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APUNTES DEL SUBURBIO

Madrid y septiembre de 1889, paseaban, por las inmediaciones de la Estación de Delicias, Valentín Heredia y Galo Rojo, alias El Jairaque. Debía de ser un día de temperaturas sofocantes. Al pasar por la charca de Pico Pañuelo,decidieron darse un baño. El primero en lanzarse al agua fue Galo Rojo. Tuvo tan mala fortuna que se quedó en el fondo, atrapado por el cieno. Hizo intentos denodados por salvarse pero no pudo. Su compañero no dudó en acudir en su auxilio y también murió ahogado.

Cuando las autoridades tuvieron noticia del suceso, iniciaron las tareas de búsqueda de los cadáveres. Fue muy penosa la faena por la profundidad.  Se llegó a pedir al Ministerio de Marina una barca que llegó tarde y no se pudo utilizar. Llamaron a los operarios de alcantarillas, con sus cuerdas y ganchos.  A las nueve de la noche sacaron al pobre Heredia y a las una de la madrugada a Rojo. Nada se veía ya. La gente, alrededor y sin perder detalle, alumbrada por faroles y carburos.

Durante los trabajos "se llevaron a cabo actos de heroísmo por muchachos que nadaban muy bien, y que, poniendo en peligro sus vidas, arrojaron al agua". Eran las proezas de la irregular caballería de las calles, destellos de nobleza -y majeza- de la golfería. El Gobernador Civil prohibió que se jugasen la vida. Muertos estaban ya los dos desgraciados.

El relato de los hechos viene recogido en La Iberia del 15 de septiembre de 1889.

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