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VOCABULARIO DE LA TRASHUMANCIA

Según Jules Klein, se llamaba ganado chamorro al que compraban los pastores trashumantes en sus largas rutas para venderlo en los mercados del camino. Estas reses eran de carne fina y lana basta. Se le daba también el nombre de ganado marchaniego cuando era propiedad del ganadero y no formaba parte, en sentido estricto, de los rebaños encomendados a los pastores. Covarrubias afirma, además, que chamorrar es esquilar burros, asnos y demás caballerías, tarea que se solía hacer por el mes de marzo.
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DE LA CORTESÍA DEBIDA AL CLERO (1817)

En el tratado de urbanidad de Santiago Delgado de Jesús, editado en 1817, se enumeran las cortesías debidas a los sacerdotes. Siempre se les cederá en la vía pública, el mejor puesto o asiento y, por supuesto el lado derecho o la acera. Si el sacerdote iba acompañado de dos seglares se le reservaba el lugar central. Al hablar con ellos era obligado se mantener la cabeza descubierta hasta que el sacerdote, con insistencia, concediese la debida licencia para ponerse el sombrero. Se considera correcto besarle la mano siempre que lo permitiese. No es admisible tolerar, en ausencia de un sacerdote, palabras que lo desacrediten o desprecien o "contra el estado en general y sus establecimientos, leyes y autoridad; sobre ser descortesía general, se hace sospechoso en la fe". Se trata de un texto editado en pleno reinado de Fernando VII y esta última advertencia no es ninguna broma.

UNA VISIÓN DE MI TIERRA

EL MARQUÉS DE VALDEGAMAS Y LA DESAMORTIZACIÓN DE MENDIZÁBAL

El moderantismo español mantuvo una posición crítica hacia las desamortizaciones. No se opuso frontalmente a estos procesos pero tendió a templarlos y a obstaculizar su aplicación. En algún caso, desde las propias filas moderadas, hubo un rechazo abierto a estas medidas, como ocurrió con don Juan Donoso Cortés, marqués de Valdegamas. Las desamortización eclesiástica, conocida como la de Mendizábal, en opinión de dicho personaje, fue funesta para los labradores y en general para los más pobres. Así lo expresó en su “Discurso sobre la situación de España”, el 30 de diciembre de 1850, que, según Julio Burell, contribuyó a derribar un gobierno. Donoso Cortés, reaccionario al fin y al cabo, idealizaba el pasado pero no dejaba de tener razón en buena parte de su análisis. La puesta en manos privadas de un enorme cúmulo de bienes raíces provocó, entre otras consecuencias, el hundimiento y la proletarización de una clase de labradores que habían sido, durante generaciones, arrendatarios de ti…

HACE DOS DÍAS

"De repente, sin pensarlo acaso, una brisa, una simple brisa, se ha llevado el verano. Y se lo ha llevado en plena estío, el último día de agosto."Edgar Neville, "Una brisa de nada".

LOS MAL PAGADOS TOROS DE DON VICENTE PERDIGUERO

Don Vicente Perdiguero era vecino de Alcobendas y ganadero de reses bravas cuando la invasión francesa. Vendió quince toros al Ayuntamiento de Madrid en 1808 “para obsequiar a S.M. Imperial y Real, el Emperador de los Franceses y Rey de Italia”. El precio total de las reses ascendía a 25.500 reales, a razón de 1.700 reales cada una. Era intendente de Madrid el marqués de Perales. Si bien, al final no hubo festejo en honor a Napoleón, los toros se emplearon en los regocijos por la proclamación de Fernando VII, entre el 26 y 28 de agosto de 1808. Todos estos datos los recogió en su día, así como los que siguen,  el estudioso y taurómaco don Higinio Ciría y Nasarre. No sabemos como se portaron los toros pero sí que su cobranza le supuso a don Vicente pesadumbres y quebraderos de cabeza sin fin. Mil gestiones, idas y venidas, escritos y súplicas, tuvo que poner en danza nuestro ganadero para recibir lo que, en justicia, era suyo. Exponía, además, que había sido expoliado por los francese…

OFICIOS PERDIDOS

Sobre oficios y paisajes sonoros perdidos. En 1791, año de muchas convulsiones en Francia, los caballeros veinticuatro de Jaén recibieron el ofrecimiento de un vecino de Alcalá la Real, y natural de Alfacar, en el Reino de Granada, para ejercer de clarinero o tamborilero en solemnidades y ceremonias. Contar con este adorno era algo que siempre quedaba bien. En poblaciones más modestas bastaba con una trompetilla de pregonero pero Jaén, cabeza de reino, obispado y con voto en Cortes, tenía que aspirar a otra cosa de más empaque. No sabemos si fue recibido por el Cabildo para desmostrar su arte a los regidores giennenses. Los imaginamos sentados en sus bancos, pelucas en sus graves cabezas, espadín al cinto juzgando imparciales los redobles y clarinazos.

CADUCIDAD

Sobre la afición barroca por lo macabro. Sor María Jesús de Ágreda, monja famosa y consejera de Felipe IV, abría todos los días un arca, donde estaba depositado el cadáver de su madre. Así, meditaba sobre la muerte y la caducidad de las cosas del mundo.

PLAGAS, DEVOCIONES Y EXVOTOS

Entre 1670 y 1673 hubo grandes plagas de langosta en España. Si bien, el santo protector especializado contra este flagelo era san Gregorio Ostiense, cada ciudad, villa y pueblo recurría a la advocación que consideraba más eficiente en caso de apuro. Citaré el caso del Santuario de Nuestra Señora de Alconada, en Tierra de Ampudia, en el corazón de Castilla. En esos pagos, durante los años mencionados, la langosta se presentó “cubriendo innumerables exercitos della los campos, dexandolos secos y agostados”. A pesar de todo, el entorno cercano a dicho santuario quedó libre de males. Para los naturales de allí, este hecho se debió a la intercesión de la Virgen de Alconada. En el libro del jesuita Juan de Villafañe, editado en 1740, del que tomo esta noticia, se describen los exvotos existentes en el templo en el que se venera esta advocación mariana, como prueba de la devoción que suscitaba, así cita: “la multitud de cuerpos, piernas, brazos, cabezas, ojos, pechos de plata, y cera, lamp…

LA PREGUNTA

"Y discurriendo por todos los estados, decía: Mujercica, ¿cómo puedes vivir sin oración? Labradorcico, ¿cómos puedes vivir sin oración?".
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Fray Luis de Granada (1504-1588), Vida del venerable maestro Juan de Ávila.