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BASTONES ESTOQUE


Ya no pasea nadie con bastones estoque. Eran, al parecer, unos objetos de uso corriente en tiempos de nuestros abuelos y bisabuelos. Dos razones favorecían su difusión. En primer lugar el hábito de llevar bastón y, después, la inseguridad en calles y caminos. La costumbre de portar armas de distinta naturaleza estaba muy extendida hace menos de cien años. Incluso era conveniente, para andurrear por ahí con un mínimo de seguridad, contar con unas nociones de boxeo al estilo inglés o con la suficiente pericia en la esgrima de palo y bastón. Si se iba acompañado por un razonable número de criados, asistentes y fámulos bien fogueados, nada había que temer. El bastón estoque representaba, sin embargo, una buena opción, de uso universal, tanto entre caballeros como entre hampones. Se entregaba como trofeo en certámenes deportivos, como en 1905 cuando, según la revista Gran Vida, en un campeonato de "lawn tennis" -que tuvo lugar en Barcelona- uno de los triunfadores, apellidado Newland, recibió del cónsul del Reino Unido, don Federico Roberts un estupendo bastón-estoque. El conde de Sert donó, para obsequio de otros deportistas, unas lujosas cigarreras. Por cierto, sabemos gracias a Ignacio Peyró que los ingleses fabricaban unos magníficos paraguas estoque que eran muy del gusto de los españoles. Años antes del citado certamen de "lawn tennis", en 1860, el Café del Progreso, en Madrid, sorteó entre sus clientes y parroquianos un espléndido bastón estoque de la fábrica de Toledo. Cada consumición daba derecho a un boleto para participar en la rifa. Es de imaginar el justificado y más que comprensible júbilo del premiado. Ese día abandonaría las estancias del café con altivo empaque, con la seguridad de ir bien protegido por un flamante bastón estoque. Mencionaré también una fábrica de paraguas que estaba en la capital de España -Fuencarral, 5- en la que se ofrecía al público, en 1855, "un gran surtido de bastones de estoque de última moda". De las variedades de bastón estoque, ofrecidas por otro establecimiento,  se da cuenta en el recorte de períodico que se adjunta.



Entre los políticos, creo que el conde de Romanones era aficionado al uso del bastón estoque. Éste le permitía ir bien equipado para lidiar con sus achaques que, la verdad, llevaba con mucha elegancia, sentido del humor y buen porte y, de paso, ir por la vida bien defendido. Es conocido el ruidoso suceso acaecido en las Cortes en 1889 cuando el Conde, todavía joven, fue acusado de haber desenvainado el estoque en un acalorada sesión y en defensa del marqués de la Vega de Armijo. Como consecuencia de esta polémica, estuvo a punto de batirse en duelo con Romero Robledo al que le envió sus padrinos. Al final todo se arregló sin mayores problemas. Respecto a los de la mala vida, citaré una noticia de una fecha ya tardía, de 1935, en la que se menciona una banda de ladrones capturada por la Guardia Civil. Los delincuentes contaban con una pistola automática, dos escopetas, una navaja de grandes dimensiones una ganzúa, un berbiquí y un bastón estoque.
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*Ilustraciones: BNE, Creative Commons CC.

Comentarios

  1. Muy práctico el utensilio por ser "multiusos", pero un peligro para la gente de sangre caliente que, por un acaloramiento pasajero, en vez de llegar a las manos, podría verse envuelta en un homicidio. Para los políticos de aquellos tiempos, un instrumento de escasa utilidad, dado que la forma más común de atentado era el pistoletazo de fanáticos dispuestos a todo.
    Un saludo.

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    1. Eran gente de otro tiempo, con otras ideas y otros usos. No todo estaba bien antes, ni todo mal.
      Saludos y gracias, don Cayetano.

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  2. Ahora recuerdo que el esposo de Gilda, en película homónima, desplegaba uno con gran habilidad; y eran los años 40.
    Un saludo.

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    1. Lo habría incluido si lo hubiese sabido, amigo DLT.
      Mil gracias por el dato.
      Saludos.

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  3. Pues tengo que decir que heredé un bastón-sable de mi abuelo, que me ha hecho buen servicio durante todo el otoño pasado, para sobrellevar una dichosa fascitis plantar. Entre una muleta y ese bastón de doble utilidad, no hay discusión.

    Muy buen blog, por cierto.
    Todo un descubrimiento.
    Volveré por aquí a menudo...

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    1. Yo también uso bastón, de haya inglesa, aunque sin estoque. Sea usted bienvenido y muchas gracias por sus palabras.

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