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LOS ESPAÑOLES SEGÚN LUTERO

En sus Cartas de sobremesa * Lutero reflexionaba sobre las características de españoles, italianos, alemanes y franceses. Según él, los españoles tienen andares, costumbres y semblantes festivos, rostro altivo, hablar triste, discurso elegante, culto y jactancioso y vestido exquisito. En la conversación destacan por su cautela. En los amores son impacientes, pertinaces en los odios, vigilantes en los negocios, astutos y rapaces en asuntos de malicia. En el canto gimen a diferencia de los alemanes que ululan, de los italianos que balan y de los franceses que modulan. En los consejos son astutos a diferencia de alemanes, franceses e italianos que son, respectivamente, útiles, desconsiderados y cautos. En el comer los españoles son delicados, los italianos limpios, los alemanes desaliñados y los franceses copiosos. Finalmente, Lutero afirmaba que "se distinguen los alemanes por la religión y artes mecánicas, los franceses en la educación, los españoles por la navegación y los italianos en literatura".

*Están recogidas en las Obras de Martín Lutero, editadas por Teófanes Egido, Sígueme, Salamanca, 2001.

Comentarios

  1. Por lo que veo, un hombre de mundo este Lutero, además de observador. Tal vez se le olvidó un detalle: lo alto que hablamos los españoles, que parece que siempre andamos riñendo.
    No salimos muy mal parados del todo.
    Un saludo.

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  2. Es lo que yo también observo, don Cayetano. Después tiene, en otra ocasión, unos juicios muy negativos sobre los soldados españoles de su tiempo. Desde luego, temibles eran.

    Saludos.

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  3. No iba nada desencaminado ya que captó bien a los países.
    Un buen principio de semana.

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  4. No salíamos del todo mal parados, pensaba que nos iba a tachar de papistas, demonios y violadores de niños.

    Un saludo

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  5. Semblante festivo, discurso elegante, vestido exquisito, delicados en el comer. No sé si Lutero llegó a conocernos realmente.

    Saludos

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  6. Bien lo debe de saber usted con su probada experiencia viajera.

    Saludos, doña Mari-P-R

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  7. No nos deja del todo mal, aunque como le comentaba a nuestro don Cayetano, tiene, en otras ocasiones, algunas consideraciones mucho menos amables hacia los soldados españoles.

    Saludos;Carolus Rex.

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  8. Me parecen muy interesantes y un tal curiosos los comentarios de Lutero sobre las gentes de otras naciones. Siempre guardo cierta duda sobre la validez de dichas observaciones ... ¿Qué es la identidad cultural que nos hace distinguir entre personas de distintas naciones? ¿Es pertenencia a una nación un criterio válido para diferenciarnos? ¿Qué es la cultura? La respuesta me ha dado un conocido sociólogo alemán, Dirk Becker, que dice: "La cultura es el interés por la comparación!" Hasta ahora no he podido encontrar mejor definición! Un muy cordial saludo de un alemán (que no tiene ni idea de las artes mecánicas ...)

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  9. Como piensan otros comentaristas anteriores, no nos puso en tan mal lugar. Eran los tiempos del Emperador Carlos y aunque contrario a Lutero, España, una potencia aún no dañada por las injurias que su hijo tuvo que soportar y por extensión España y los españoles.
    Un abrazo.

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  10. ¿Cautelosos en la conversación? Mucho me temo que Lutero sólo conoció a españoles comedidos y diplomáticos, cpoco dados al parloteo y el cotilleo, males frecuentes en los genes de estas tierras.
    Un slaudo

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  11. Quizá hemos cambiado mucho desde el siglo XVI, doña Ambar. Y no siempre para bien.

    Mis saludos

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  12. Siempre se identifica a la gente de cada nación con unos determinados rasgos. Lo hacía Lutero en el quinientos y lo hacemos nosotros cada día. Son tópicos, lugares comunes y no siempre carentes de fundamento. A veces tales simplificaciones incurren en abiertas injusticias y, llevadas por el exceso, son hasta peligrosas. En el XVI se estaban fraguando las naciones estado y no faltaba cierto interés por delimitar e identificar caracteres nacionales. Lutero, por otra parte, debió de tenes muy poca experiencia directa de los españoles.

    Un saludo Herr Professor.

    PS: no niegue usted sus germánicas habilidades tecnológicas y mecánicas, sobradamente demostradas en obras y reformas domésticas.

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  13. Lutero, además, no dejó de referirse al Emperador en términos elogiosos. Respecto a los odios suscitados por los españoles en la Europa de su tiempo, no es reacción extraña ante las grandes potencias. La anglofobia o el actual rechazo de muchos hacia Estados Unidos tienen el mismo origen.

    Saludos, señor de la Terraza.

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  14. Es posible que en aquéllos tiempos la imagen del español estuviese asociada con la severidad, la reserva y el silencio. Creo que hemos cambiado.

    Saludos, doña Carmen.

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