Ir al contenido principal

NOVIEMBRE DE 1636

Escribía Quevedo, desde La Torre de Juan Abad al duque de Medinaceli, el 24 de noviembre de 1636:

"Aquí hace tiempo ciego, que es menester luces á mediodía, Ni han sembrado ni pueden, ni ay pan, los más lo comen de cebada y centeno; cada día traemos pobres muertos de los caminos, de hambre y desnudez. La miseria es universal y ultimada".

Comentarios

  1. ¡Cuando los corazones no actúan bien...llega estas cosas!. Saludos cordiales.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LOS MAL PAGADOS TOROS DE DON VICENTE PERDIGUERO

Don Vicente Perdiguero era vecino de Alcobendas y ganadero de reses bravas cuando la invasión francesa. Vendió quince toros al Ayuntamiento de Madrid en 1808 “para obsequiar a S.M. Imperial y Real, el Emperador de los Franceses y Rey de Italia”. El precio total de las reses ascendía a 25.500 reales, a razón de 1.700 reales cada una. Era intendente de Madrid el marqués de Perales. Si bien, al final no hubo festejo en honor a Napoleón, los toros se emplearon en los regocijos por la proclamación de Fernando VII, entre el 26 y 28 de agosto de 1808. Todos estos datos los recogió en su día, así como los que siguen,  el estudioso y taurómaco don Higinio Ciría y Nasarre. No sabemos como se portaron los toros pero sí que su cobranza le supuso a don Vicente pesadumbres y quebraderos de cabeza sin fin. Mil gestiones, idas y venidas, escritos y súplicas, tuvo que poner en danza nuestro ganadero para recibir lo que, en justicia, era suyo. Exponía, además, que había sido expoliado por los francese…

VOCABULARIO DE LA TRASHUMANCIA

Según Jules Klein, se llamaba ganado chamorro al que compraban los pastores trashumantes en sus largas rutas para venderlo en los mercados del camino. Estas reses eran de carne fina y lana basta. Se le daba también el nombre de ganado marchaniego cuando era propiedad del ganadero y no formaba parte, en sentido estricto, de los rebaños encomendados a los pastores. Covarrubias afirma, además, que chamorrar es esquilar burros, asnos y demás caballerías, tarea que se solía hacer por el mes de marzo.

NAVIDADES EN TIEMPOS DE FERNANDO VII

España estaba quebrantada, las colonias perdidas sin remedio y la Real Hacienda acogotada. Conspiraban los liberales y los realistas tramaban venganzas. Fernando VII imponía, sobre todos y sin creer demasiado en nada, su taimada voluntad y su mal gobierno. A pesar de todo, las Pascuas llegaban y los madrileños, transeúntes y estantes se permitían algunos lujos y legítimos esparcimientos.
Los españoles de esos años desayunaban café con tostadas y molletes con manteca del país o de Flandes, también huevos con jamón o torreznos y, si venía a cuento, una copa de aguardiente.  Al mediodía, acudían a cafés, botillerías, fondas y figones. También, cuando era oportuno, a las acreditadas tiendas de ultramarinos de la Villa  para avituallarse con motivo de las fiestas navideñas. No reinaba la abundancia en días tan de capa caída pero algo había. En el Café del Sol -Horno de la Mata, 13-  se servían, en esas fechas, fiambres de jamón dulce y quesitos helados. La clientela podía, incluso, jugar …