Ir al contenido principal

IRLANDESES EN JAÉN (1657)

Antes de 1700, entre los siglos XVI y XVII, más de cien mil irlandeses buscaron amparo y refugio en España. Muchos sentaron plaza de soldados en los ejércitos reales. Mencionaré un caso de este destierro irlandés. En 1657 se presentó una familia de Cork ante el Cabildo municipal de Jaén. Sus componentes, según las actas capitulares, eran señores de vasallos de tres lugares en Irlanda e iban camino de Madrid. Afirmaron ante los regidores que carecían de recursos y que padecían una extrema necesidad por "habernos quitado nuestras haciendas la tiranía de Oliverio Cromwell, el jefe inglés, habiendo martirizado a algunos de nuestros hijos y padre y un hermano religioso, despedazándolos en caballos y haciendo con ellos otros malos tratamientos por los cuales perdieron sus vidas por la fe de Dios Nuestro Señor, habiéndonos escapado nosotros de los riesgos de dicho tirano"*. Es de imaginar la indignación de los caballeros capitulares. Para confirmar lo expuesto y demostrar que no había engaño alguno, el escribano del Cabildo hizo constar que presentaron diversos documentos cuya veracidad convenció a los caballeros veinticuatro. Se les libraron cien reales, procedentes de la renta del vino, para que pudiesen continuar su viaje.
_________________________________
*La noticia procede de las actas municipales del Cabildo municipal de Jaén y fue publicada por Pedro de Jaén en la sección "Papeles viejos" de la revista Senda de los Huertos, números 63-64, págs. 121-127, 2003.

Entradas populares de este blog

LA COCINA DE SANTA TERESA

No había mucho para aparejar una mesa a finales del siglo XVI. Los alimentos eran poco variados, escasos y caros. Los malos caminos, las alcabalas, las sisas y el intervencionismo municipal sobre tratos y contratos no facilitaban ni los abastos ni los precios bajos. Muchos españoles del tiempo de los Austrias se iban a dormir con las tripas desasosegadas. En los escritos de santa Teresa de Ávila hay algunas noticias sobre víveres y cocina. Nadie ha demostrado que la mística y la santidad sean incompatibles con los pucheros.

Aunque las Constituciones de las Carmelitas Descalzas, dispuestas por santa Teresa, imponían con claridad la prohibición de comer carne, había situaciones en las que se daba licencia para su consumo Así, en marzo de 1572, pedía a su hermana, doña Juana de Ahumada, unos pavos para las monjas de la Encarnación de Ávila. A inicios de 1573 daba las gracias por el envío de sesenta y dos aves para unas monjas enfermas del mismo convento. En octubre de 1576 escribía al P…

PROTESTANTES DE EL CENTENILLO

Los ingleses explotaban las minas de plomo de El Centenillo, a pocos kilómetros de La Carolina, ya en Sierra Morena. Allí estaba instalados los Haselden, una familia inglesa, que corrió aventuras y trabajos en el pueblo y la comarca. Entre sus componentes podemos recordar a Arthur Haselden. Don Arturo, conocido así por el paisanaje, fue secuestrado en 1874 por unos facinerosos que obtuvieron un cuantioso rescate de 5.800 libras. En esos tiempos, Andalucía podía ser un lugar peligroso. Su hija, Mary Ethel Haselden, llamada por los del pueblo "doña Eze", según leo en Luis García Sanchez-Berbel, hacía proselitismo protestante entre los mineros, acompañada por una criada española llamada Flora y previamente catequizada. Llegó a existir en el poblado una iglesia de esta obediencia. Allí, los ingenieros ingleses y algunos mineros convertidos cantarían los domingos sus himnos como si estuviesen en Gales o en el Yorkshire. Entre los neófitos destacó un vecino llamado Raimundo Parril…

CORTIJOS

Por mucho que algunos digan lo contrario, hay cortijos en Andalucía desde los romanos. José María Blázquez afirma que los fundi, que bien podemos emparentar con los cortijos, comenzaron a proliferar a finales del siglo II, para adquirir plena importancia a partir del IV, aunque no sólo en Andalucía sino también en la Meseta donde eran, incluso, más ostentosos. En tiempos difíciles constituyeron enclaves autosuficientes, cercados de muros sólidos, para mejor resguardo de las bandas de merodeadores, y bajo el gobierno de terratenientes con mando en plaza, fuente de autoridad patriarcal sobre sus esclavos, colonos y libertos.



Cuando el Imperio Romano de Occidente se hundió, en el siglo V, sólo permaneció, en palabras de FW Walbank en su obra La pavorosa revolución, lo que estaba arraigado en la tierra: el cultivo de la viña, las antiguas fronteras, las murallas de las ciudades y los edificios. Yo añadiría que también los cortijos. Fueron los parientes pobres de los monasterios y de los ca…