BRASEROS NAZARÍES
Leopoldo Torres Balbás escribió en 1934 sobre los braseros de la Alhambra. Nos explica, con pocas y precisas palabras, los medios utilizados en dicho lugar para combatir las bajas temperaturas del invierno granadino. Es inevitable, al visitar la Alhambra, sobre todo entre noviembre y abril, pensar que en aquellos patios, salones y palacios debía de hacer un frío considerable. Torres Balbás nos recuerda, sin embargo, que cuando la Alhambra estaba habitada, las estancias contaban con puertas, celosías y vidrieras, los suelos y muros se cubrían con alfombras y tapices y que, probablemente, se utilizaban los espacios más pequeños y, sobre todo, orientados al sur. Además, añadía, es posible que, en las habitaciones de mayor fuste, se utilizase un sistema de calefacción similar al diseñado por los romanos, con cámaras de aire caliente bajo el pavimento. No parece imposible que consiguiesen, en algunos espacios y con estos recursos, un ambiente lo suficientemente caldeado e incluso confortabl...