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JUNIO

Y escuchamos a los faunos que reñían a Proteo        entre el olor a heno en los olivares, Y a las ranas croando a los faunos,         en la media luz.

(Ezra Pound, Canto, II.)* _____________________________
Traducción: José Vázquez Amaral.
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DON JUAN DE HOURCADA (1809)

El señor don Juan de Hourcada* era de origen francés. Había llegado a Jaén hacia 1760, con pocos años. La emigración francesa fue muy frecuente en la España de los siglos XVII y XVIII. Muchos de este origen consiguieron, mediante el honrado comercio y el ejercicio de diferentes ocupaciones, acceder a una posición desahogada y respetada. Éste fue el caso de nuestro personaje pues se labró una vida apacible durante la relativa prosperidad de los años de Carlos III y Carlos IV.  
No debió de recibir con alegría el inicio de la guerra contra Napoleón. Naturalmente, no faltaron afrancesados entre los de esta procedencia pero no vemos a don Juan de Hourcada como un peligroso agente bonapartista. Su situación quedó muy comprometida al ser “comprehendido en la Real Orden que manda se custodien y aseguren los nacionales franceses”. O lo que es igual: había que vigilarlo y tenerlo a buen recaudo por ser su naturaleza francesa. Su hijo, don Pedro Hourcada, un cura español de 1809, un señor párroc…

ESCIPIÓN AL ALBA

Tito Livio escribió sobre Escipión y recordó que, desde que vistió la toga viril, lo primero que hacía todos los días era “dirigirse al Capitolio y una vez dentro del templo, sentarse y pasar el tiempo allí retirado, ordinariamente a solas”*. Atribuían a afectación lo que era meditación y oración.
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Historia de Roma, XXVI, 5-6.

DE LA COMUNIÓN FRECUENTE EN LOS SIGLOS XVI Y XVII

En los siglos XVI y XVII no siempre se veía con buenos ojos la comunión diaria. Fue una práctica desaconsejada, entre otros, por san Juan de Ávila. Con tres o cuatro veces al año, decía, era más que suficiente para la gente corriente y advertía con claridad: "no les suelte la rienda a comulgar quantas vezes quisieran; que muchos comulgan más por liviandad que no por devoción y reverencia". También mantenían gran reserva al respecto las Constituciones Sinodales de Jaén de 1624. Recibir la comunión con demasiada asiduidad, sin ser clérigo, podía ser indicio de erasmismo, iluminismo, quietismo e incluso luteranismo. O, sencillamente, de tomarse demasiado a la ligera lo más alto.  San Ignacio de Loyolarecomendaba en sus Ejercicios Espirituales la comunión frecuente - cada ocho días- aunque no sin un riguroso examen de conciencia y una estricta disciplina de los sentidos y potencias del alma. Estas prudentes recomendaciones no le evitaron cuarenta y dos días a la sombra y tres in…

RAYOS DE METAL Y TREMENDISMO BARROCO

Sor Martina de los Ángeles y Arilla, fue una monja aragonesa, que vivió entre  1573 y 1638. Antes de tomar estado como religiosa "buscaba cuerdas para disciplinarse". Pasado el tiempo, esto le parecía poco y "algo mas crecida usó de cadenas que llevaba ceñidas a la carne; de rallos de metal, ajustados al pecho, con que se atormentaba, y afligia sin piedad". Después, ya en la vida conventual, se hizo de otros artilugios espantosos y se aplicaba unas mortificaciones que "se erizaban solo de oirlas las religiosas". Sus hermanas de orden y claustro, imagino, estarían acostumbradas a asperezas de toda naturaleza, pero lo de sor Martina debía de sobrepasar lo conocido por ellas. Así lo recogió fray Andrés de Maya, en la hagiografía que escribió sobre la monja y que se publicó en Madrid, imprenta de Juan de Villanueva, en 1712. No caigamos, sin embargo, en intepretaciones grotescas, propias de folletín anticlerical, subido de tono y de mal gusto. La mentalidad d…

