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Mostrando entradas de 2018

VOCABULARIO DE LA TRASHUMANCIA

Según Jules Klein, se llamaba ganado chamorro al que compraban los pastores trashumantes en sus largas rutas para venderlo en los mercados del camino. Estas reses eran de carne fina y lana basta. Se le daba también el nombre de ganado marchaniego cuando era propiedad del ganadero y no formaba parte, en sentido estricto, de los rebaños encomendados a los pastores. Covarrubias afirma, además, que chamorrar es esquilar burros, asnos y demás caballerías, tarea que se solía hacer por el mes de marzo.

DE LA CORTESÍA DEBIDA AL CLERO (1817)

En el tratado de urbanidad de Santiago Delgado de Jesús, editado en 1817, se enumeran las cortesías debidas a los sacerdotes. Siempre se les cederá en la vía pública, el mejor puesto o asiento y, por supuesto el lado derecho o la acera. Si el sacerdote iba acompañado de dos seglares se le reservaba el lugar central. Al hablar con ellos era obligado se mantener la cabeza descubierta hasta que el sacerdote, con insistencia, concediese la debida licencia para ponerse el sombrero. Se considera correcto besarle la mano siempre que lo permitiese. No es admisible tolerar, en ausencia de un sacerdote, palabras que lo desacrediten o desprecien o "contra el estado en general y sus establecimientos, leyes y autoridad; sobre ser descortesía general, se hace sospechoso en la fe". Se trata de un texto editado en pleno reinado de Fernando VII y esta última advertencia no es ninguna broma.

UNA VISIÓN DE MI TIERRA

EL MARQUÉS DE VALDEGAMAS Y LA DESAMORTIZACIÓN DE MENDIZÁBAL

El moderantismo español mantuvo una posición crítica hacia las desamortizaciones. No se opuso frontalmente a estos procesos pero tendió a templarlos y a obstaculizar su aplicación. En algún caso, desde las propias filas moderadas, hubo un rechazo abierto a estas medidas, como ocurrió con don Juan Donoso Cortés, marqués de Valdegamas. Las desamortización eclesiástica, conocida como la de Mendizábal, en opinión de dicho personaje, fue funesta para los labradores y en general para los más pobres. Así lo expresó en su “Discurso sobre la situación de España”, el 30 de diciembre de 1850, que, según Julio Burell, contribuyó a derribar un gobierno. Donoso Cortés, reaccionario al fin y al cabo, idealizaba el pasado pero no dejaba de tener razón en buena parte de su análisis. La puesta en manos privadas de un enorme cúmulo de bienes raíces provocó, entre otras consecuencias, el hundimiento y la proletarización de una clase de labradores que habían sido, durante generaciones, arrendatarios de ti…

HACE DOS DÍAS

"De repente, sin pensarlo acaso, una brisa, una simple brisa, se ha llevado el verano. Y se lo ha llevado en plena estío, el último día de agosto."Edgar Neville, "Una brisa de nada".

LOS MAL PAGADOS TOROS DE DON VICENTE PERDIGUERO

Don Vicente Perdiguero era vecino de Alcobendas y ganadero de reses bravas cuando la invasión francesa. Vendió quince toros al Ayuntamiento de Madrid en 1808 “para obsequiar a S.M. Imperial y Real, el Emperador de los Franceses y Rey de Italia”. El precio total de las reses ascendía a 25.500 reales, a razón de 1.700 reales cada una. Era intendente de Madrid el marqués de Perales. Si bien, al final no hubo festejo en honor a Napoleón, los toros se emplearon en los regocijos por la proclamación de Fernando VII, entre el 26 y 28 de agosto de 1808. Todos estos datos los recogió en su día, así como los que siguen,  el estudioso y taurómaco don Higinio Ciría y Nasarre. No sabemos como se portaron los toros pero sí que su cobranza le supuso a don Vicente pesadumbres y quebraderos de cabeza sin fin. Mil gestiones, idas y venidas, escritos y súplicas, tuvo que poner en danza nuestro ganadero para recibir lo que, en justicia, era suyo. Exponía, además, que había sido expoliado por los francese…

OFICIOS PERDIDOS

Sobre oficios y paisajes sonoros perdidos. En 1791, año de muchas convulsiones en Francia, los caballeros veinticuatro de Jaén recibieron el ofrecimiento de un vecino de Alcalá la Real, y natural de Alfacar, en el Reino de Granada, para ejercer de clarinero o tamborilero en solemnidades y ceremonias. Contar con este adorno era algo que siempre quedaba bien. En poblaciones más modestas bastaba con una trompetilla de pregonero pero Jaén, cabeza de reino, obispado y con voto en Cortes, tenía que aspirar a otra cosa de más empaque. No sabemos si fue recibido por el Cabildo para desmostrar su arte a los regidores giennenses. Los imaginamos sentados en sus bancos, pelucas en sus graves cabezas, espadín al cinto juzgando imparciales los redobles y clarinazos.

