Entradas

GALGOS Y CARNEROS DEL DUQUE DE OSUNA

Lo cuenta Antonio Marichalar, marqués de Montesa, en su Riesgo y ventura del duque de Osuna (1930) .  En octubre de 1856 el zar Alejandro envió dos cartas a Isabel II por las que le daba cuenta de su acceso al trono. Se designó al duque de Osuna para que llevase la respuesta de la Reina a Rusia. Esta expedición fue legendaria por la ostentación demostrada por el aristócrata en regalos y gratificaciones. Su generosidad, principesca, alcanzó cotas fabulosas y extravagantes. En su camino al Imperio Ruso, acompañado por don Juan Valera, presentó el Duque sus respetos al Rey de Prusia que manifestó un marcado interés, entre otras cuestiones, por los carneros merinos de España. No eran ya los tiempos gloriosos de la Mesta pero la fama de los vellones ibéricos no se había olvidado. Se dice que el Duque, considerando insuficiente cualquier descripción verbal, mandó que se enviasen desde España unos pastores, un rebaño de reses merinas y sus correspondientes mastines. Aficionado a estos ges...

A BUSCAR LA UMBRÍA

Conveniente es parar la tarea. Son días para buscar la umbría, para guarecerse bajo la sombra de un chaparro, requerir la penumbra de un zaguán y añorar el retiro sosegado. Y en las noches estivales buscar en el cielo a Vega, al Delfín y a Antares. Como si fuésemos antiguos de verdad. Jornadas vendrán, si está de Dios, para seguir con nuestras notas sobre arrieros, curas barrocos, cazadores, soldados viejos, toreros, almas en pena, pastores y caballeros. También ellos, si podían, dejaban cada cosa para su tiempo.   Además creo que son historias más propias del otoño y del  invierno. Aunque, eso sí, no esperaremos tanto para escribir y reanudar la tertulia. Días vendrán, también, para aprender, como es notorio, con los valiosos y eruditos comentarios de tan claros y generosos lectores.

TOROS DEL JARAMA Y DE ZAMORA EN EL SIGLO XVII

Dice Tapia y Salcedo: "De los animales más fuertes que ay es el Toro de España: particularmente de Xarama, y Zamora". Destacaba su acometividad y bravura pues "embiste con la mayor resolución, y tiene excesiva fuerça; de fuerte que se ha visto romper una fuente, saltar un tablado, y con las hastas levantar del suelo una capa, y con los dientes un hombre". Por esto, unido a su resistencia ante las heridas, "se conoce el corage, y valentía suya".  Añadía: "Salesse a ellos al campo con vara larga, y ha avido vaqueros diestrissimos en este exercicio, y que han hecho muchas particularidades". También "se saca en los encierros de la plaça con adereços de campo, espuelas vaqueras, y espada ancha; es muy vistosa arma, aunque penosa, y que requiere pulso". Otro dato más al respecto: en los festejos celebrados por la beatificación de Teresa de Jesús, en Valladolid, se jugaron toros "que fueron del celebrado Jarama, cuya prodigiosa hierba cau...

LAS RATAS DE JULIO

Los veranos de siglos pasados estaban unidos a los más hediondos vapores procedentes de charcos, aguas corrompidas y macabras emanaciones de camposanto. Leo en unas anotaciones viejas que, en julio de 1702, se informó al gobierno municipal de Jaén del siguiente asunto: "en las carnicerías del señor San Francisco entraban asimismo las asaduras de dichas reses de que, por ser cosa tan delicada, se originaban mui malos olores por corromperse de que las carnes tomaban aquel mal olor". Al año siguiente se informaba además que en las mismas carnicerías solían quedarse muchos caballeros sin ración de dichos despojos al ser éstos "arrastrados y comidos [por] ratas". Muy difícil de sufrir debía de ser esto para que individuos tan endurecidos, jiferos y chulos del rastro, se espantasen. Las ratas, imagino, serían como liebres medianas, bien alimentadas,  pardas, conocedoras de su terreno y capaces de amagar una tarascada al verse en apuros. Los mondongos, disputados con estac...

UN CONSEJO DE CÁNOVAS PARA TIEMPOS DE PENURIA

Imagen
Hace unos meses recordábamos un consejo de Ortega para afrontar la crisis. Ahora aportamos otro, éste de Cánovas, recogido en El solitario y su tiempo. Aunque, en su realismo y sentido común, entreverado de moderado pesimismo, carezca de la aristocrática elegancia y, hay que reconocerlo, del matiz snob que, en cambio, tenía el del filósofo, ambas afirmaciones no son necesariamente incompatibles. He aquí la exhortación de Cánovas a nuestros bisabuelos y tatarabuelos y que no convendría olvidar en estos tiempos de penuria: "trabajad, inventad, economizad, ahorrad sin tregua; no contraigáis más deudas, no pretendáis tanto adquirir como conservar, no os fiéis sino de vosotros mismos, dejando de tener fe en la fortuna" . No está nada mal y, aunque parezca atrevida la comparación, recuerda al Mary Gloster de Kipling. Además  recoge buena parte de la visión del mundo y de las virtudes de la injustamente denostada clase media del XIX.

UNA VACA REDOMADA

DON JUAN DE TORRES Y MORENO ERA CURA EN VILCHES, en Sierra Morena, Reino de Jaén. Murió en julio de 1741 y entre los bienes que dejó en su testamento se incluía "una vaca redomada que abía comprado a Martín de Torre". Debió de ser una res de calidad para ser recordada ante el escribano que daba fe de su última voluntad. Intuyo que era un cura aficionado a las cosas del campo. Era Vilches una villa de buenos pastos y encinares.  Me consta además que tenía don Juan media docena de sillas de vaqueta "para el adorno y uso de su sala de habitación". Bien podía regentar tertulia con otra media docena de asistentes asiduos que podían ser el escribano, un labrador rico, el hidalgo, el médico y un regidor. Y así pasar las tardes. Dejó además unas mandas para la "para aiudar a hazer un retablo para la Santa Cruz que se benera en esta parroquial [...] y la otra mitad para aiuda a costear un órgano que se está haciendo en dicha iglesia".

DEL MELÓN Y SUS PELIGROS

Imagen
En el refranero se recoge el siguiente consejo: "El melón en ayunas es oro, al mediodía plata y por la noche mata". El melón podía, además, ser fuente de serios riesgos y no por razones digestivas. Algo de esto sabía Juan de Montilla, vecino de Jaén, aporreado a principios de septiembre de 1768 "en el sitio de la Fuente de la Zarza, donde estaba guardando un melonar suio propio, por impedir a dos hombres que en él estaban cogiendo melones". No debió de ser el lance de capa y espada sino de garrote y árnica. Tampoco imaginamos a Scaramouche defendiendo melonares.