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LA ALISEDA O LA VIDA DE BALNEARIO ( I )

El balneario de La Aliseda estaba muy cerca del paso de Despeñaperros, en la provincia de Jaén. Durante un tiempo disfrutó de una buena consideración entre los establecimientos de su género. Antes de su fundación, la finca era propiedad de los marqueses de La Rambla que, en opinión de Dios y Ayuda (1797), la habían adquirido en 1730. Ya se tenía constancia de lo saludable de sus aguas y, para disfrute de lugar tan ameno, sus propietarios construyeron una casa. Sin embargo, la inseguridad y el relativo aislamiento, además de otras posibles causas, condenaron a tan apreciable lugar a cierto abandono y olvido aunque los marqueses, con liberalidad que les honra, no impedían que las gentes bebiesen libremente las aguas que ya contaban con justa fama. El espíritu emprendedor de don José Salmerón y Amat cambió la situación de La Aliseda. Nació hacia 1860 en Guix (Almería) y con pocos años llegó a las tierras de Jaén. En el reinado de Isabel II muchos naturales de las provincias de Almería y de Granada vinieron a las comarcas de Linares, Vilches y La Carolina. Buscaban las oportunidades que ofrecían la construcción del ferrocarril y la expansión de la minería. Salmerón y Amat fue uno de ellos, llegó siendo un niño al lugar indicado para una persona de su temple. Se a sí mismo, ganó un sólido patrimonio gracias a la minería y, entre sus inversiones, compró La Aliseda. Trató de hacer del lugar un balneario modélico. Para tal fin, invirtió capital y desvelos.

El lugar de La Aliseda está cerca de La Carolina y de Santa Elena. Los lectores han pasado muy cerca del lugar  en sus viajes entre Andalucía y Madrid.  De hecho, su posición geográfica se consideraba muy adecuada por la facilidad de sus comunicaciones, además de por lo frondoso de su arbolado y la benignidad de su clima. Desconozco la fecha precisa de la inauguración del balneario aunque, probablemente, fue hacia 1883. Estuvo bajo la dirección facultativa de distintos médicos. A finales del XIX, hacia 1897, ejercía tal responsabilidad el doctor don Ramón Gómez Torres. En 1908, estaba al frente del establecimiento, don Lope Valcárcel y Vargas. El doctor Valcárcel fue un facultativo con probados méritos: médico director de baños por oposición, dos veces laureado por la Real Academia de Medicina, diploma de primera clase del Real Consejo de Sanidad, medalla de oro de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Barcelona, medalla de plata del Colegio de Cirujanos de Boston, distintas condecoraciones españolas y extranjeras, medalla de plata en la Exposición de París de 1900, por sus conocimientos de hidrología. Su hoja de servicios se completaba con el primer premio en los Juegos Florales de Orense del año 1901. Con estas credenciales no podía ser más hombre de su tiempo. Decía contar con una experiencia de veintidós años en su especialidad. Por algunas de sus opiniones tengo yo por cosa probable que fuese hombre de ideas avanzadas y librepensadoras.



Valcárcel era muy honrado y muy claro en sus planteamientos. En un folleto dedicado al balneario, advertía a los enfermos, no sin cierta dureza, . que las aguas de éste, si bien tenían virtudes terapeúticas no eran eficaces para todos los males, así -decía- "ni basta beber el agua, ni absteniéndose de ésta, hacer uso de las inhalaciones". No prometía prodigios que no estaban en su mano. Ni quería crear falsas esperanzas ni engañar a nadie. Declaraba, tajante, que no estaba dispuesto a admitir huéspedes o pacientes "que considero en malas condiciones" y no dudaría en "llevar al ánimo de otros la necesidad de retirarse", indiferentemente a su posición social o fortuna. Las aguas, "sin vestigio de hierro" y "azoadas radioactivas" , procedían de la Fuente de San José y se reputaban como muy eficaces contra la predisposición tuberculosa, tuberculosis incipiente, tisis bacilar (en el primero y segundo período), dispepsias, achaques de bronquios, dolores y úlceras de estómago, catarros intestinales, infartos hepáticos y esplénicos, clorosis y hemorragias nasales, entre otros males. Otra era la Fuente de la Salud de "aguas bicarbonatadas alcalinas, litínicas y ferromagnéticas" para dolientes del aparato digestivo y urinario, anemia, caquexia palúdica y diabetes. Más adelante veremos la manera en que se tomaban las aguas y hablaremos de la vida de balneario.

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