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MÁS RECUERDOS DEL CAPITÁN SEVILLA

El capitán Rafael Sevilla recordaba en sus memorias ciertas aventuras vividas en las selvas de Venezuela y Colombia. Allí estuvo durante las guerras coloniales que precedieron a la independencia de las posesiones americanas. Por ejemplo, el 11 de marzo de 1817, en la playa de Orichuna, "un caimán cogió a un soldado que se estaba bañando con otros; y aunque se agarró a la lancha y sus compañeros procuraron espantar a la fiera con los remos", la fiera le arrancó "un muslo entero, de resultas de lo cual falleció al cabo de una hora, en medio de insoportables tormentos".

Los soldados pasaban las horas muertas, cuando no entraban en acción, disparando a los caimanes. No faltaban imponentes ejemplares. A uno, decía el Capitán,  "le levantamos la mandíbula superior: en su boca, abierta, cabía un hombre de pie". No se trataría de un tipo muy alto, evidentemente. Refería el Capitán, además, que tras pernoctar en la ranchería de Campofrío, "país desierto y rodeado de bosques impenetrables", al despertar percibió "un cuerpo extraño en la frazada de mi hamaca: era una culebra de coral que estaba enroscada en ella y que había dormido conmigo". El militar dio un brinco, alarmado,  y lo mismo hizo la serpiente. La mató un soldado.

Una vez, entre las hierbas altas, la tropa fue atacada por culebras mapanares: "Catorce hombres cayeron al suelo dando alaridos que partían el corazón". Un coronel, ante tal panorama, dijo con energía y sin flaquear: "¡Muchachos, adelante y caiga el que caiga! ¡Viva el Rey!".

Otro apuro pasado fue el siguiente: "en las inmediaciones de Urama, una culebra alzada sobre su cola, atacó al alcalde que iba en una mula, y a poco acaba con nosotros. Era gruesa como un muslo, larga de seis varas y su dentadura como la de un perro". Comparados con las culebras bastardas y las víboras del campo español, tales ejemplares debían de causar una comprensible admiración en la tropa. Sus testimonios parecen extraídos de una crónica de Indias del siglo XVI.

Capitán Rafael Sevilla, Memorias de un Oficial del Ejército Español. Campañas contra Bolívar y los separatistas de América, edición R. Blanco- Fombona, Editorial América, Madrid 1916.

Comentarios

  1. Pues sí que estuvo movida la campaña contra Bolívar. Debe de ser muy desconcertante enfrentarte en un lugar que no conoces a todos los elementos que te encuentras por ahí.

    ¡Y vaya ánimo para sobrevivir y contarlo!

    Gracias por ilustrarnos con esta entrada. Disfruta del día.

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  2. Animales extraídos de las leyendas y libros de caballerías les parecerían a la valiente tropa. Menos mal que eran heroicos hasta la médula porque por menos otros hubieran salido de allí por piernas.
    Un saludo

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  3. Como me gustaría leerlo, me acuerdo del marinero ruso de la otra entrada.
    Sabe, y se me hace difícil tratarle de usted´acostumbrado uno al tuteo, como podría comprarlo.

    Un cordial saludo.

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  4. El ánimo de esta gente parece no haber cambiado en trescientos años. Son historias de valor y de asombro.

    Mis saludos, señores de Anònimo Castellano.

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  5. Y daban lecciones de estoicismo en aquellas campañas perdidas.

    Saludos, doña Carmen.

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  6. El capitán Sevilla era todo un tipo. Hecho y derecho. También absolutista hasta la médula.

    Y, si te parece, apeamos protocolos y nos tratamos de tú.

    Saludos, Eduardo.

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  7. No me cuesta nada imaginar a un oficial desenvainado su sable, mantenido en alto diciendo eso de "adelante y caiga el que caiga, viva el rey". Qué español, y de otros tiempos.
    Un saludo.

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  8. Ya debía de ser apurada la situación para tener que animar así a la tropa. Las memorias del Capitán están repletas de historias de este tono. Y no fue dicha campaña cosa de broma precisamente.

    Saludos, señor DLT

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