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VOCABULARIO DE LA TRASHUMANCIA

Según Jules Klein, se llamaba ganado chamorro al que compraban los pastores trashumantes en sus largas rutas para venderlo en los mercados del camino. Estas reses eran de carne fina y lana basta. Se le daba también el nombre de ganado  marchaniego  cuando era propiedad del ganadero y no formaba parte, en sentido estricto, de los rebaños encomendados a los pastores. Covarrubias afirma, además, que chamorrar es esquilar burros, asnos y demás caballerías, tarea que se solía hacer por el mes de marzo.

SOBRE PASTORES Y TRASHUMANCIA

Siempre fui muy aficionado a las cosas del pastoreo y al mundo de la trashumancia. Tengo yo recuerdos muy lejanos al respecto, de cuando llegaban los rebaños a la dehesa de mi abuelo, a Navalcardo,  procedentes de las sierras de Cuenca, Teruel y Guadalajara. Eran los años sesenta y los primeros setenta. Me sentaba yo con ellos, cabe la lumbre, en un escabelillo de corcho. Eran muy serios y de expresión grave. Pocas veces he estado, a lo largo de mi vida, en mejor compañía. Afuera, en navas y collados, invernaban las ovejas, resonaban las esquilas y husmeaban los lobos. Ahora, la prestigiosa  Fundación Joaquín Díaz , tiene a bien publicar, en su Revista de Folklore, un artículo que he escrito sobre pastores trashumantes en Vilches, provincia de Jaén, entre los siglos XVII y XIX.  Atentos a sus nombres, fueron testigos de la España antigua. Les dejo el enlace por si les interesa. https://funjdiaz.net/folklore/pdf/rf434.pdf

PASTORES DE BELÉN Y DE CASTILLA

Don Manuel del Río, hermano de la Mesta, en su Vida pastoril (1828) afirmaba de manera rotunda: "los sorianos, que son mucho más antiguos en el pastoreo que los montañeses, gobiernan un rebaño en los caminos con sólo cuatro pastores, que denominan rabadán, zagal, ayudador y rapaz: este último es el que los trashumantes llaman zagal, nombre que viene desde la más remota antigüedad, como lo atestigua la misma Escritura cuando dice que los zagales y zagalas bailaron en el Nacimiento de Nuestro Redentor". Precisa, además, que “el zagal es el que cuida del hato de los pastores y de las yeguas”.  Zagales, zagalas y zagalejos aparecían en los villancicos que se cantaban al llegar la Navidad en los siglos XVII y XVIII. Los que, sentados en los bancos de las iglesias, escuchaban estas composiciones no dejarían de relacionar a los venerables pastores de Belén con los que ellos conocían por haberlos visto guardar una punta de ganado en los ejidos y dehesas de sus concejos o pasar...

EPITAFIO A UN MASTÍN DEL SIGLO XVIII

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Jules Klein en su obra La Mesta (1936)   afirmaba que en los tiempos antiguos cada rebaño de ovejas era guardado por  cinco mastines. Eran cuidados con el mayor esmero y se les suministraba la misma cantidad de comida que a los pastores. Los mastines extraviados no podían pasar a posesión de pastor o ganadero alguno sin la autorización del Honrado Concejo. Klein consideraba que algunos de los perros pintados por Velázquez pertenecían a esta raza. Vivieron con los rebaños, custodiaron los vellones, honraron apriscos y majadas, recorrieron las tierras de España por cañadas, cordeles y veredas, lidiaron con lobas pardas, soportaron en sus guardas calores, tormentas y escarchas. Fueron la silenciosa compañía de los pastores y compartieron el pan, de trigo y cebada, con sus hermanos los careas, y ennoblecieron  los horizontes del paisaje ibérico. Mucho le es debido a estos perros, criaturas de romance viejo. Por cierto, el  Diario de Madrid , de 16 diciembr...

UN REINO DE PASTORES

Obligado era que los españoles de siglos pasados comprendiesen y viviesen con unción el misterio del Nacimiento de Nuestro Señor. Era España reino de pastores y hermanarían a los zagalejos que acudieron a agasajar a Cristo en su pesebre, entre hielos y rigores, con  los que cuidaban puntas y hatos de ganado en ejidos y dehesas de los concejos. Sobre esta idea hago unas reflexiones en mi último artículo en Neupic . Espero que sea del interés de los selectos e ilustrados lectores de Retablo de la Vida Antigua.

DE LA DEVOCIÓN A SAN MARCOS

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A partir de San Marcos abandonaban los pastores los pastizales de invierno para subir, en su anual trasiego, a las serranías. Se dejaban atrás las navas de Sierra Morena con la vista puesta, más allá de Despeñaperros, en los agostaderos de las tierras de Albarracín, Molina de Aragón y Sigüenza. Por estas fechas ya celebraban los romanos las honras debidas a Pales, diosa de los rebaños y de los apriscos. Ovidio le concedió un reverente lugar en sus Fastos. Lo romano y lo cristiano definen la naturaleza de buena parte de nuestros días sagrados. Viene, por tanto, de antiguo que San Marcos sea  fiesta principal en muchos pueblos y que la devoción quedase bien probada con procesiones,  festejos taurómacos y otros regocijos. También se rezaban letanías mayores en procesiones generales para pedir lluvias y buenas cosechas. Algunos concejos, para salir de graves apuros, ofrecieron solemnes votos a san Marcos. En 1449, en Bedmar, un pueblo de Jaén, los vecinos se obligaron...

CAIMANES RELLENOS DE PAJA Y OTRAS FIERAS

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En siglos pasados se colgaban caimanes, cocodrilos y otros reptiles ,  debidamente adobados, en los templos. Recuerdo, entre otros ejemplos, el de la Catedral de Sevilla o el existente en la Iglesia Parroquial del Viso del Marqués, entre Sierra Morena y La Mancha. En Estebanillo González se recoge la siguiente frase: "trayéndolo lleno de paja, como caimán indiano". Sería costumbre conseguir o transportar, desde remotos rincones del Imperio, ejemplares amojamados de tales animales. Molestias y gastos menores cuando era grande la afición por lo exótico y las ganas de exponerlos en estrados y gabinetes, para asombro de curiosos y amistades en general. Siempre el propietario de la pieza, de haber estado en Indias, podía fantasear ante la concurrencia y presentar lo comprado como pieza cobrada en situaciones comprometidas, como la reflejada en la ilustración. También se exponían, en lugares sagrados, como exvotos. Pedro García Martín , en un estudio sobre la Mesta, recogió un s...

GAÑANES

Se llama gañán al mozo de labranza que trabaja a jornal. También es un gañán el que, entre mayorales y pastores, ocupaba el puesto más modesto. La gañanía   es un cuento de Joaquín Dicenta, de ambiente pastoril y nada bucólico. En dicha historia dos pastores lanzan por un despeñadero, como si fuese cosa de poca importancia, a un tratante señoritil y desaprensivo. Previamente lo habían narcotizado con hierbas del monte. También despeñaron al caballo del tratante. En una relación de precios de Jaén, correspondiente al año en que se tomó Breda se menciona la paga de estos hombres del campo: "los gañanes por dias y en todo el tiempo del año para arar a los rededores de Jaen con bestias asnales o bacunos, real y medio y de merendar y no otras cosas". Y sigue: "un gañán de mancera por un año veyntiquatro ducados" y  "un gañán por temporada de la cimiença que son quatro meses entrando el mes Setiembre, hasta fin de Diziembre cada mes gane dos ducados y medio". El...