Ir al contenido principal

FRAILES CARLISTAS Y FRAILES CRISTINOS (1834)

Esta historia trata de tiempos inciertos. Los que se vivieron en 1834, al principio de la Regencia de María Cristina. España entera estaba en ascuas por la guerra civil. También en Jaén se vivía un ambiente de exaltación. La cercanía de partidas realistas en los montes cercanos contribuía a agitar los ánimos de liberales y realistas. En enero de 1834, en las inmediaciones de Pegalajar, a pocas leguas de la ciudad, se descubrió la presencia de un centenar de hombres armados afectos a la causa de Don Carlos. En mayo de 1834 los liberales denunciaron que, con la tolerancia de las autoridades, en el convento de San Juan de Dios "celebraban sus reuniones los tenidos por carlinos en la opinión pública". En aquellos primeros tiempos de la causa legitimista llamaban carlinos a los carlistas. Una parte de los frailes de San Juan de Dios, sin embargo, era declaradamente partidaria de Doña Isabel y cantaba "himnos a la Reina y alegrías de esta naturaleza" y la otra se pronunciaba por Don Carlos. El provincial de la orden en Jaén, carlista declarado, consiguió de sus superiores que los hermanos conceptuados como cristinos fuesen trasladados a otras comunidades de la Orden, fuera de la ciudad. Los frailes desplazados -cuenta un periódico- ladinamente y "muy sumisos pidieron permiso para salir a despedirse y logrado, fueron a dar cuenta a la Policía de cuanto sucedía en su casa". Una noche acudieron los liberales al convento y allí sorprendieron a un carlista llamado Camps al que encerraron "en un calabozo con un par de calcetas". El Provincial fue a parar a la Cárcel de la Corona, reservada a los clérigos. Los restantes hermanos, que allí se encontraban, fueron interrogados por las autoridades y dieron muestras, al parecer, de gran locuacidad. Fueron, además, detenidos varios personajes locales como el teniente coronel don Jerónimo Adán, que había mandado a las milicias realistas en 1823, "y otros muchos", entre los que se mencionan los nombres de Iglesias, Morejón y el secretario del Ayuntamiento, Ramírez. Enterados los liberales de que mantenían contacto con otros realistas, mandaron agentes a Bailén para que interceptasen cierta correspondencia comprometedora.

Comentarios

  1. La naturaleza humana es así. No por ser frailes van a dejar de tener ideas propias, habida cuenta de que tanto carlistas como cristinos tienen en común el compartir la misma fe religiosa.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y las pasiones políticas, qué intensas. Aunque el clero era muy carlista se ve que no hay que caer en simplificaciones.
      Saludos, don Cayetano y gracias.

      Eliminar
  2. Revuelto estaba el panorama político español en 1834 y peor se pondría para los frailes cuando, poco tiempo después, llegara Mendizábal con su desamortización.
    Saludos D. Ángel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuánta razón tiene, doña Ambar. Mañana seguiré, si está de Dios, hablando de frailes y de liberales, que la historia no ha terminado.

      Gracias por sus palabras. Un saludo.

      Eliminar
    2. Mañana no, doña Ambar, el día 8 de diciembre es cuando, si todo va bien, actualizaré el blog.

      Eliminar
  3. Parece nuestro sino, en cualquier orden, andar resueltos en dos grupos rivales siempre.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es el genio celtibérico, aunque toda Europa estaba muy soliviantada por aquellos años.
      Mis saludos y muchas gracias, señor DLT.

      Eliminar
  4. Qué curioso eso de que: "al ser interrogados por las autoridades", "dieron muestras de gran locuacidad". Seguro que incluso, a los que tuvieran voto de silencio.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si discutían de legitimidades y de política no podían ser muy silenciosos. Además los cristinos parece que eran muy habladores.

      Saludos y muchas gracias, doña Ana María.

      Eliminar
  5. Hola, buenos dias:
    Como muchas veces, hoy e saldo a pescar y mira! he pescado este blog que ademas haba de Pegalajar el pueblo de mi Padre!
    Es un placer leer acerca de la historia de Jaen, me ire acercando y comentando con tu permiso
    SAludos cordiales desde Sant Fost, Barcelona
    Clubdels100ipico.blogspot.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues me alegra mucho que nos hayamos encontrado, señor Almagro. Ya sabe usted que sus comentarios serán muy bienvenidos. Pegalajar es un pueblo muy querido por todos los vecinos de Jaén. Y con un entorno natural envidiable.

      Muchas gracias y saludos.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LA COCINA DE SANTA TERESA

No había mucho para aparejar una mesa a finales del siglo XVI. Los alimentos eran poco variados, escasos y caros. Los malos caminos, las alcabalas, las sisas y el intervencionismo municipal sobre tratos y contratos no facilitaban ni los abastos ni los precios bajos. Muchos españoles del tiempo de los Austrias se iban a dormir con las tripas desasosegadas. En los escritos de santa Teresa de Ávila hay algunas noticias sobre víveres y cocina. Nadie ha demostrado que la mística y la santidad sean incompatibles con los pucheros.

Aunque las Constituciones de las Carmelitas Descalzas, dispuestas por santa Teresa, imponían con claridad la prohibición de comer carne, había situaciones en las que se daba licencia para su consumo Así, en marzo de 1572, pedía a su hermana, doña Juana de Ahumada, unos pavos para las monjas de la Encarnación de Ávila. A inicios de 1573 daba las gracias por el envío de sesenta y dos aves para unas monjas enfermas del mismo convento. En octubre de 1576 escribía al P…

PROTESTANTES DE EL CENTENILLO

Los ingleses explotaban las minas de plomo de El Centenillo, a pocos kilómetros de La Carolina, ya en Sierra Morena. Allí estaba instalados los Haselden, una familia inglesa, que corrió aventuras y trabajos en el pueblo y la comarca. Entre sus componentes podemos recordar a Arthur Haselden. Don Arturo, conocido así por el paisanaje, fue secuestrado en 1874 por unos facinerosos que obtuvieron un cuantioso rescate de 5.800 libras. En esos tiempos, Andalucía podía ser un lugar peligroso. Su hija, Mary Ethel Haselden, llamada por los del pueblo "doña Eze", según leo en Luis García Sanchez-Berbel, hacía proselitismo protestante entre los mineros, acompañada por una criada española llamada Flora y previamente catequizada. Llegó a existir en el poblado una iglesia de esta obediencia. Allí, los ingenieros ingleses y algunos mineros convertidos cantarían los domingos sus himnos como si estuviesen en Gales o en el Yorkshire. Entre los neófitos destacó un vecino llamado Raimundo Parril…

CORTIJOS

Por mucho que algunos digan lo contrario, hay cortijos en Andalucía desde los romanos. José María Blázquez afirma que los fundi, que bien podemos emparentar con los cortijos, comenzaron a proliferar a finales del siglo II, para adquirir plena importancia a partir del IV, aunque no sólo en Andalucía sino también en la Meseta donde eran, incluso, más ostentosos. En tiempos difíciles constituyeron enclaves autosuficientes, cercados de muros sólidos, para mejor resguardo de las bandas de merodeadores, y bajo el gobierno de terratenientes con mando en plaza, fuente de autoridad patriarcal sobre sus esclavos, colonos y libertos.



Cuando el Imperio Romano de Occidente se hundió, en el siglo V, sólo permaneció, en palabras de FW Walbank en su obra La pavorosa revolución, lo que estaba arraigado en la tierra: el cultivo de la viña, las antiguas fronteras, las murallas de las ciudades y los edificios. Yo añadiría que también los cortijos. Fueron los parientes pobres de los monasterios y de los ca…