ORTEGA Y EL SILENCIO (1930)

ESTRADOS

El Diccionario de Autoridades (1739),  definía el estrado como “el conjunto de alhajas que sirve para cubrir y adornar el lugar o pieza en que se sientan las señoras para recibir las visitas que se compone de alfombra, taburetes o sillas bajas”. Existía también la costumbre de que las mujeres se sentasen a la morisca, sobre grandes cojines. Cuando la estación lo requería, el suelo se recubría de esteras de junco como las que había, según Galdós, en Palacio, en la antecámara de las habitaciones de Fernando VII. Al entrar el otoño, las salas se recubrían de tapices. En el Entremés de la hidalguía, de Francisco de Monteser (1620-1668), se menciona el estrado como estancia propia de señoras principales. Trata la obra sobre un casamiento desigual entre una hidalga y un labrador rico. No debieron de ser raros en la España del siglo XVII y XVIII. El autor defendía, con criterios muy conservadores, que cada uno enlazase con los de su estado y se evitasen confusiones estamentales que no traían…

AMARGAS DULZURAS

"Acá en este mundo cien mil desventuras,
cuidados, fatigas, trabajos y daños,
robos y muertes, maldades, engaños,
passiones, tormentos, pesares, tristuras,
plazeres amargos, amargas dulçuras,
descontentamientos y desesperanças,
falsas firmezas de varias mudanzas,
deleytes que cuestan cien mil amarguras"

Juan del Enzina, "A la dolorosa muerte del Príncipe Don Juan, de gloriosa memoria, hijo de los muy católicos Reyes de España, Don Fernando el quinto, y Doña Ysabel, la tercera desde nombre" (465-472)

EMPANADAS

Nuestros antepasados eran muy aficionados a las empanadas. Las había de distinta calidad y de los más variados ingredientes. Inspiraban, sin embargo, desconfianza por la naturaleza de su relleno, que bien podía proceder de acémilas y de otras reses nada apropiadas para el consumo humano. También de despojos pasados de fecha. No entremos en detalles innecesarios. En El entremés de los coches de Sevilla, se mencionan unas empanadas elaboradas en una venta con carne de borrico que hacían pasar unos venteros sinvergüenzas por ternera o lamprea. La adobaban generosamente con sal, orégano y pimienta y, así, la camuflaban y endosaban con impunidad al pobre viajero. El desaprensivo ventero decía: “y aunque un viernes dixe / que eran/ de lamprea de Vizcaya/ rebuznaron las lampreas”. Doble pecado el suyo: además de engañar a los clientes, rompía la vigilia que, en aquellos días, se cumplía rigurosamente. En tan desaconsejable establecimiento, entre otras villanías, se recurría con alegría a la …

SOBRE PASTORES Y TRASHUMANCIA

Siempre fui muy aficionado a las cosas del pastoreo y al mundo de la trashumancia. Tengo yo recuerdos muy lejanos al respecto, de cuando llegaban los rebaños a la dehesa de mi abuelo, a Navalcardo,  procedentes de las sierras de Cuenca, Teruel y Guadalajara. Eran los años sesenta y los primeros setenta. Me sentaba yo con ellos, cabe la lumbre, en un escabelillo de corcho. Eran muy serios y de expresión grave. Pocas veces he estado, a lo largo de mi vida, en mejor compañía. Afuera, en navas y collados, invernaban las ovejas, resonaban las esquilas y husmeaban los lobos. Ahora, la prestigiosa Fundación Joaquín Díaz, tiene a bien publicar, en su Revista de Folklore, un artículo que he escrito sobre pastores trashumantes en Vilches, provincia de Jaén, entre los siglos XVII y XIX.  Atentos a sus nombres, fueron testigos de la España antigua. Les dejo el enlace por si les interesa.
https://funjdiaz.net/folklore/pdf/rf434.pdf