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LA COFRADÍA DE ÁNIMAS DEL PURGATORIO EN VILCHES DURANTE EL SIGLO XVIII(y II)


Detalle del cuadro de las Ánimas del Purgatorio de la Iglesia Parroquial de  San Miguel Arcángel de Vilches. 
Las manifestaciones y practicas de piedad religiosa de la cofradía, según los estatutos de 1779, eran las heredadas de siglos anteriores. La religiosidad ilustrada no había llegado a la España rural ni, en general, a los medios populares. Se preferían las formas de devoción más tradicionales e inteligibles. La visión del Purgatorio recogida en los citados estatutos -quizás redactados por el bachiller Pérez y Cano de la Vega- podría haberse escrito en el siglo XVII:

 "Y a la verdad esta piadosa Madre [la Iglesia] considera a las almas en este lugar reducidas a el estado más triste y menesteroso, y rodeadas de llamas tan activas, como las del infierno. El humo las obliga a derramar perennes lágrimas; pero lágrimas sin fruto para templar aquellos ardores. Sugetas a una perpetua vigilia no tienen otro lecho, que los dolores; ni otro desaogo, que los gemidos; no otro refrigerio, que las ascuas, no otra claridad que las tinieblas; no otro alivio que la esperanza en la piedad de los amigos". 

Es el panorama que aparece en las pinturas y retablos dedicados a las ánimas. En la Iglesia de San Miguel de Vilches se conserva un gran lienzo, pintado en 1673 por el baezano Salvador Velasco, con todos los motivos y atributos propios del Purgatorio y sus ánimas. Esta pintura, recientemente restaurada, fue objeto de la censura de un representante del Obispo por la ligereza de ropa vestida por las almas en pena y por lo excesivo de sus curvas. Sobre este asunto escribiremos en otra ocasión. 

En general, la religiosidad de la cofradía se fundamentaba en la misa, la bula y la limosna. Los estatutos prohibían de manera expresa cualquier otra forma de sociabilidad cofradiera como las "comidas, bebidas y agasajos" que, sospecho, debieron de celebrarse con demasiada frecuencia antes de la refundación de 1779. Respecto a las bulas, citaré la costeada por el mayordomo de la hermandad, Bartolomé de Cazorla "y demás cofrades" que concedía indulgencia plenaria durante todos los días del año a los que rezasen por las ánimas en alguno de los altares de la parroquia. Se oficiaban, junto a lo anterior, misas de alba los domingos y festivos, así como oficios mayores y menores, a veces con sus correspodientes sermones y, cada cuatro meses, un oficio solemne el domingo, de asistencia y comunión obligatoria para todos los cofrades.

La presencia de la cofradía en las calles era, a diferencia de otras hermandades y congregaciones, diaria. Todas las noches salían los cofrades a pedir limosna "a son de campana" para sufragar misas por las ánimas. Los sábados debían rendir cuentas de todo lo recogido ante el Hermano Mayor. Considere el lector el nudo en la garganta que causaría el oír, en la oscuridad de las calles de un pueblo del siglo XVIII, la campana de los postulantes acompañada por las más lúgubres y agoreras letanías. Asimismo estaba presente la cofradía en las exequias y entierros de sus hermanos y de los familiares de éstos. Con motivo de cada fallecimiento se rezaban veinticuatro misas y un oficio mayor. Los cofrades, se recogía en los estatutos, "nos obligamos también a asistir a su entierro y a llevar en hombros su cadáver siendo seglares, que los presbíteros los exceptuamos de esta obligación, pero no de dicha asistencia". El cortejo fúnebre era alumbrado con doce blandones y los cofrades se obligaban a custodiar el cadáver hasta su inhumación.
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Notas: buena parte de los datos de la cofradía ya fueron publicados por el que esto escribe en "La devoción a las Ánimas del Purgatorio en Vilches en los siglos XVII y XVIII", El Toro de Caña, Revista de Cultura Tradicional de la Provincia de Jaén, 5. Los estatutos de 1779 se conservan en una copia manuscrita en el Archivo Parroquial de Vilches. Las cuestiones relativas al cuadro de las Ánimas están tomadas de un breve e interesante artículo de B. Navarrete Prieto,"El retablo de las Ánimas de la iglesia de San Miguel Arcángel de Vilches", recogido en un  programa de fiestas de Vilches editado en 1996. 

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