CADUCIDAD

Sobre la afición barroca por lo macabro. Sor María Jesús de Ágreda, monja famosa y consejera de Felipe IV, abría todos los días un arca, donde estaba depositado el cadáver de su madre. Así, meditaba sobre la muerte y la caducidad de las cosas del mundo.

PLAGAS, DEVOCIONES Y EXVOTOS

Entre 1670 y 1673 hubo grandes plagas de langosta en España. Si bien, el santo protector especializado contra este flagelo era san Gregorio Ostiense, cada ciudad, villa y pueblo recurría a la advocación que consideraba más eficiente en caso de apuro. Citaré el caso del Santuario de Nuestra Señora de Alconada, en Tierra de Ampudia, en el corazón de Castilla. En esos pagos, durante los años mencionados, la langosta se presentó “cubriendo innumerables exercitos della los campos, dexandolos secos y agostados”. A pesar de todo, el entorno cercano a dicho santuario quedó libre de males. Para los naturales de allí, este hecho se debió a la intercesión de la Virgen de Alconada. En el libro del jesuita Juan de Villafañe, editado en 1740, del que tomo esta noticia, se describen los exvotos existentes en el templo en el que se venera esta advocación mariana, como prueba de la devoción que suscitaba, así cita: “la multitud de cuerpos, piernas, brazos, cabezas, ojos, pechos de plata, y cera, lamp…

LA PREGUNTA

"Y discurriendo por todos los estados, decía: Mujercica, ¿cómo puedes vivir sin oración? Labradorcico, ¿cómos puedes vivir sin oración?".
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Fray Luis de Granada (1504-1588), Vida del venerable maestro Juan de Ávila.

CHULERÍA DEL SIGLO XVII

Una nota sobre individuos irascibles y violentos del siglo XVII. No siempre se trataba de fanfarronerías, se recurría a la espada o a la daga por una una mirada descarada,  por una palabra de más o por un gesto de dudosa interpretación. La paciencia no era virtud admirada o aplaudida en ciertos casos. En El Bayle del zapatero y el valiente, de Francisco de Monteser, publicado en Zaragoza, en 1676, aparece un valiente que advierte a un zapatero:

" Ni se ve, no se lo han dicho, / que soy jaque jubilado, / y que compré un ciminterio / para enterrar lo que mato"._________________ *Quedan cerrados y aplazados los valiosos comentarios de los lectores hasta que pasen estos calores y acorten los días. Tiempo tendremos, si Dios quiere, de reanudar tan ilustrada tertulia.

TENSIÓN EN EL ESTADIO

No entiendo nada de fútbol, quede claro. Referiré, dentro de nuestra colección de antiguallas, el relato de lo ocurrido en un par de encuentros, cuando el fútbol era un exponente de modernidad y poetas surrealistas o escritores de distinta obediencia les dedicaban poemas y ensayos. A finales de septiembre de 1916 hubo en Madrid un partido entre el Atlhetic -supongo que se refiere al de Bilbao- y el Sporting de Gijón. Los primeros fueron derrotados por dos goals a cero. Sin embargo todo quedó ensombrecido, según un cronista deportivo de Gran Vida que narró lo siguiente:

 "un espectáculo lamentable presenciamos la tarde en que se celebró este partido,y de ellos son culpables los que no saben ocultar su apasionamiento. Parte del público estaba en contra del referée y se oían voces que dejaban muy mal parada la educación. Estas voces fueron contestadas por los contrarios más groseramente y poco faltó para que lo que se anunció como un partido de fútbol se convirtiese en una batalla c…

COMER COMO UN POBRE DEL 98

Lo que se aprende con la lectura de Pío Baroja: había fondas en las que se servían pucheros hechos con huesos de incierta procedencia. A los huesos se les raspaba la poca carne que conservaban y se mezclaba con tomate. Los garbanzos* se ablandaban con bicarbonato aunque a veces estaban duros como perdigones. Había también figones de mendigos donde servían tajadas de bacalao y gallinejas. Nada que objetar. En las tabernas se podía disponer de un plato de cocido por unos pocos reales. También estaba la posibilidad de recurrir al rancho sobrante de los cuarteles.
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* Con el paso del tiempo he escrito varias entradas en las que aparecen los garbanzos.

