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NICOLÁS DE BOBADILLA



Fue Nicolás de Bobadilla uno de los primeros jesuitas. Siguió a san Ignacio desde la primera hora, cuando todavía no existía la Compañía de Jesús. Nació en Bobadilla del Camino en 1508 ó 1509. Era un tipo indomable y vitalista. Se contaba de él que, siendo un niño, "trepaba las más altas torres o las rocas más escarpadas para desnidar a los pájaros, a riesgo de romperse los huesos". Fue limosnero de los imperiales en la guerra contra los protestantes de la Liga de Smalkada. Había que ser valiente para ir, como si fuese cosa de poco cuidado, por aquella Europa desgarrada por las guerras de religión. En esas jornadas enfermó de peste y se curó, lo apresaron y se escapó. Por si fuera poco, un luterano le asestó un  alabardazo en la cabeza. No tuvo mayores consecuencias por la costumbre que el jesuita tenía de llevar un sombrero grueso que, como si se tratase de un castoreño, le amortiguó el golpe. Quizás aprendió a temer a la Muerte lo justo -ni más ni menos- y vio una señal de la Providencia el salir indemne de tantas tribulaciones. No dejó,por tanto, de ganar bríos. Hasta para decirle las cosas claras a Carlos V. Le envió dos memoriales muy cumplido. Fueron muy leídos por príncipes católicos y protestantes. Al parecer decía verdades como puños y advertía al Emperador que tuviese cuidado y se guardase mucho de tener melindres con los luteranos. Don Carlos, al que no le faltaban quebraderos de cabeza -y afecciones de gota- mandó al jesuita que se fuese en buena hora y, a sus soldados, que lo pusieran en la raya de Alemania. No le faltaron a nuestro personaje otros lugares para correr aventuras para mayor gloria de Dios. Éstas y otras cosas de su vida son recogidas por André Ravier en su biografía de san Ignacio.

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LA COCINA DE SANTA TERESA

No había mucho para aparejar una mesa a finales del siglo XVI. Los alimentos eran poco variados, escasos y caros. Los malos caminos, las alcabalas, las sisas y el intervencionismo municipal sobre tratos y contratos no facilitaban ni los abastos ni los precios bajos. Muchos españoles del tiempo de los Austrias se iban a dormir con las tripas desasosegadas. En los escritos de santa Teresa de Ávila hay algunas noticias sobre víveres y cocina. Nadie ha demostrado que la mística y la santidad sean incompatibles con los pucheros.

Aunque las Constituciones de las Carmelitas Descalzas, dispuestas por santa Teresa, imponían con claridad la prohibición de comer carne, había situaciones en las que se daba licencia para su consumo Así, en marzo de 1572, pedía a su hermana, doña Juana de Ahumada, unos pavos para las monjas de la Encarnación de Ávila. A inicios de 1573 daba las gracias por el envío de sesenta y dos aves para unas monjas enfermas del mismo convento. En octubre de 1576 escribía al P…

PROTESTANTES DE EL CENTENILLO

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CORTIJOS

Por mucho que algunos digan lo contrario, hay cortijos en Andalucía desde los romanos. José María Blázquez afirma que los fundi, que bien podemos emparentar con los cortijos, comenzaron a proliferar a finales del siglo II, para adquirir plena importancia a partir del IV, aunque no sólo en Andalucía sino también en la Meseta donde eran, incluso, más ostentosos. En tiempos difíciles constituyeron enclaves autosuficientes, cercados de muros sólidos, para mejor resguardo de las bandas de merodeadores, y bajo el gobierno de terratenientes con mando en plaza, fuente de autoridad patriarcal sobre sus esclavos, colonos y libertos.



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