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ERA EL TIEMPO FELIZ

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MIRLOS

“A mí me parece que el canto del mirlo libre, chantre en la catedral de la Naturaleza, es tan sonoro musical y solemne, que, en España sólo al del ruiseñor cede en belleza. Es imposible describirlo con meras palabras escritas. Debe oírse y escucharse, sobre todo por la mañana temprano y al atardecer, en parques y jardines, o mejor aún en el campo.”

(Valentín García Yebra, El buen uso de las palabras, 2003).

Aquí los tienen ustedes, gracias a Carlos de Hita.



DE COCINA DECIMONÓNICA (1826)

Don Mariano de Rementería y Fica precisó en el Manual del cocinero, cocinera y repostero (1826) el tiempo de conservación de diferentes piezas de caza. Recomendaba, con buen sentido, que tuviesen siempre el menor contacto posible con el aire, el calor y la humedad. Otra cuestión eran los períodos en que podían estar colgadas en alacenas y cocinas antes de ir al puchero, la sartén o el horno. Estos períodos eran más cortos en verano y más dilatados en invierno. No me atrevería yo a apadrinar tales sugerencias pues parecen muy largos buena parte de los plazos propuestos por don Mariano, a pesar de lo fríos que fueron los inviernos del siglo XIX. Así, dice que los gallos monteses (¿urogallos?), podían conservarse entre seis y catorce días; los jabalíes, entre seis y diez días; el ciervo, entre cuatro y ocho días; las liebres, de tres a seis y las perdices, de dos a ocho días. Aconsejaba, además, eviscerar las piezas y rellenarlas de trigo, cubrirlas con dicho cereal y no desplumar las a…

LOS RECORTES DE LOS PROGRESISTAS (1848)

"Los acreedores del Estado que ven absorbidos los cuantiosos productos de las contribuciones y rentas en el abismo de las enormes obligaciones corrientes dejando tras sí un espantoso déficit anual, continuamente acumulado, presagio de una bancarrota cada día más cercana. Jamás podrá la nación echar de sus hombros la carga de la deuda que la agobia, si no empieza por reducir sus excesivos gastos".

(No es de Hayek o de Milton Friedman, sino de un manifiesto de la izquierda liberal española, en concreto del Partido Progresista. Fue publicado en La Nación en agosto de 1848.)


ENCARGO DE UN ÓRGANO (1610)

Manuel López Molina recoge en sus investigaciones * un contrato entre los agustinos de Jaén y Martín Alonso de Aranda, vecino de Córdoba. Era éste un reputado maestro de hacer órganos. El encargado por los frailes tenía que medir siete palmos y ser “de tono natural y ajustado con los instrumentos de los ministriles y ha de llevar cinco mixturas que son: flautado y octavas abiertas; y de medio juego para arriba dos cañones de las dichas octavas por punto, y otra mistura de docenas y otra de quincenas duplicadas, y otra de flautas” y, todas estas mixturas, “con los registros partidos”. Además, además se montaría la caja del órgano con “madera seca, enjuta y fuerte, con sus puertas y llave con que se encierre todo. Y el secreto sería de madera enjunta de borne”. Queden para los expertos y conocedores las conclusiones que puedan establecerse con estos detalles que sospecho valiosos. El órgano sería fabricado en Córdoba y se debía entregar a los agustinos cuatro meses después de la firma d…

VOLUNTARIOS (1895)

Son oficiales del Ejército Español en la Guerra de Cuba. Sirvieron en la 3ª Compañía del 1º Batallón de Cazadores de Cárdenas. Su aire, serio, recuerda a otros tiempos, muy anteriores al final del siglo XIX. Hay gestos que expresan actitudes que se creían olvidadas. Están ahí, soterradas, y aparecen cuando menos se espera. En el fondo, nada se pierde del todo.


Sus nombres: capitán, don Leandro Ruiz; primeros tenientes, don Ramón Díaz y don Pedro Hoz; segundos tenientes, don José Mier y don Eugenio Bango.
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Fotografía: de JG Busto, Cárdenas. Procede de los fondos de la Biblioteca Nacional de España. Sujeta a una licencia Creative Commons.

EL CULTO A LA AGONÍA DE LA MADRE (UNAMUNO)

“Hay en mi patria española, en mi pueblo español, pueblo agónico y polémico, un culto al Cristo agonizante; pero también le hay a la Virgen de los Dolores, a la Dolorosa, con su corazón atravesado por siete espadas. Que no es propiamente la Pietá italiana. No se rinde culto tanto al Hijo que yace muerto en el regazo de su Madre, cuanto a ésta, a la Virgen que agoniza de dolor con su Hijo entre los brazos. Es el culto a la agonía de la Madre.”

Miguel de Unamuno, La agonía del Cristianismo, 1924.

SOBRE LAS PALMAS DEL DOMINGO DE RAMOS EN EL SIGLO XVII

En los libros de fábrica del archivo parroquial de Vilches, en la provincia de Jaén, consta el pago de las palmas para las procesiones del Domingo de Ramos. Se recogen dieciséis años, entre 1658 y 1694. El coste total fue de 898 reales. Las partidas corresponden a períodos de cuatro o cinco años, las más bajas fueron de 213 reales y las más elevadas llegaron a los 375. En resumen, unos 55 reales por año. No estaba mal ni era poco. Salvo en 1662, en estas partidas no se incluyen los ramos de olivo que quizás eran regalados por los labradores o cada uno lo aportaba por su cuenta.

BOTAS, ODRES Y BOTILLOS

La bota va y viene por el área de España y por los espacios de la Historia, decía Azorín, que escribió sobre curtidores, zurradores, guarnicioneros, talabarteros, boteros, odreros, guadamecileros y pellejeros. Gracias a sus páginas sabemos que los pellejos de mayor capacidad eran las odrinas y los de menos el botillo. Azorín encontraba esta explicación al uso y difusión de las botas, odres y demás:

"España es un país quebrado, montuoso. Hay en España caminos reales, o carreteras, y hay caminos vecinales  y caminos de herradura. Por los de herradura sólo pueden transitar las caballerías aisladas o recuas. Oficio también nacional es el de recuero, trajinero o cosario. Ninguna vasija más apropiada para ser conducida a lomos de macho, por quebradas y puertos, por cotarros y caminejos torcidos y pedregosos que la vasija de cuero."

Y sigue: "Quedamos, pues, en que la bota es utensilio eminentemente nacional. Se encuentra, como en su propia casa en mesones, paradores y ventas,…

LA MONTERA Y LAS ESTACIONES.

En el muy ilustrado blog Indumentaria y vida cotidiana en España, del que tanto aprendemos, consta que las monteras, con la que se cubrían las molleras nuestros antepasados, tenían la copa más o menos alta dependiendo de la estación. Nos preguntamos cuáles serían las medidas adecuadas, para no desentonar en estrados y paseos a partir de fechas como la de hoy, cuando entra la primavera. Respecto a esta prenda, en Jaén hay un dicho muy antiguo, que roza lo herético: “Cuando Jabalcuz trae montera llueve quiera Dios o no quiera”. Jabalcuz es un monte de unos 1.600 metros de altura, cercano a ciudad, y la gente antigua le daba el nombre de montera a los nubarrones que entraban por sus cumbres, procedentes del suroeste y cargados de aguas como las que diluvian sobre tan ilustre concejo. Desconozco si el Santo Oficio tomó alguna vez cartas en el asunto por la afirmación, casi herética, del refranillo. Por afirmaciones más moderadas se vieron algunos en un auto de fe.