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Mostrando las entradas etiquetadas como realistas

CAPUCHINOS CARLISTAS (1834)

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Entre las conspiraciones giennenses, ya sean reales o atribuidas, a favor de Don Carlos debemos reseñar la fraguada, según la prensa liberal, en el convento de Capuchinos. Los frailes de esta orden tenían cierta solera en la militancia absolutista. Declarados partidarios del Trono y del Altar, eran continuadores de la labor proselitista del beato fray Diego José de Cádiz que estuvo en Jaén, en los tiempos de la guerra contra los revolucionarios franceses. Los capuchinos de Jaén también tomaron partido, por Dios y la Monarquía, en la Guerra de la Independencia. En los combates en los combates habidos en Jaén, durante los días 1, 2 y 3 de julio de 1808, un lego capuchino llamado Pedro de Alhendín mató, con certera y serena puntería, a siete soldados franceses. Otro fraile de la misma orden, Juan Bautista de Cádiz, con su apasionada oratoria y con la cruz en la mano, convocaba a los vecinos a que, como buenos católicos y buenos españoles, resistiesen y tomasen las armas contra Napoleón. ...

FRAILES CARLISTAS Y FRAILES CRISTINOS (1834)

Esta historia trata de tiempos inciertos. Los que se vivieron en 1834, al principio de la Regencia de María Cristina. España entera estaba en ascuas por la guerra civil. También en Jaén se vivía un ambiente de exaltación. La cercanía de partidas realistas en los montes cercanos contribuía a agitar los ánimos de liberales y realistas. En enero de 1834, en las inmediaciones de Pegalajar, a pocas leguas de la ciudad, se descubrió la presencia de un centenar de hombres armados afectos a la causa de Don Carlos. En mayo de 1834 los liberales denunciaron que, con la tolerancia de las autoridades, en el convento de San Juan de Dios "celebraban sus reuniones los tenidos por carlinos en la opinión pública". En aquellos primeros tiempos de la causa legitimista llamaban carlinos a los carlistas. Una parte de los frailes de San Juan de Dios, sin embargo, era declaradamente partidaria de Doña Isabel y cantaba "himnos a la Reina y alegrías de esta naturaleza" y la otra se pronunc...

EL SANTO ROSTRO Y FERNANDO VII

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El Santo Rostro es, según la tradición, uno de los tres pliegues del paño que secó el rostro de Cristo en la calle de la Amargura. Se custodia en la Catedral de Jaén y fueron muchos los peregrinos que, durante generaciones, vencieron leguas, fatigas y peligros para adorarlo.  En noviembre de 1823, vencidos los liberales, Fernando VII retornaba a Madrid tras su obligada estancia en Cádiz.  Se supo del paso del monarca por La Carolina, cerca de Despeñaperros y, a instancias del obispo de Jaén, don Andrés Esteban y Gómez, y de las fuerzas vivas locales, se decidió trasladar hasta allí la reliquia para que fuese adorada por las reales personas. La decisión tenía cierto trasfondo político. Nada mejor podía simbolizar la alianza del Altar y del Trono, tan grata para los realistas. Además, durante esos días, se acusaba a  Rafael de Riego   de haber intentado robar la reliquia. Una fechoría, decían, no consumada por un milagro. El Santo Rostro, que había sobrevivido al pil...

POR LAS CALLES TRAS LA MISA DEL GALLO

A diferencia de los alemanes, ingleses y escandinavos, los españoles hemos dado a los días navideños un tono más expansivo y ruidoso que hogareño. Mesonero Romanos , con su agudeza probada, consideraba "agitadas y borrascosas" las noches de Navidad en Madrid. El 24 de diciembre de 1830 bajo el despotismo, nada ilustrado, de Fernando VII  se anunció, en el Diario de avisos de Madrid, que "a fin de contener los desórdenes que puedan acontecer en la noche de este día, en que con motivo de la  concurrencia a la misa del gallo giran por las calles a deshoras de ella muchas gentes, se encarga a los comandantes de patrullas el mejor desempeño en su encargo, a los puestos de guardia de la plaza y de prevención la mayor vigilancia, teniendo pronto sus cuartos para tomar las armas a cualquier evento, y destacando patrullas que recorran sus recintos, a cuyo fin serán reforzadas las últimas.".  Debía de ser una maravilla ver a legiones de madrileños noctámbulos, entre cantos y...