JUNIO

Y escuchamos a los faunos que reñían a Proteo        entre el olor a heno en los olivares, Y a las ranas croando a los faunos,         en la media luz.

(Ezra Pound, Canto, II.)* _____________________________
Traducción: José Vázquez Amaral.

DON JUAN DE HOURCADA (1809)

El señor don Juan de Hourcada* era de origen francés. Había llegado a Jaén hacia 1760, con pocos años. La emigración francesa fue muy frecuente en la España de los siglos XVII y XVIII. Muchos de este origen consiguieron, mediante el honrado comercio y el ejercicio de diferentes ocupaciones, acceder a una posición desahogada y respetada. Éste fue el caso de nuestro personaje pues se labró una vida apacible durante la relativa prosperidad de los años de Carlos III y Carlos IV.  
No debió de recibir con alegría el inicio de la guerra contra Napoleón. Naturalmente, no faltaron afrancesados entre los de esta procedencia pero no vemos a don Juan de Hourcada como un peligroso agente bonapartista. Su situación quedó muy comprometida al ser “comprehendido en la Real Orden que manda se custodien y aseguren los nacionales franceses”. O lo que es igual: había que vigilarlo y tenerlo a buen recaudo por ser su naturaleza francesa. Su hijo, don Pedro Hourcada, un cura español de 1809, un señor párroc…

ESCIPIÓN AL ALBA

Tito Livio escribió sobre Escipión y recordó que, desde que vistió la toga viril, lo primero que hacía todos los días era “dirigirse al Capitolio y una vez dentro del templo, sentarse y pasar el tiempo allí retirado, ordinariamente a solas”*. Atribuían a afectación lo que era meditación y oración.
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Historia de Roma, XXVI, 5-6.

DE LA COMUNIÓN FRECUENTE EN LOS SIGLOS XVI Y XVII

En los siglos XVI y XVII no siempre se veía con buenos ojos la comunión diaria. Fue una práctica desaconsejada, entre otros, por san Juan de Ávila. Con tres o cuatro veces al año, decía, era más que suficiente para la gente corriente y advertía con claridad: "no les suelte la rienda a comulgar quantas vezes quisieran; que muchos comulgan más por liviandad que no por devoción y reverencia". También mantenían gran reserva al respecto las Constituciones Sinodales de Jaén de 1624. Recibir la comunión con demasiada asiduidad, sin ser clérigo, podía ser indicio de erasmismo, iluminismo, quietismo e incluso luteranismo. O, sencillamente, de tomarse demasiado a la ligera lo más alto.  San Ignacio de Loyolarecomendaba en sus Ejercicios Espirituales la comunión frecuente - cada ocho días- aunque no sin un riguroso examen de conciencia y una estricta disciplina de los sentidos y potencias del alma. Estas prudentes recomendaciones no le evitaron cuarenta y dos días a la sombra y tres in…

RAYOS DE METAL Y TREMENDISMO BARROCO

Sor Martina de los Ángeles y Arilla, fue una monja aragonesa, que vivió entre  1573 y 1638. Antes de tomar estado como religiosa "buscaba cuerdas para disciplinarse". Pasado el tiempo, esto le parecía poco y "algo mas crecida usó de cadenas que llevaba ceñidas a la carne; de rallos de metal, ajustados al pecho, con que se atormentaba, y afligia sin piedad". Después, ya en la vida conventual, se hizo de otros artilugios espantosos y se aplicaba unas mortificaciones que "se erizaban solo de oirlas las religiosas". Sus hermanas de orden y claustro, imagino, estarían acostumbradas a asperezas de toda naturaleza, pero lo de sor Martina debía de sobrepasar lo conocido por ellas. Así lo recogió fray Andrés de Maya, en la hagiografía que escribió sobre la monja y que se publicó en Madrid, imprenta de Juan de Villanueva, en 1712. No caigamos, sin embargo, en intepretaciones grotescas, propias de folletín anticlerical, subido de tono y de mal gusto. La mentalidad d…

ORTEGA Y EL SILENCIO (1930)

