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SAN SEBASTIÁN Y LAS PESTES DE ANTAÑO

La devoción a san Sebastián está relacionada con el miedo a la peste. No es el único santo protector contra este mal pues también podemos recordar ,por su especial protección contra los contagios, a san Roque y a san Nicasio. Prueban este hecho las numerosas ermitas dedicadas a estos santos como consecuencia de votos solemnemente pronunciados. El agradecimiento por el final de una epidemia o el curarse en salud, sin ser incompatibles ambos fines, movian tales promesas.

La ciencia médica casi nada podía hacer. Pobre arbitrio era quemar hierbas aromáticas en las plazas para purificar el aire. Mejor mirar al cielo en busca de remedios divinos pues de los humanos poco se podía esperar. En el verano de 1599 llegaron a Jaén noticias de la existencia de casos de peste en Córdoba. El Cabildo municipal decidió cerrar todas las puertas de la ciudad excepto dos, la Puerta Barrera y la Puerta de Granada. Se mandó avisar a los mesones situados fuera de las murallas "que quiten las tablillas y no reciban de manera alguna huéspedes de gracia ni por dinero" hasta que se volviese a dar licencia por el gobierno municipal. Los mesoneros desobedientes recibirían doscientos azotes y serían enviados diez años a galeras. No era asunto para tomar a chacota. Casos hubo en los que se prohibió a los ermitaños dar hospedaje a viajeros. También decidieron los caballeros veinticuatro repartir un millar de sellos de cera y papel para salvoconductos. Los recibirían los labradores al salir, por las puertas citadas, camino de sus labores, y los tendrían que mostrar a la vuelta. Se advertía a los falsificadores que, de ser capturados, serían castigados con otros doscientos palos y dos años al remo.

El dato sobre las medidas tomadas en 1599 está tomado de Pedro de Jaén: "Papeles Viejos", en Senda de los Huertos, núms. 63-64. Sobre el culto a san Sebastián y otros santos protectores contra la peste en Jaén: Aponte Marín, A. y López Cordero, J.A., El miedo en Jaén, Jaén 2000.

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