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SOBRE COCHES DEL SIGLO XVII





Cada año, para el día siete de octubre, los dominicos del convento de Santa Catalina de Jaén invitaban a los caballeros del Cabildo municipal de Jaén a las solemnidades dedicadas a Nuestra Señora del Rosario. Se votó cumplir anualmente con tal obligación desde le victoria de Lepanto que fue tal día, como es sabido. Un año los regidores de Jaén decidieron ir en coches de caballos a los actos religiosos para darle a su presencia más lucimento. Don Lope de Valenzuela y Peralta, caballero veinticuatro de Baeza y caballerizo de la Reina "con el ejercicio del sossiego de los Cavallos de Su Magestad", no habría aprobado este modesto ornato. En sus Exercicios de la Gineta al príncipe D. Baltasar Carlos, publicados en 1643, condenaba don Lope, riguroso siempre, "el abuso de los caballeros ociosos, que detenidos en la gala y regalo de los coches, se privan de mejorar su natural nobleza, con la adquirida que les grangea el instituto noble de esta Caballería". Mejor habría sido, por tanto, que los regidores hubiesen acudido a la procesión en sus cabalgaduras. El uso de los coches de caballos era fuente de intensas y destempladas controversias en el siglo XVII. Hubo verdadera pasión por estos vehículos aunque  moralistas y teólogos condenaban su uso por encubrir, según ellos, todo tipo de excesos, pecados y bellaquerías. También los partidarios de restaurar las viejas virtudes guerreras y aristocráticas, como don Lope, detestaban los carruajes pues incentivaban el abandono de la equitación y del saber andar a caballo como era debido. Mal conceptuado estaría, en esos círculos de nostálgicos y reaccionarios, el marqués de Toral, hombre elegante, hijo político del Conde Duque y, según Gregorio Marañón, introductor en España de los carruajes con ventanillas de vidrio. Poco pudieron hacer, los de la vieja escuela, al respecto pues se impusieron y cualquier persona de lustre viajaba en tales carruajes. En Madrid había gremio de artífices de coches con ordenanzas aprobadas desde 1666.

Gregorio de Tapia y Salcedo, Exercicios de la Gineta al príncipe D. Baltasar Carlos, Madrid 1643.

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