestra como rasgo común de los adversarios del esparterismo y,  en general, del liberalismo progresista.  En la obra citada se rep...

BENDITO SIGLO XIX

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Constitución de Inglaterra, de J. L. de Lolme, fue una obra que tuvo cierta influencia en los liberales de 1812. Era conocida gracias a la traducción de don Juan de la Dehesa. Al final del ensayo se habla de los partidos existentes en el Parlamento de Londres. La descripción de la práctica parlamentaria inglesa no dejaría de asombrar a los lectores españoles de su tiempo: "En ambas Cámaras cuidan mucho los miembros, aun en el calor de los debates, de no pasar de ciertos límites en el modo de hablar unos de otros: y seguramente le reprendería la Cámara, si se excediesen en este punto.Y así como la razón ha enseñado a los hombres a abstenerse en las guerras de todas las injurias que no se dirijan a promover el objeto de sus contiendas, así también se ha introducido una especie de derecho de gentes (si puedo explicarme de este modo) entre las personas que componen el parlamento y toman parte en los debates: han llegado a conocer que pueden muy bien ser de partidos contrarios si...

ARGÜELLES Y LOS INGLESES

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En los días más duros de la guerra contra Napoleón no pocos liberales españoles expresaron su admiración por Inglaterra. Allí, poco tiempo después, muchos buscaron amparo. Eran los días del absolutismo sin gracia ni grandeza de Fernando VII. Sobre uno de estos liberales bien puede leerse un artículo en  Ambos Mundos (una excelente revista).

LA CAPA DE VAN - HALEN

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En su viaje a Rusia, iniciado en 1818, el general don Juan Van-Halen dio muestras sobradas, muy a la española, de altanería y altivez. Agustín Mendía cita un suceso al respecto: "Entonces entraron en la Polonia Prusiana; allí empezaron a encontrar mejores postas y a ser mejor servidos en las posadas. Pero el frío iba cada vez más en aumento. Mr. Koch notó que la capa de Van-Halen, (la misma que le cubrió Patricio Domingo al escaparse de la inquisición) era insuficiente para defenderle de sus rigores. El general, por un impulso de amor propio, que Mr. Koch calificó de orgullo castellano, quiso persuadirle que prefería la que llevaba a sus mejores abrigos, y que los españoles (cosa que por otra parte no deja de ser fundada) aguantan un clima riguroso, quizás mejor que los de otros países, como lo han demostrado en muchas ocasiones". Agustín Mendía,  Dos años en Rusia, obra redactada a la vista de las memorias y manuscritos originales del general D. Juan Van-Halen , Vale...

FERNANDO VII O EL DISIMULO SIN GRANDEZA

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Fue el monarca más nefasto de la Historia de España. Conformes. Sin embargo su personalidad suele describirse con unos rasgos tan toscos como su expresión y sus facciones. No seremos sospechosos de pertenecer al partido fernandino si reconocemos que tras su aparente garrulería, velada por el humazo de cigarros bastos y la falsa franqueza de sus palmadas en la espalda había algo más. Una suerte de sagacidad maliciosa, decantada por la experiencia y lo mucho que había visto. Quintana, liberal español, en sus cartas a Lord Holland, escribe al respecto: "Consideradle desde niño, mal querido de sus padres, eclipsado y desairado por el arrogante visir [Godoy], alejado de todo influjo y representación, contrariado casi siempre en sus gustos y aficiones, observado en su conducta, rodeado de espías y amagado muchas veces, según se decía en aquel tiempo, de perder alevosamente la vida para que perdiese la corona". La Corte siempre fue un lugar peligroso. En los tiempos de Antonio P...

ÍBAMOS A REÍRNOS DE ÉL

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 Eugenio d´Ors escribió sobre Riego en 1918 cuando la Restauración iba hacia el derrumbadero: "Íbamos a reírnos de él. Pero ahora nos ha desarmado, mirándonos como en un reproche tristísimo, desde el corazón del Ochocientos; mirándonos con unos ojos asturianos y encendidos en medio del rostro amarillo, consumido por la fiebre y con una barba de ocho días".  Reírse de la ingenuidad liberal de Riego o la inminencia del espanto en el siglo XX.

1812 O EL ANUNCIO DE LOS NUEVOS TIEMPOS

"Amaneció el día 2 de mayo, tan célebre en los anales de la nación española. Estaba yo vistiéndome para salir a la calle con la inquietud natural en aquellas horas, cuando entró azorada mi madre. Y sólo me dijo estas palabras: Ya ha empezado ". (Antonio Alcalá Galiano,   Memorias, 1789-1865 ) Era el momento, un mundo se había desplomado. No eran tiempos para tolerar el despotismo ya fuese ilustrado, iletrado o bonapartista, viniese el dispongo, ordeno y mando de un secretario de Despacho de Fernando VI, de Godoy o de un prefecto del Intruso. Nuestros abuelos liberales comprendieron muy bien la esencia del problema y la expresaron con elegante simplicidad: "La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona". Una nación o el paisaje y el paisanaje, el lentisco y la viña, el abrazo y la riña, el señorío y la llaneza, el despeñadero y el melonar, los toreros y los estudiantes, la era y el carnero, el brigadier y ...

EL TORMENTO

En el Antiguo Régimen el tormento formaba parte del proceso penal. Su objetivo era  conseguir, por medios cruentos, la confesión de la autoría de un delito. El "tormento en cabeza ajena", se aplicaba  en ocasiones a los condenados a muerte cuando estaban en capilla. Se buscaba presionar, en circunstancias ya extremas,que al reo para que delatase a sus cómplices. En las pesquisas se sometía a tormento no sólo a los sospechosos, muchas veces considerados como tales a partir de leves indicios, sino también a los testigos. Esto explica que se considerase muy arriesgado colaborar con la Justicia. Afirmaba Francisco Tomás y Valiente que con estos métodos se buscaba más la confesión que el esclarecimiento de la verdad. El medio más usado, hasta el siglo XVIII, fue el potro. En otras ocasiones se recurría a los azotes, a la garrucha o al fuego. No era,sin embargo, lo más frecuente. Hasta las Cortes de Castilla protestaron, a finales del siglo XVI,  contra la introducción de noved...