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PLAGAS, DEVOCIONES Y EXVOTOS

Entre 1670 y 1673 hubo grandes plagas de langosta en España. Si bien, el santo protector especializado contra este flagelo era san Gregorio Ostiense, cada ciudad, villa y pueblo recurría a la advocación que consideraba más eficiente en caso de apuro. Citaré el caso del Santuario de Nuestra Señora de Alconada, en Tierra de Ampudia, en el corazón de Castilla. En esos pagos, durante los años mencionados, la langosta se presentó “cubriendo innumerables exercitos della los campos, dexandolos secos y agostados”. A pesar de todo, el entorno cercano a dicho santuario quedó libre de males. Para los naturales de allí, este hecho se debió a la intercesión de la Virgen de Alconada. En el libro del jesuita Juan de Villafañe, editado en 1740, del que tomo esta noticia, se describen los exvotos existentes en el templo en el que se venera esta advocación mariana, como prueba de la devoción que suscitaba, así cita: “la multitud de cuerpos, piernas, brazos, cabezas, ojos, pechos de plata, y cera, lamp…
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LA PREGUNTA

"Y discurriendo por todos los estados, decía: Mujercica, ¿cómo puedes vivir sin oración? Labradorcico, ¿cómos puedes vivir sin oración?".
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Fray Luis de Granada (1504-1588), Vida del venerable maestro Juan de Ávila.

CHULERÍA DEL SIGLO XVII

Una nota sobre individuos irascibles y violentos del siglo XVII. No siempre se trataba de fanfarronerías, se recurría a la espada o a la daga por una una mirada descarada,  por una palabra de más o por un gesto de dudosa interpretación. La paciencia no era virtud admirada o aplaudida en ciertos casos. En El Bayle del zapatero y el valiente, de Francisco de Monteser, publicado en Zaragoza, en 1676, aparece un valiente que advierte a un zapatero:

" Ni se ve, no se lo han dicho, / que soy jaque jubilado, / y que compré un ciminterio / para enterrar lo que mato"._________________ *Quedan cerrados y aplazados los valiosos comentarios de los lectores hasta que pasen estos calores y acorten los días. Tiempo tendremos, si Dios quiere, de reanudar tan ilustrada tertulia.

TENSIÓN EN EL ESTADIO

No entiendo nada de fútbol, quede claro. Referiré, dentro de nuestra colección de antiguallas, el relato de lo ocurrido en un par de encuentros, cuando el fútbol era un exponente de modernidad y poetas surrealistas o escritores de distinta obediencia les dedicaban poemas y ensayos. A finales de septiembre de 1916 hubo en Madrid un partido entre el Atlhetic -supongo que se refiere al de Bilbao- y el Sporting de Gijón. Los primeros fueron derrotados por dos goals a cero. Sin embargo todo quedó ensombrecido, según un cronista deportivo de Gran Vida que narró lo siguiente:

 "un espectáculo lamentable presenciamos la tarde en que se celebró este partido,y de ellos son culpables los que no saben ocultar su apasionamiento. Parte del público estaba en contra del referée y se oían voces que dejaban muy mal parada la educación. Estas voces fueron contestadas por los contrarios más groseramente y poco faltó para que lo que se anunció como un partido de fútbol se convirtiese en una batalla c…

COMER COMO UN POBRE DEL 98

Lo que se aprende con la lectura de Pío Baroja: había fondas en las que se servían pucheros hechos con huesos de incierta procedencia. A los huesos se les raspaba la poca carne que conservaban y se mezclaba con tomate. Los garbanzos* se ablandaban con bicarbonato aunque a veces estaban duros como perdigones. Había también figones de mendigos donde servían tajadas de bacalao y gallinejas. Nada que objetar. En las tabernas se podía disponer de un plato de cocido por unos pocos reales. También estaba la posibilidad de recurrir al rancho sobrante de los cuarteles.
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* Con el paso del tiempo he escrito varias entradas en las que aparecen los garbanzos.

