NOMBRES DE LOS SIGLOS IX Y X


Imagen: CC. Biblioteca Nacional de España.


Leo una conferencia de fray Justo Pérez de Urbel* sobre los que, en el siglo IX, abandonaron sus refugios del norte de España y se lanzaron a la peligrosa empresa de repoblar Castilla. Fueron, en palabras del historiador, los más audaces, espíritus inquietos y aventureros, hombres libres, muchos de ellos monjes, que con la espada, el azadón y el arado, erigieron sus chozas y sus oratorios en los valles para cultivar y defender tierras que no eran de nadie. Recoge fray Justo algunos de sus nombres. No se pueden leer sin cierta emoción pues ahí está el origen de Castilla y, con ella, de España.

Uno de estos hombres fue el abad Vitulo, hijo de un guerrero llamado Levato. A su paso -y al de sus juniores, antiguos siervos convertidos en compañeros de aventura o gasalianes, huéspedes y peregrinos- nacieron villas, iglesias y monasterios. De ese tiempo es Lupino, el primer notario castellano, que escribió el acta que dio nacimiento a Castilla, en la que actuaron como testigos uno de nombre vasco, Jaunti, otro de nombre hispano-árabe llamado Azano o Hassan,  y otros con nombre godo, Hudelisco, hispanorromano, Armando, e ibérico, Munino. Recuerda, alrededor del año 800, al obispo Juan, probablemente un fugitivo del Emirato de Córdoba, y a sus compañeros de aventura, unos clérigos llamados  Miribilis, Justus, Monidius y Valerius. Ya en el primer tercio del siglo IX, encontramos al conde Nuño y a la condesa Argilo, que dieron fuero a la villa de Brañosera, a cuya llamada acudieron repobladores llamados Vabro, Feliz, Zonio, Crietuébalo y Cervello.

Fray Justo Pérez de Urbel también recogió nombres de mozárabes que cerca del siglo X o ya dentro de éste, vivían en Cavia, cerca de Cardeña. Se llamaban Hakam, Abolgamarm,  Abulmaluk, Abainlo, Zeher, Tarek, Abocelim, Agmeti, Mutarra, Lahamuti, Muzaiben, Galeph, Zaid, Suleimon, Marguam y Omahia. Cita también a un señor mozárabe llamado Zahfagies o Zahagemi que quiere decir Sahib Aladrem o jefe de los mozárabes. Éste fue, quizás, el padre de  Orobio Zahagello, fundador de Villaorobe, cerca del Arlanza, y que sirvió al conde Fernán González. En una relación de monjes de Cardeña de 920, encontramos a los miniaturistas Florencio y Sancho.

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*“Origen y camino de los repobladores de la Castilla primitiva”, febrero de 1973.


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