FLORES DE LIS

Venerables flores de armorial. Lises heráldicos hermanados con las escarapelas blancas de capotes y sombreros. Enseñas de facción y de causas perdidas. Lises pálidas y murientes, exaltadas por Emilio Carrere que -decadente y bohemio- evocaba a Alfonso XII como un lis borbónico, "marchito, perdido por las avenidas, seguido de silenciosos cortesanos". Yo tengo un hondo y reverencial respeto por estas flores desvaídas. Perdidas en el tiempo entre aromas de cera y olvido.

LOS JACOBINOS, EL INQUISIDOR Y EL LECTORAL

Don Agustín Rubín de Ceballos fue obispo de Jaén e inquisidor general. Murió el 11 de febrero de 1793. Al parecer, la decapitación del Rey de Francia , a manos de los jacobinos, le produjo tal pesadumbre que enfermó y le costó la vida. Al menos eso dijo, en sus exequias, el canónigo magistral de la Catedral de Jaén, don Juan Julián de Titos: Fatigado de mil cuidados, oprimido y consumido de las muchas y grandes aflicciones interiores, que le causaban las novedades de estos tiempos, siendo la que hizo más impresion en su Leal y Catolico corazon, el horrendo suceso, acaecido en Paris el 21 de Enero, no pudo resistir la fuerza del accidente. No es raro, la gente antes se dejaba morir por malos ratos, melancolías y desengaños. Don Agustín intuía que, con la tragedia de Luis XVI,  acababa el siglo XVIII y con éste el viejo orden monárquico, católico y estamental. Cuando se decapitaba a un rey, a un ungido, el mundo se tambaleaba. Aunque fuese el Rey de Francia. Lejos quedaban los e...

VESTIR COMO UN REACCIONARIO

En una obrilla titulada Los percances de un carlista, de D.M.B Aguirre (1840), se describen las vestimentas de un carlista y de un partidario del Estatuto Real. El carlista, acérrimo y arruinado por sus donativos a la Causa, se llamaba don Pantaleón. Según el autor vestía "con trage bastante anticuado". Don Canuto Remolacha,"servil más ilustrado", era partidario del Estatuto Real  y se presentaba "con trage más elegante pero exagerado en estremo: gran lente; grandes picos en el cuello de la camisa; gran alfiler en la chorrera; peluca muy rizada". Otro personaje, también devoto de Don Carlos, llamado don Eleuterio, aparece con calzón corto, zapato con hebilla y casaca de moda. Todas estas prendas se asociaban al Antiguo Régimen . Lo estirado, rígido, acartonado y grotescamente anticuado se muestra como rasgo común de los adversarios del esparterismo y,  en general, del liberalismo progresista.  En la obra citada se rep...

LA POCA PACIENCIA DEL CURA MERINO

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Fernando VII, tras regresar de Francia y restaurar el absolutismo, quiso conocer al cura Merino. Fue recibido en Palacio y el Rey celebró sus hazañas. Cuando la audiencia se acababa éste le preguntó cuáles eran sus pretensiones pues estaba dispuesto a premiar sus proezas frente a los de Bonaparte. Contestó don Jerónimo Merino: "Señor, poder continuar en la gloriosa carrera de las armas para prestar a V. M. otros tantos servicios".  Fernando VII que tenía otros planes, dándole una palmada en la espalda, le dijo: "te tengo preparada una silla en la catedral de Valencia para que descanses de tus fatigas, y recuperes tu quebrantada salud". Desconfiaría el monarca de Merino, hombre indómito e independiente, y a mejor recaudo estaría en un cabildo catedralicio que al frente de la tropa. No le gustó al cura guerrillero el premio y debió de salir amostazado de Palacio. No tuvo, por lo demás, otro remedio que incorporarse a su prebenda catedralicia y allí, nostálgico de l...