JUNIO

Y escuchamos a los faunos que reñían a Proteo        entre el olor a heno en los olivares, Y a las ranas croando a los faunos,         en la media luz.

(Ezra Pound, Canto, II.)* _____________________________
Traducción: José Vázquez Amaral.

DON JUAN DE HOURCADA (1809)

El señor don Juan de Hourcada* era de origen francés. Había llegado a Jaén hacia 1760, con pocos años. La emigración francesa fue muy frecuente en la España de los siglos XVII y XVIII. Muchos de este origen consiguieron, mediante el honrado comercio y el ejercicio de diferentes ocupaciones, acceder a una posición desahogada y respetada. Éste fue el caso de nuestro personaje pues se labró una vida apacible durante la relativa prosperidad de los años de Carlos III y Carlos IV.  
No debió de recibir con alegría el inicio de la guerra contra Napoleón. Naturalmente, no faltaron afrancesados entre los de esta procedencia pero no vemos a don Juan de Hourcada como un peligroso agente bonapartista. Su situación quedó muy comprometida al ser “comprehendido en la Real Orden que manda se custodien y aseguren los nacionales franceses”. O lo que es igual: había que vigilarlo y tenerlo a buen recaudo por ser su naturaleza francesa. Su hijo, don Pedro Hourcada, un cura español de 1809, un señor párroc…

ESCIPIÓN AL ALBA

Tito Livio escribió sobre Escipión y recordó que, desde que vistió la toga viril, lo primero que hacía todos los días era “dirigirse al Capitolio y una vez dentro del templo, sentarse y pasar el tiempo allí retirado, ordinariamente a solas”*. Atribuían a afectación lo que era meditación y oración.
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Historia de Roma, XXVI, 5-6.

DE LA COMUNIÓN FRECUENTE EN LOS SIGLOS XVI Y XVII

En los siglos XVI y XVII no siempre se veía con buenos ojos la comunión diaria. Fue una práctica desaconsejada, entre otros, por san Juan de Ávila. Con tres o cuatro veces al año, decía, era más que suficiente para la gente corriente y advertía con claridad: "no les suelte la rienda a comulgar quantas vezes quisieran; que muchos comulgan más por liviandad que no por devoción y reverencia". También mantenían gran reserva al respecto las Constituciones Sinodales de Jaén de 1624. Recibir la comunión con demasiada asiduidad, sin ser clérigo, podía ser indicio de erasmismo, iluminismo, quietismo e incluso luteranismo. O, sencillamente, de tomarse demasiado a la ligera lo más alto.  San Ignacio de Loyolarecomendaba en sus Ejercicios Espirituales la comunión frecuente - cada ocho días- aunque no sin un riguroso examen de conciencia y una estricta disciplina de los sentidos y potencias del alma. Estas prudentes recomendaciones no le evitaron cuarenta y dos días a la sombra y tres in…

RAYOS DE METAL Y TREMENDISMO BARROCO

Sor Martina de los Ángeles y Arilla, fue una monja aragonesa, que vivió entre  1573 y 1638. Antes de tomar estado como religiosa "buscaba cuerdas para disciplinarse". Pasado el tiempo, esto le parecía poco y "algo mas crecida usó de cadenas que llevaba ceñidas a la carne; de rallos de metal, ajustados al pecho, con que se atormentaba, y afligia sin piedad". Después, ya en la vida conventual, se hizo de otros artilugios espantosos y se aplicaba unas mortificaciones que "se erizaban solo de oirlas las religiosas". Sus hermanas de orden y claustro, imagino, estarían acostumbradas a asperezas de toda naturaleza, pero lo de sor Martina debía de sobrepasar lo conocido por ellas. Así lo recogió fray Andrés de Maya, en la hagiografía que escribió sobre la monja y que se publicó en Madrid, imprenta de Juan de Villanueva, en 1712. No caigamos, sin embargo, en intepretaciones grotescas, propias de folletín anticlerical, subido de tono y de mal gusto. La mentalidad d…