Ir al contenido principal

AUSTERIDAD EN EL GASTO

El alcance de las arcas municipales era general. Años hubo en los que no se encontró un cuarto. Ni para el más ruin de los libramientos. En la primera mitad del siglo XVII decidió la Justicia y Regimiento de la Ciudad de Jaén recortar gastos. Comenzaron por la cera. Hubo muchas pesadumbres por esta medida pues, además del ahorro, se tocaban asuntos relacionados con el protocolo, en los que eran muy puntillosos los españoles de aquel tiempo. Tenían una memoria prodigiosa para recordar precedentes y agravios antiguos.

En las fiestas de la Virgen del Rosario, celebradas a inicios de octubre como es sabido, se dispuso que tuvieran derecho a llevar cirio, en la procesión correspondiente, el corregidor, los caballeros veinticuatro y el alcalde mayor. Los jurados, con menos mando en plaza, se irritaron por esta decisión que los relegaba a una posición sin lustre. No era la primera vez que los caballeros veinticuatro trataban de mortificarlos. Sacó de quicio a los jurados, en especial, que hasta los trompetas del Ayuntamiento, que hacían a veces de porteros e incluso barrían, las estancias municipales , imagino que sin mucho celo pues estaban achacosos y quebrantados, tuviesen derecho a llevar vela. En 1616 porfiaron tanto los jurados que consiguieron cera aunque a regañadientes y no sin muchas advertencias. En 1625 se amoscaron por lo mismo los dos escribanos mayores, Antonio de Talavera y Sotomayor y Pedro de Vera, ambos muy linajudos, y pidieron lo suyo. Otros oficiales y dependientes, menos ceremoniosos y más expeditivos, recurrían directamente al arca donde se guardaba la cera y se surtían por su cuenta. Después, en medio de las calles, durante la procesión, aparecían alumbrando tan ufanos pero no era cuestión, pensaban los caballeros veinticuatro, descomponerse, pedir explicaciones y, en fin, dar un espectáculo ante la general satisfacción del vecindario y el escándalo del clero local. Al final, en 1629, se tomó una medida: "haga se eche una cerradura en el arca donde se lleba la cera a las fiestas de la ciudad".

Tuvo que sentar mal la decisión aunque peor fue aquel año cuando, tras las procesiones, se mandó devolver los cabos de vela sobrantes tras el recorrido, para sacar algo con su venta.

Entradas populares de este blog

LA COCINA DE SANTA TERESA

No había mucho para aparejar una mesa a finales del siglo XVI. Los alimentos eran poco variados, escasos y caros. Los malos caminos, las alcabalas, las sisas y el intervencionismo municipal sobre tratos y contratos no facilitaban ni los abastos ni los precios bajos. Muchos españoles del tiempo de los Austrias se iban a dormir con las tripas desasosegadas. En los escritos de santa Teresa de Ávila hay algunas noticias sobre víveres y cocina. Nadie ha demostrado que la mística y la santidad sean incompatibles con los pucheros.

Aunque las Constituciones de las Carmelitas Descalzas, dispuestas por santa Teresa, imponían con claridad la prohibición de comer carne, había situaciones en las que se daba licencia para su consumo Así, en marzo de 1572, pedía a su hermana, doña Juana de Ahumada, unos pavos para las monjas de la Encarnación de Ávila. A inicios de 1573 daba las gracias por el envío de sesenta y dos aves para unas monjas enfermas del mismo convento. En octubre de 1576 escribía al P…

PROTESTANTES DE EL CENTENILLO

Los ingleses explotaban las minas de plomo de El Centenillo, a pocos kilómetros de La Carolina, ya en Sierra Morena. Allí estaba instalados los Haselden, una familia inglesa, que corrió aventuras y trabajos en el pueblo y la comarca. Entre sus componentes podemos recordar a Arthur Haselden. Don Arturo, conocido así por el paisanaje, fue secuestrado en 1874 por unos facinerosos que obtuvieron un cuantioso rescate de 5.800 libras. En esos tiempos, Andalucía podía ser un lugar peligroso. Su hija, Mary Ethel Haselden, llamada por los del pueblo "doña Eze", según leo en Luis García Sanchez-Berbel, hacía proselitismo protestante entre los mineros, acompañada por una criada española llamada Flora y previamente catequizada. Llegó a existir en el poblado una iglesia de esta obediencia. Allí, los ingenieros ingleses y algunos mineros convertidos cantarían los domingos sus himnos como si estuviesen en Gales o en el Yorkshire. Entre los neófitos destacó un vecino llamado Raimundo Parril…

CORTIJOS

Por mucho que algunos digan lo contrario, hay cortijos en Andalucía desde los romanos. José María Blázquez afirma que los fundi, que bien podemos emparentar con los cortijos, comenzaron a proliferar a finales del siglo II, para adquirir plena importancia a partir del IV, aunque no sólo en Andalucía sino también en la Meseta donde eran, incluso, más ostentosos. En tiempos difíciles constituyeron enclaves autosuficientes, cercados de muros sólidos, para mejor resguardo de las bandas de merodeadores, y bajo el gobierno de terratenientes con mando en plaza, fuente de autoridad patriarcal sobre sus esclavos, colonos y libertos.



Cuando el Imperio Romano de Occidente se hundió, en el siglo V, sólo permaneció, en palabras de FW Walbank en su obra La pavorosa revolución, lo que estaba arraigado en la tierra: el cultivo de la viña, las antiguas fronteras, las murallas de las ciudades y los edificios. Yo añadiría que también los cortijos. Fueron los parientes pobres de los monasterios y de los ca…