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SAN ANTÓN ENTRE HOGUERAS Y HELADAS






En toda Europa, desde tiempo inmemorial, los campesinos han acostumbrado encender hogueras en ciertos días del año. y bailar a su alrededor  o saltar sobre ellas (JG Frazer, La rama dorada, 1890)


Fue san Antón hombre de vida legendaria. Su historia nos llega de un pasado remoto. Vieja como pasaje de libro de caballerías. De tiempos en los que se retiraban los grandes pecadores al yermo. A penar. Allí entre peñascos con hierbas del campo y raíces por toda colación. No son ya así las cosas. En Jaén se encienden hogueras en la víspera de su día. Son el precedente de otras lumbres, las de la Candelaria. Se pensaba que las hogueras tenían efectos purificadores, ahuyentadores de plagas y enfermedades de los animales. Según algunos estudiosos, los fuegos servían para avivar al sol , todavía muy débil en pleno invierno. Como paletada de brasero a lo grande.

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Es el pleno invierno que tiene ya, algunas tardes, atisbos primaverales. A pesar de todo quedan todavía fríos que pasar. Como por san Antón de 1799, cuando El Correo Mercantil de España y sus Indias informaba:
"En las provincias de Madrid, Toledo y Cuenca sigue el tiempo sereno con fuertes heladas; en las de Badajoz, Jaén, Sevilla y Granada despejado con yelos; en la de Valencia lluvioso y ultimamente en las de Córdoba y Murcia se experimentan también unos fríos excesivos". El mes estuvo marcado por heladas poco comunes y fríos rigurosos.

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