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POMPA Y CIRCUNSTANCIA



No han faltado, a lo largo de la Historia, marcadas similitudes entre España e Inglaterra. Puede parecer atrevida la afirmación, pero pido al lector que la considere antes de darle patente de disparate. Inglaterra y España fueron potencias coloniales, rivalizaron en los mares y compartieron cierta insularidad pues, durante siglos, los Pirineos constituyeron un obstáculo más difícil de franquear que el Canal de la Mancha. Españoles e ingleses, guardianes arriscados de su independencia, han sido europeos -qué duda cabe- pero a su manera. Si ellos medían en pintas y yardas, nosotros lo hacíamos en azumbres, arrobas y varas; cuando ellos trasegaban grandes cantidades de té, nosotros hacíamos lo propio con jícaras de chocolate; ellos eran protestantes, nosotros católicos, apostólicos y romanos. Sus antepasados pirateaban y soliviantaban a los holandeses, los nuestros enviaron, para meterlos en cintura, los Tercios Viejos. La mala fortuna y no la falta de empuje, quede claro, impidió que pudiesen tomar Londres al asalto. Triste fue que España e Inglaterra no concertasen una alianza sólida en el siglo XVIII. Bien la quería Carvajal y Lancáster desde su melancolía y frialdad ilustrada. Vino después lo de Trafalgar y la alianza frente a Napoleón. En los siglos XIX y XX hubo entre los españoles una anglofilia de derechas y de izquierdas: liberal, institucionista, conservadora, aristocratizante y monárquica. Fue Inglaterra, justo es recordarlo, el hogar de los exiliados liberales, orgullosos y pobres, y hubo ingleses también de izquierdas y de derechas- vinculados a España de por vida, por razones intelectuales e espirituales, por intereses económicos y por afinidad personal.

No es posible ni sensato, por tanto, tratar de comprender la naturaleza profunda de lo inglés, y también de su relación con lo español con tópicos y lugares comunes. Para desentrañar este enigma, es fundamental y esclarecedora la lectura de un gran libro: Pompa y circunstancia, diccionario sentimental de la cultura inglesa (Fórcola, 2014) de Ignacio Peyró. Me permito aconsejar, con entusiasmo, esta obra a los asiduos e ilustrados contertulios que frecuentan Retablo de la Vida Antigua. Con sus generosas y bien escritas páginas he pasado horas felicísimas y he experimentado ese sentimiento de gratitud que merecen los libros de los que se ha aprendido mucho.

* La presentación del libro es, por cierto, mañana. Y va a ser de mucho lustre.



Comentarios

  1. Efectivamente fueron muchas las similitudes entre ambas potencias. Nuestras relaciones fueron, desde tiempos de Felipe II, tensas, aunque con anterioridad, en época Trástamara hubo un gran intercambio comercial, en especial, gracias a la lana castellana. A finales del XVII había de nuevo buenas relaciones, la alianza con Guillermo de Orange contra Luis XIV y los intercambios comerciales de nuevo, esta vez y sobre todo, desde cataluña y sus aguardientes. Precisamente esa anglofilia catalana sería uno de los detonantes de su apoyo al archiduque Carlos durante la Guerra de Sucesión. Como la victoria fue borbónica, Inglaterra continuó siendo el enemigo mortal y muchas fueron las guerras coloniales durante el XVIII con algún intento de acercamiento, como citas de Carvajal y Lancaster. En el XIX, en especial durante el periodo victoriano Inglaterra se convirtió en un ejemplo para muchos en estas tierras. Alfonso XII fue educado allí y Alfonso XIII tuvo también excelentes relaciones con la Périfa Albión. Sin embargo, las relaciones entre España e Inglaterra jamás podrán normalizarse del todo mientras no se produzca la devolución de la espina arcaica de Gibraltar, un residuo de aquel conflicto sucesorio que sigue minando nuestra visión de la Isla.

    Un saludo

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  2. Las razones expuestas por Carvajal y Lancáster en su testamento político son, además, de un sentido común evidente. Era muy difícil, desde luego, no tener en cuenta los intereses británicos en nuestros mercados coloniales. Desde luego, su mención a Gibraltar es absolutamente justa y cierta.

    Gracias, Carolus Rex y saludos,

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  3. No somos mejores ni peores por haber nacido aquí y allí. Y sobre hechos vergonzosos, los españoles también tenemos en nuestro haber lo suyo. Hay algo además que hemos compartido siempre: el clasismo. Y algo que nos diferencia mucho: la flema o la falta de ella.
    Un saludo.

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  4. Pienso leerlo, me interesa el tema y además viene muy bien recomendado por usted.

    Saludos

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  5. ¿La Pérfida Albión y España similares? Muchos de nuestros ancestros hubierna alzado las cejas excépticos ante semejante afirmación, pero sin duda la publicación que verá la luz mañana puede desvelarnos concomitancias curiosas que es posible nos sorprendan.
    Un saludo

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  6. Muchas gracias por la recomendación. No podré asistir a la presentación pero sí leeré el libro que anticipa una lectura alejada de tópicos.

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  7. Todos los pueblos tienen, en mayor o menor medida, acciones gloriosas y vergonzosas. Es cosa de la condición humana. Españoles e ingleses no son peores o mejores que los demás aunque, también es cierto creo, ese pesimismo y juicio autodestructivo de los españoles nos ha perjudicado mucho más que toda la Leyenda Negra. Respecto al clasismo,creo lo mismo. En el libro hay una extensa y muy documentada entrada en sobre el asunto. Es interesante tener en cuenta que la clase cuenta mucho entre los ingleses pero, al tiempo, han tenido una aristocracia en permanente renovación y con fronteras muy permeables.

    Mis saludos, don Cayetano.

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  8. Le aseguro, doña Ambar, que es una obra pero que muy recomendable. Es un libro para leer, consultar y releer. Su erudición es admirable y su estilo literario envidiable.

    Mis saludos.

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  9. Pues, doña Carmen, sigo pensando que sí. Que existen poderosas coincidencias y paralelismos entre españoles e ingleses, con las naturales diferencias, por supuesto. Podemos abrir un fructífero y prometedor debate al respecto, si usted quiere.

    Mis saludos.

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  10. No lo dude, doña Amaltea. Quiero decir que es un libro sobre los más diversos aspectos de la cultura inglesa. Por supuesto que trata con acierto y profusión, en distintas entradas, la relación entre ingleses y españoles pero su contenido es mucho más amplio.

    Saludos.

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  11. Nos ofrece esta obra un punto de vista distinto, el de las analogías entre dos grandes naciones. Una obra a tener en cuenta, tanto más cuanto viene recomendada por usted. Un saludo.

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  12. El libro es excelente desde todos los puntos de vista. Por supuesto, se tratan muchos aspectos sobre españoles e ingleses aunque su argumento central es lo inglés esencial, a partir de numerosas y muy documentadas entradas. Es una adquisición siempre acertada para una biblioteca como Dios manda.
    Saludos, señor DLT

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