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SOLES DE SEPTIEMBRE EN 1807



"En la provincia de Madrid está el tiempo revuelto; en la de Toledo, Granada, Sevilla y Cuenca está caluroso; en la de Ciudad Real se experimentan soles picantes; en la de Extremadura está sentado; y ultimamente en las de Murcia y Córdoba está vario", (Correo Mercantil de España y sus Indias, jueves 17 de septiembre de 1807).

No tenía septiembre buena fama en el pasado. Así lo confirma el refranero, siempre tan agorero. "Por septiembre, se tiemble", decían, a la espera de la sequía continuada, de la tormenta, del granizo y, ya perdidos, de la ruina de los frutales. También nuestros antepasados aguantaron, con seguro estoicismo, días calurosos durante dicho mes. Como en aquel septiembre de 1807. No es por tanto cosa nueva y que conste para que nos sirva de consuelo, a los que reverenciamos el pasado, saber que los antiguos padecieron lo mismo. Soles picantes sobre La Mancha, sobre toda España. Resoplar de la gente goyesca y palabras fuertes en plazas y caminos. Veranos que no se acababan ni se acaban. Días robados a la silenciosa y muy nostálgica cofradía del otoño.

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