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SUPERSTICIONES REALES

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FELICITAR LAS PASCUAS HACE TRESCIENTOS AÑOS

Don Fausto Pereyra, en su Formulario de cartas y billetes, publicado en Madrid, en 1728, nos ofrece algunos modelos para felicitar la Navidad como era debido en personas de buena crianza. Transcribo uno de los más sencillos con su correspondiente respuesta. Observe el lector la sutileza y matices en los parabienes, advertencias, obligaciones contraídas y agradecimientos.

Carta:

La Venida del Humanado Verbo, nos asegura tan ventajosas felicidades como experimentadas Misericordias en que se nos aumentan los motivos de amarle, y se nos acrecientan los de regocijarnos, festejandonos unos a otros. Con el sagrado motivo, pues de estas Pasquas, acudo ansioso a vaticinartelas tan abundantes en dones de vida, y gracia como comunica por ellas liberal la Divina munificiencia y como yo necesito que las poseas, por lo mucho que me intereso en tus prosperidades asi lo espero saber por tu aviso y el que me mandes. Dios te guarde.

Respuesta:

Por el anuncio de las Pasquas , que he merecido a tu fineza ,…

NAVIDADES EN TIEMPOS DE FERNANDO VII

España estaba quebrantada, las colonias perdidas sin remedio y la Real Hacienda acogotada. Conspiraban los liberales y los realistas tramaban venganzas. Fernando VII imponía, sobre todos y sin creer demasiado en nada, su taimada voluntad y su mal gobierno. A pesar de todo, las Pascuas llegaban y los madrileños, transeúntes y estantes se permitían algunos lujos y legítimos esparcimientos.
Los españoles de esos años desayunaban café con tostadas y molletes con manteca del país o de Flandes, también huevos con jamón o torreznos y, si venía a cuento, una copa de aguardiente.  Al mediodía, acudían a cafés, botillerías, fondas y figones. También, cuando era oportuno, a las acreditadas tiendas de ultramarinos de la Villa  para avituallarse con motivo de las fiestas navideñas. No reinaba la abundancia en días tan de capa caída pero algo había. En el Café del Sol -Horno de la Mata, 13-  se servían, en esas fechas, fiambres de jamón dulce y quesitos helados. La clientela podía, incluso, jugar …

LA PARENTELA DE ALFONSO VIII

UN DIPLOMÁTICO ESPAÑOL EN PEKÍN (1868)

“Paréceme que estoy viendo á. V.M. al lado de su augusto esposo y acaso rodeado de toda su Real Familia, leyendo estos garrapatos de su leal Quevedo, escritos a tantos millares de leguas de distancia y con tantas regiones y mares intermedios”. Así comenzaba la carta, enviada a Isabel II, de don Heriberto García de Quevedo, ministro residente del Reino de España en China, con representación además en Japón y Cochinchina. Escribía a inicios de junio de 1868 y lamentaba la muerte del general Narváez. Hombre de convicciones moderadas y monárquicas, alababa desmedidamente a González Bravo entonces nombrado presidente del Consejo de Ministros: “este hombre público reúne a una grande iniciativa, una de las mayores inteligencias de nuestra patria”. Aunque don Heriberto pensaba que “estar en China es poco menos que estar en el limbo”, no carecía de información veraz sobre los malos tiempos que se avecinaban para el Trono.  Proclamaba ante la Reina que “si bien conozco mi pequeñez e insuficien…

MORTAJAS DE CABALLEROS

A veces, cuando iban a amortajarlos, bajo los tafetanes y los paños finos encontraban cilicios y estameñas que, en silencio, habían vestido durante años. Así, don Juan Manuel, señor de Belmonte de Campos, guarda mayor de Juan II, mandó en 1459 ser enterrado con el hábito dominico “que trage toda mi vida”.
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 Un extracto de su testamento en Documentos sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo, eds. M.A. Ladero Quesada y C. Olivera Serrano, Universidad Carlos III de Madrid, 2016.

SAN MARTÍN

Día grande del santoral medieval, último cobijo, con su veranillo, antes de los rigores de la estación, paso obligado en el camino hacia la Nochebuena. Su día iniciaba, antes de la reforma del calendario y según algunos estudiosos, la Cuaresma invernal, un período de purificación que terminaba en Navidad. Somos devotos de San Martín por su cortés acción de compartir su capa con un pobre, aterido de frío por hielos de otro tiempo. En su gesto está marcado el camino a seguir por todo caballero cristiano.

NOVIEMBRE DE 1636

Escribía Quevedo, desde La Torre de Juan Abad al duque de Medinaceli, el 24 de noviembre de 1636:

"Aquí hace tiempo ciego, que es menester luces á mediodía, Ni han sembrado ni pueden, ni ay pan, los más lo comen de cebada y centeno; cada día traemos pobres muertos de los caminos, de hambre y desnudez. La miseria es universal y ultimada".

DE ILUSTRADOS Y SEPULTURAS

En 1792 se editó en Pamplona, en la imprenta de Ezquerro, una obra titulada Nueva instancia a favor de los cementerios contra las preocupaciones del vulgo, escrita por el capuchino Ramón de Huesca, calificador del Santo Oficio y socio de mérito de la Real Sociedad Aragonesa. Se sostenía en sus páginas la necesidad de construir cementerios fuera de las poblaciones para mayor beneficio de la salud pública y, de esta manera, dejar de enterrar a los difuntos en los templos y demás espacios sagrados dentro de los cascos urbanos “sin perder de vista la disciplina de la Iglesia, el respeto y decoro debido a los cadáveres y la comodidad de los fieles en los sufragios y oficios de caridad que prestan a sus hermanos difuntos”. El autor alegaba, a su favor, diferentes autoridades y precedentes históricos, aparte de las razones derivadas de la Ciencia, las Luces y el espíritu de su tiempo. 
Decía el padre capuchino: “todos hemos experimentado en las Iglesias en que son frequentes los entierros un …

SOLEDADES Y PASTOREO

"La independencia del pastor -hijuela de la sobriedad- engendra su sed de mando, su afán de señorío o, por circuitos misteriosos, el misticismo ascético, los anhelos de eternidad. Porque si es verdad que el pastor -aunque necesite poco-no renuncia gustoso a la presa inmediata, ni supera abnegado la fruición de la rapiña, ni aplaca la ferocidad propia de los combates donde recogiera botín, no es menos cierto que el pastor nómada, llevándolo todo consigo vive insociable o solitario, desligado del suelo, del curso de las horas y el trato de los hombres".

Ramón Carande, "La economía y la expansión ultramarina bajo el gobierno de los Reyes Católicos", en 7 estudios de Historia de España, 1969