ESTRADOS

El Diccionario de Autoridades (1739),  definía el estrado como “el conjunto de alhajas que sirve para cubrir y adornar el lugar o pieza en que se sientan las señoras para recibir las visitas que se compone de alfombra, taburetes o sillas bajas”. Existía también la costumbre de que las mujeres se sentasen a la morisca, sobre grandes cojines. Cuando la estación lo requería, el suelo se recubría de esteras de junco como las que había, según Galdós, en Palacio, en la antecámara de las habitaciones de Fernando VII. Al entrar el otoño, las salas se recubrían de tapices. En el Entremés de la hidalguía, de Francisco de Monteser (1620-1668), se menciona el estrado como estancia propia de señoras principales. Trata la obra sobre un casamiento desigual entre una hidalga y un labrador rico. No debieron de ser raros en la España del siglo XVII y XVIII. El autor defendía, con criterios muy conservadores, que cada uno enlazase con los de su estado y se evitasen confusiones estamentales que no traían…

AMARGAS DULZURAS

"Acá en este mundo cien mil desventuras,
cuidados, fatigas, trabajos y daños,
robos y muertes, maldades, engaños,
passiones, tormentos, pesares, tristuras,
plazeres amargos, amargas dulçuras,
descontentamientos y desesperanças,
falsas firmezas de varias mudanzas,
deleytes que cuestan cien mil amarguras"

Juan del Enzina, "A la dolorosa muerte del Príncipe Don Juan, de gloriosa memoria, hijo de los muy católicos Reyes de España, Don Fernando el quinto, y Doña Ysabel, la tercera desde nombre" (465-472)

EMPANADAS

Nuestros antepasados eran muy aficionados a las empanadas. Las había de distinta calidad y de los más variados ingredientes. Inspiraban, sin embargo, desconfianza por la naturaleza de su relleno, que bien podía proceder de acémilas y de otras reses nada apropiadas para el consumo humano. También de despojos pasados de fecha. No entremos en detalles innecesarios. En El entremés de los coches de Sevilla, se mencionan unas empanadas elaboradas en una venta con carne de borrico que hacían pasar unos venteros sinvergüenzas por ternera o lamprea. La adobaban generosamente con sal, orégano y pimienta y, así, la camuflaban y endosaban con impunidad al pobre viajero. El desaprensivo ventero decía: “y aunque un viernes dixe / que eran/ de lamprea de Vizcaya/ rebuznaron las lampreas”. Doble pecado el suyo: además de engañar a los clientes, rompía la vigilia que, en aquellos días, se cumplía rigurosamente. En tan desaconsejable establecimiento, entre otras villanías, se recurría con alegría a la …

SOBRE PASTORES Y TRASHUMANCIA

Siempre fui muy aficionado a las cosas del pastoreo y al mundo de la trashumancia. Tengo yo recuerdos muy lejanos al respecto, de cuando llegaban los rebaños a la dehesa de mi abuelo, a Navalcardo,  procedentes de las sierras de Cuenca, Teruel y Guadalajara. Eran los años sesenta y los primeros setenta. Me sentaba yo con ellos, cabe la lumbre, en un escabelillo de corcho. Eran muy serios y de expresión grave. Pocas veces he estado, a lo largo de mi vida, en mejor compañía. Afuera, en navas y collados, invernaban las ovejas, resonaban las esquilas y husmeaban los lobos. Ahora, la prestigiosa Fundación Joaquín Díaz, tiene a bien publicar, en su Revista de Folklore, un artículo que he escrito sobre pastores trashumantes en Vilches, provincia de Jaén, entre los siglos XVII y XIX.  Atentos a sus nombres, fueron testigos de la España antigua. Les dejo el enlace por si les interesa.
https://funjdiaz.net/folklore/pdf/rf434.pdf

SANTA TERESA Y LAS PLUMAS BIEN CORTADAS (1577).

Ni la santidad tiene que estar relacionada con el desaliño y los lamparones, ni el escribir sobre las más altas y profundas cuestiones impide elegir bien el material de escritorio. En 1577, estante en Toledo, santa Teresa, escribía lo siguiente a su hermano, don Lorenzo de Cepeda, entonces en Ávila:

"Antes que se me olvide, como otras veces, mande vuestra merced a Francisco que me envie unas buenas plumas cortadas, que acá no las hay buenas, y me hacen disgusto y trabajo".

