PAPELES DE COLORETE
Hace tiempo, nada menos que quince años, escribí unas líneas sobre la afición de las españolas del siglo XVII a maquillarse con solimán, albalyalde y otros compuestos o mixturas. Sólo hay que recordar que, en uno de los patios centrales del Alcázar de Madrid, había unos bustos de mujeres célebres bien provistos, para mayor realismo, de colorete en mejillas y hombros. Esto por cierto, desmiente el carácter tétrico, tantas veces atribuido a la Corte de los Austrias. Francisco Santos, en su Día y Noche de Madrid, escrita en ese siglo, menciona también ciertos "parchecitos para las sienes". Eran los famosos papeles de colorete elaborados, sobre todo, en Guadix y Granada. Rodríguez Marín, menciona a Juan Cortés de Tolosa, a Lope de Vega y a Polo de Molina que dan cuenta de éstos. Polo de Molina escribió: "poniendo con cautela / sobre la blanca tela / dos rosas encarnadas / del papel trasladadas / sellada provisión que un dedo cita / dada en Granada y en Guadix escrita". Era también de uso general, creo que hasta inicios del XVIII, el solimán de Valencia, llamado por Lope de Vega El turco por razones fáciles de entender. Se preparaba con mercurio y era, por tanto, muy tóxico. En la entrada mencionada al principio doy noticia de una mujer -malvada y quizás harta- que, en un pueblo de Jaén y en 1696, trató de envenenar a su suegra aderezándole la ensalada con tal producto.
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