SERVILONES

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En 1818 la Junta General del Honrado Concejo de la Mesta recibió la visita de Fernando VII y de su hermano Don Carlos. En la  Gaceta de Madrid del 13 de mayo de dicho año se da cuenta del suceso y se describe como el gozo "brillaba en el semblante de los leales vasallos de la junta". Discurseó el "sumiso Presidente" de la Mesta, así se le describe en la Gaceta , ante el Soberano que escuchó la pieza oratoria con "la dulzura y afabilidad que le son características". No se equivoca el lector, se refiere el texto a Fernando VII.  Taimado como nadie, además, Don Fernando disimularía en el semblante su fastidio, añorando la más amena compañía de su camarilla. Al fin, que ya era tarde, "entre vivas y aclamaciones se ausentaron los dos augustos hermanos". Hasta más ver señores. Después, para corresponder, acudió la Junta en pleno a Palacio para devolver la visita al Monarca pues "era forzoso que se apresurasen a renovar a los pies del mejor y más ...

NO TEMEN A SUS EMBESTIDAS: ESTAMPA DE LIBERALES Y ABSOLUTISTAS EN 1820

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En la plaza de Santa María de Jaén, tras la salida de las tropas de Bonaparte, se colocó una placa en honor de la Constitución de 1812. En la mañana del seis de mayo de 1814 apareció ultrajada, cubierta de inmundicias y rodeada de papeles con proclamas absolutistas y, cabe pensar, insultos contra los liberales y la Constitución. Pero nada es para siempre, o casi nada, y seis años después cambiaron las cosas, tras lo de Riego, y los liberales decidieron poner otra placa. Para darle realce al acto se organizó una cabalgata o procesión cívica compuesta por distintos cuadros, de distinta naturaleza, alusivos al nuevo régimen constitucional. Formaba parte de la celebración un paso en el que aparecía un torero, acompañado por sus correspondientes chulos, junto a unos toros. Todos eran, naturalmente, de pega, cosa de disfraces y mojiganga. El que iba de matador llevaba en su capote la siguiente inscripción apologética:                     ...

TOROS CÉLEBRES

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Guindo fue un toro de Vázquez, lidiado en la plaza de Aranjuez el doce de junio de 1831. Tras haber tomado dos varas del picador Cristóbal Ortiz, sin mayor novedad, tomó otra de Juan Pinto para saltar después la barrera, así por las buenas y sin  tomar carrera, salvar las maromas y llegar hasta el tendido 2. Lejos de pararse fue hasta la grada 4 y consiguió acceder al tendido 6 donde los voluntarios realistas trataron de detenerlo con bayonetas y sables. El toro dejó un crecido número de contusos y es de imaginar la desbandada provocada en su carrera. Al final mataron al toro los Mirandas y el Tiñoso , ya en el tendido 5,  para ser degollado, cerca de las maromas, según Leopoldo Vázquez en sus Efemérides taurinas (1880) , "por un matachín" o jifero. Tengo por cosa cierta, dada la dureza de costumbres de la época, que los liberales presentes, ya fuesen espectadores, curiosos, aficionados o entendidos, estuvieron a favor del  Guindo, dueño y señor del tendido 6, y de sus ...

LABRADOR EL ABSOLUTISTA

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Tras el heroísmo y el sacrificio de la guerra contra Napoleón España fue relegada a la condición de potencia de segundo orden. En el Congreso de Viena estuvo representada por Pedro Gómez Labrador. Había quedado atrás el recuerdo de estadistas y diplomáticos como Diego Hurtado de Mendoza, Baltasar de Zúñiga, el duque de Osuna, el conde de Oñate o el conde de Aranda. Tampoco Fernando VII era Carlos V, Felipe IV o Carlos III. Labrador no dejó un buen recuerdo entre los que lo conocieron y trataron. León y Pizarro, que compartió tareas diplomáticas con el personaje, censuraba "la sequedad de su manera de negociar, poca negociación verbal, poca amabilidad y diligencia social, pocas o ningunas comidas o reuniones, y todo reducido a manera de pleito, a traslados, pedimientos y papeles de derecho". Como si fuese un negociado. Le sobraba además arrogancia entre personajes como Metternich, Talleyrand o Castlereagh. Al parecer Wellington afirmaba que era uno de los hombres más estú...