ERA EL TIEMPO FELIZ

MIRLOS

“A mí me parece que el canto del mirlo libre, chantre en la catedral de la Naturaleza, es tan sonoro musical y solemne, que, en España sólo al del ruiseñor cede en belleza. Es imposible describirlo con meras palabras escritas. Debe oírse y escucharse, sobre todo por la mañana temprano y al atardecer, en parques y jardines, o mejor aún en el campo.”

(Valentín García Yebra, El buen uso de las palabras, 2003).

Aquí los tienen ustedes, gracias a Carlos de Hita.



DE COCINA DECIMONÓNICA (1826)

Don Mariano de Rementería y Fica precisó en el Manual del cocinero, cocinera y repostero (1826) el tiempo de conservación de diferentes piezas de caza. Recomendaba, con buen sentido, que tuviesen siempre el menor contacto posible con el aire, el calor y la humedad. Otra cuestión eran los períodos en que podían estar colgadas en alacenas y cocinas antes de ir al puchero, la sartén o el horno. Estos períodos eran más cortos en verano y más dilatados en invierno. No me atrevería yo a apadrinar tales sugerencias pues parecen muy largos buena parte de los plazos propuestos por don Mariano, a pesar de lo fríos que fueron los inviernos del siglo XIX. Así, dice que los gallos monteses (¿urogallos?), podían conservarse entre seis y catorce días; los jabalíes, entre seis y diez días; el ciervo, entre cuatro y ocho días; las liebres, de tres a seis y las perdices, de dos a ocho días. Aconsejaba, además, eviscerar las piezas y rellenarlas de trigo, cubrirlas con dicho cereal y no desplumar las a…

LOS RECORTES DE LOS PROGRESISTAS (1848)

"Los acreedores del Estado que ven absorbidos los cuantiosos productos de las contribuciones y rentas en el abismo de las enormes obligaciones corrientes dejando tras sí un espantoso déficit anual, continuamente acumulado, presagio de una bancarrota cada día más cercana. Jamás podrá la nación echar de sus hombros la carga de la deuda que la agobia, si no empieza por reducir sus excesivos gastos".

(No es de Hayek o de Milton Friedman, sino de un manifiesto de la izquierda liberal española, en concreto del Partido Progresista. Fue publicado en La Nación en agosto de 1848.)


ENCARGO DE UN ÓRGANO (1610)

Manuel López Molina recoge en sus investigaciones * un contrato entre los agustinos de Jaén y Martín Alonso de Aranda, vecino de Córdoba. Era éste un reputado maestro de hacer órganos. El encargado por los frailes tenía que medir siete palmos y ser “de tono natural y ajustado con los instrumentos de los ministriles y ha de llevar cinco mixturas que son: flautado y octavas abiertas; y de medio juego para arriba dos cañones de las dichas octavas por punto, y otra mistura de docenas y otra de quincenas duplicadas, y otra de flautas” y, todas estas mixturas, “con los registros partidos”. Además, además se montaría la caja del órgano con “madera seca, enjuta y fuerte, con sus puertas y llave con que se encierre todo. Y el secreto sería de madera enjunta de borne”. Queden para los expertos y conocedores las conclusiones que puedan establecerse con estos detalles que sospecho valiosos. El órgano sería fabricado en Córdoba y se debía entregar a los agustinos cuatro meses después de la firma d…

VOLUNTARIOS (1895)

Son oficiales del Ejército Español en la Guerra de Cuba. Sirvieron en la 3ª Compañía del 1º Batallón de Cazadores de Cárdenas. Su aire, serio, recuerda a otros tiempos, muy anteriores al final del siglo XIX. Hay gestos que expresan actitudes que se creían olvidadas. Están ahí, soterradas, y aparecen cuando menos se espera. En el fondo, nada se pierde del todo.


Sus nombres: capitán, don Leandro Ruiz; primeros tenientes, don Ramón Díaz y don Pedro Hoz; segundos tenientes, don José Mier y don Eugenio Bango.
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Fotografía: de JG Busto, Cárdenas. Procede de los fondos de la Biblioteca Nacional de España. Sujeta a una licencia Creative Commons.

EL CULTO A LA AGONÍA DE LA MADRE (UNAMUNO)

“Hay en mi patria española, en mi pueblo español, pueblo agónico y polémico, un culto al Cristo agonizante; pero también le hay a la Virgen de los Dolores, a la Dolorosa, con su corazón atravesado por siete espadas. Que no es propiamente la Pietá italiana. No se rinde culto tanto al Hijo que yace muerto en el regazo de su Madre, cuanto a ésta, a la Virgen que agoniza de dolor con su Hijo entre los brazos. Es el culto a la agonía de la Madre.”

