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ESTUDIANTES ALBOROTADOS EN 1896


En el invierno de 1896 un grupo de estudiantes de Madrid convocó una manifestación en protesta contra la injerencia norteamericana en la guerra de Cuba. Los organizadores visitaron distintas redacciones de periódicos y difundieron una "alocución-aviso" en la que se decía: "Compañeros ante el incomprensible acto del pueblo norteamericano reconociendo la beligerancia en   favor de los bandidos que contra la Madre Patria pelean en Cuba, os convocamos para realizar una solemne protesta, mañana domingo, a las dos y media de la tarde, en la Universidad Central." El ministro de la Gobernación que no dudó en prohibir tales protestas y mandó fuerzas policiales  a los alrededores de la Universidad. Prefería que los estudiantes se dedicasen a estudiar o, al menos, a jugar al billar. 

Acababa febrero y la exaltación era notoria: "en cafés, teatros y centros de reunión no se hablaba de otra cosa" que de las provocaciones estadounidenses y en algunos locales se solicitaba con pasión que las orquestas interpretasen 'La Marcha de Cádiz' entre aplausos y vivas a España. A pesar de tal ambiente, el primero de marzo se celebró la manifestación en Madrid y fue un fracaso pues, según la prensa, sólo fue seguida por unas trescientas personas de las que sólo una tercera parte eran  estudiantes. Recorrió la calle de San Bernardo aunque le fue vedada, por orden del Rector, la entrada a la Universidad. No hubo mayores incidentes.

En Barcelona hubo otra manifestación y aquí, en cambio, fue todo distinto y mucho más duro. Según la prensa contó con más de 15.000 participantes que se concentraron en la Plaza de Cataluña: "se pusieron en marcha, dirigiéndose hacia Las Ramblas y dando vivas a España, al Ejército y a Cuba española, y mueras a los yankees". Aquí las cosas fueron mucho más agitadas pues hubo carreras, cargas de caballería, golpes de sable y amenazas al Consulado de Estados Unidos, cuya fachada fue dañada por los más exaltados. En Tarragona hubo otra protesta muy concurrida y sin mayores sobresaltos. 

No era la primera vez que los estudiantes hacían política en las calles. A partir del fin de siglo, sin embargo, la agitación en las calles de jaimistas, jóvenes bárbaros y jóvenes maristas, entre otras obediencias, marcará el tono. El cuatro de marzo el Gobierno, temeroso de que estallasen algaradas en los medios estudiantiles, clausuró todos los centros docentes de Madrid y las universidades de Barcelona, Granada y Valencia. Unos días después hubo nuevas protestas callejeras en Barcelona y, además, en Bilbao, Zaragoza, Cádiz, Málaga, Valladolid, Logroño, Granada, Murcia, Oviedo y Valencia. En esta última ciudad se produjeron más cargas de la fuerza pública y hubo numerosos heridos. Se declaró el estado de sitio y hubo trece encausados en un consejo de guerra entre los que, según los periódicos, estaba Blasco Ibáñez. 


Comentarios

  1. Norteamericanos defendiendo a Cuba frente a España. Las cosas han cambiado algo desde entonces, al parecer...
    Saludos,

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    1. Desde luego, doña Carmen. Y siguen los problemas a pesar del tiempo.

      Saludos cordiales.

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  2. Al parecer no andaban muy equivocados los estudiantes. La implosión del Maine fue con casi toda seguridad una maniobra norteamericana para desplazar a España.
    Un saludo.

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    1. No fue ni justa ni honrosa la actuación de Estados Unidos con España en 1898. Y lo dice quien tanto admira a esa gran nación de América.

      Saludos cordiales, don Cayetano.

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  3. Tiempos convulsos de grandes movilizaciones de una sociedad que comenzaba su andadura hacia una petición cada vez más férrea de modernidad que la monarquía no parecía querer ver.
    Un saludo

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    1. Completamente de acuerdo en la modernidad de tales manifestaciones. No tanto, doña Carmen, en su visión tan negativa de la función de la Monarquía a finales del XIX. Podemos hablar al respecto.

      Saludos cordiales.

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  4. Tiene un trasfondo su entrada de hoy de lo más oportuno.
    Un saludo.

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    1. A veces piensa uno que estamos en el 98, es verdad, señor DLT.

      Mis saludos, amigo.

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  5. No extraña que en Barcelona las protestas fuesen más radicales. Fue una plaza especialmente sensible a los sucesos de esa década, ya que si al principio llegaron los ricos indianos que embellecieron la ciudad, al final fueron multitud los soldados retornados. Mutilados y enfermos sin recursos a los que no se atendía y quedaban por las calles a su suerte.
    Saludos

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    1. La Rosa de Fuego, Barcelona. Y con muchos intereses en Cuba.

      Saludos cordiales, doña Ana María.

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