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EL VIAJE ALEMÁN DEL CONDE DE LAS ALMENAS

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La vida en el balneario de Spa era elegante pero un poco monótona. Muchos aristócratas españoles pasaban allí la temporada estival. A veces, según un cronista de la época, la alameda de Sept-heures parecía El Retiro o la Casa de Campo. Transcurrían sus días entre excursiones campestres -con meriendas muy bien servidas- bailes, conciertos en el Casino y funciones de teatro. Al parecer, la prohibición de la ruleta, si bien salvó a muchos de la ruina, trajo consigo cierto decaimiento en la estación termal. Con o sin ruleta, imaginamos al conde de las Almenas un poco harto de la vida de balneario. Su carácter inquieto y curioso se ahogaba entre las aguas medicinales y las de aquel lluvioso verano de 1880. Para romper con el tedio, decidió viajar por Austria y Alemania. En Berlín lo esperaba el conde de Benomar, embajador de España. Pocos podían introducirlo mejor entre las elites prusianas. El 18 de agosto escribía desde allí una carta a La Época * en la que Almenas manifestaba sin re...

EL DÍA EN QUE FRANCISCA ENTRÓ EN EL MUNDO

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Cuatro años tenía Francisca, hija de Alonso Rodríguez y de María de la Cámara. Cuatro años cuando entró a servir, en 1636, en la casa de su tío Cristóbal Rodríguez de Moya. Era de Torredonjimeno y a Jaén la llevaron sus padres. Al pasar el zaguán, Francisca no sabía que allí permanecería, si Dios no disponía otra cosa, los siguientes dieciséis años. Después ya se vería. Incierta era la vida para saber lo que vendría con el tiempo. Los padres recibirían 2.000 maravedíes por año. Una paga que, sin ser mucha, era superior a la habitual, dada su relación familiar, pues "sigún la costumbre que se tiene de ganar las mozas de serbicio, no se les dé más de hasta tres ducados cada año". También recibiría vestido, manutención y todo lo necesario, correspondiente "a su hedad, estado y calidad". Nunca sabremos si se despidieron de ella con alivio o con pena. Ese día, sin saberlo, Francisca -cuatro años, pariente pobre, hija de Alonso y de María- entró en el mundo. Aquí comen...

EXVOTOS

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 "Que si andamos, les ofrezcamos las muletas de cuando estuvimos agravados y tullidos con pobreza; si escapamos de trabajos, les vamos a sacrificar la mortaja que la fortuna nos tenía cortada, cirios y figuras de cera, declarando ser el milagro suyo, y colguemos en su templo las cadenas con que salimos a puerto del cautiverio de nuestras miserias." (Mateo Alemán, Guzmán de Alfarache , 1599 )

HOTELES ISABELINOS.

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En la Guía oficial de los viajeros en los caminos de hierro, vapores y diligencias (Imprenta de La Iberia, Madrid, 1865) se incluyen varios anuncios de fondas y hoteles de Madrid y del extranjero. Comencemos con los de Madrid y, en particular, con el Hotel de Francia, ubicado en la calle del Carmen, 30, y a cargo de Bautista Landarreche. En el anuncio se destacaba su centrica posición, cercana a la Puerta del Sol y también que "la cocina está dirijida a la francesa y a la inglesa", con mesa redonda a las seis de la tarde y restaurant en la planta baja. La mesa redonda -de la que Josep Pla da cuenta en su Viaje en autobús-  consistía en un servicio de comedor en el que los clientes comían juntos y en buena compañía sin que, en principio, tuviesen relación familiar o de amistad. El restaurante o restaurant, que es el término utilizado, era -o pretendía ser- de más empaque y los comensales se distribuían en mesas individuales. Otro establecimiento anunciado es el Gran Hotel...

DE LA POLÍTICA MONETARIA DE FELIPE IV ( y 2 )

La reducción del vellón, planteada en 1628, dio lugar a unos debates muy enconados en el seno de los cabildos municipales consultados por la Corona. En estas controversias, en términos generales, se defendieron dos posiciones. Unos caballeros eran partidarios de indemnizar a los poseedores de la moneda que iba a ser depreciada y otros, en cambio, eran de la opinión contraria. A favor de la primera opción se alinearon Madrid, Toledo, Burgos, León, Salamanca, Guadalajara, Murcia, Córdoba, Valladolid, Ávila y Jaén. En contra se manifestaron Sevilla, Segovia, Soria, Toro, La Coruña, Jerez de la Frontera, el Señorío de Vizcaya y Ávila. Conozco, de manera directa por haber consultado las correspondientes actas, las deliberaciones de los  componentes del Cabildo municipal de Jaén. En el cabildo celebrado el 10 de junio de 1628, el corregidor don Andrés de Godoy Ponce de León pidió a los caballeros veinticuatro que tratasen sobre la conveniencia de la bajada del vellón. Les concedió el pla...

DE LA POLÍTICA MONETARIA DE FELIPE IV (I)

La Casa de Austria trató de paliar sus penurias mediante la emisión de moneda de vellón. Consistía en reducir la cantidad de plata en las monedas acuñadas, sustituyéndola por cobre y, de esta forma, aumentar el dinero en circulación sin emplear una mayor cantidad de metal precioso. Este sencillo remedio, a modo de alquimia, permitió, a corto plazo, que la Real Hacienda dispusiese de una liquidez mayor. Si faltaban reales se acuñaban más y todos felices. Sin embargo fue un ardid pernicioso. La emisión de vellón puso en circulación un dinero envilecido del que todos se querían desprender, provocó una evidente subida de los precios que agravó la tendencia inflacionista vivida en España desde el siglo XVI y, como por ensalmo, la plata dejó de circular. La moneda de vellón pronto fue rechazada por toda la sociedad española del siglo XVII. Todos querían pagar con cobre y cobrar en plata. Ya, de manera relativamente temprana, el jesuita Juan de Mariana condenó, con los más duros términos, est...

EL CAPITÁN VERDUGO, LA CERVEZA Y LOS PELIGROS DEL AGUA

Francisco Verdugo sirvió a Felipe II durante muchos años. Sentó plaza de soldado en 1557, cuando la guerra con Francia, nada menos que en San Quintín, demostró coraje y dotes para la vida castrense. Le dieron, entonces, una ventaja de ocho escudos. Desde unos orígenes oscuros, a fuerza de trabajos y peligros, llegó a mucho. Desde 1581, durante catorce años, estuvo en su puesto como gobernador y capitán general de la provincia de Frisia. Dicen que fue el más duro, cínico, frío y desilusionado capitán español del siglo XVI. Y bueno como el que más en lo suyo, añadiríamos nosotros. Decía, con escarmentado realismo, que "al fin las victorias vienen de Dios y él las da a quien es servido, pero también es necesario que los hombres se ayuden y provean de su parte sin dexar cosas a la ventura". Su mando en Frisia le ocasionó muchos desvelos y desengaños: "ha sido gran desgracia mía haber empleado catorce años, los mejores de mi vida, tratando con la gente que en este discurso he...