Miguel de Unamuno, La agonía del Cristianismo, 1924.

SOBRE LAS PALMAS DEL DOMINGO DE RAMOS EN EL SIGLO XVII

En los libros de fábrica del archivo parroquial de Vilches, en la provincia de Jaén, consta el pago de las palmas para las procesiones del Domingo de Ramos. Se recogen dieciséis años, entre 1658 y 1694. El coste total fue de 898 reales. Las partidas corresponden a períodos de cuatro o cinco años, las más bajas fueron de 213 reales y las más elevadas llegaron a los 375. En resumen, unos 55 reales por año. No estaba mal ni era poco. Salvo en 1662, en estas partidas no se incluyen los ramos de olivo que quizás eran regalados por los labradores o cada uno lo aportaba por su cuenta.

BOTAS, ODRES Y BOTILLOS

La bota va y viene por el área de España y por los espacios de la Historia, decía Azorín, que escribió sobre curtidores, zurradores, guarnicioneros, talabarteros, boteros, odreros, guadamecileros y pellejeros. Gracias a sus páginas sabemos que los pellejos de mayor capacidad eran las odrinas y los de menos el botillo. Azorín encontraba esta explicación al uso y difusión de las botas, odres y demás:

"España es un país quebrado, montuoso. Hay en España caminos reales, o carreteras, y hay caminos vecinales  y caminos de herradura. Por los de herradura sólo pueden transitar las caballerías aisladas o recuas. Oficio también nacional es el de recuero, trajinero o cosario. Ninguna vasija más apropiada para ser conducida a lomos de macho, por quebradas y puertos, por cotarros y caminejos torcidos y pedregosos que la vasija de cuero."

Y sigue: "Quedamos, pues, en que la bota es utensilio eminentemente nacional. Se encuentra, como en su propia casa en mesones, paradores y ventas,…

LA MONTERA Y LAS ESTACIONES.

En el muy ilustrado blog Indumentaria y vida cotidiana en España, del que tanto aprendemos, consta que las monteras, con la que se cubrían las molleras nuestros antepasados, tenían la copa más o menos alta dependiendo de la estación. Nos preguntamos cuáles serían las medidas adecuadas, para no desentonar en estrados y paseos a partir de fechas como la de hoy, cuando entra la primavera. Respecto a esta prenda, en Jaén hay un dicho muy antiguo, que roza lo herético: “Cuando Jabalcuz trae montera llueve quiera Dios o no quiera”. Jabalcuz es un monte de unos 1.600 metros de altura, cercano a ciudad, y la gente antigua le daba el nombre de montera a los nubarrones que entraban por sus cumbres, procedentes del suroeste y cargados de aguas como las que diluvian sobre tan ilustre concejo. Desconozco si el Santo Oficio tomó alguna vez cartas en el asunto por la afirmación, casi herética, del refranillo. Por afirmaciones más moderadas se vieron algunos en un auto de fe.

LOS GUSANOS DE SEDA Y EL ORDEN DEL MUNDO

Contemplar los gusanos de seda tenía algo de estampa del Japón: “En los que crían / gusanos de la seda / hay algo antiguo”. Lo escribió uno de sus poetas hace ya muchos siglos. Sin sospecharlo ni ser aficionados por entonces a japonismos, por San José, abríamos las cajas de cartón y con ceremonia desplegábamos un trapo. Y allí estaban, milagrosamente, recién nacidos, los gusanos de seda. Después venía su callado quehacer, hasta que labraban los capullos y se enclaustraban dentro para transmutarse, resplandecientes como resucitados, en modestas mariposas. Lo siguiente, entre las tareas que Dios les había encomendado desde el origen de los tiempos, era dejar segura a su futura descendencia y así, en la oscuridad de su recogimiento, contribuían a sostener el orden del mundo.

DON CELESTINO VIAJA A INGLATERRA

Don Celestino del Piélago y Fernández de Castro era teniente coronel del cuerpo de Ingenieros en 1844. Fue enviado por el Gobierno a Francia, Inglaterra, Prusia y Bélgica. Debía obtener información sobre academias, acuartelamientos, arsenales, fortalezas y otros aspectos de la vida militar de esos países. Una vez de vuelta, publicó su Relación del viaje a Francia, el Rhin, la Bélgica e Inglaterra (Madrid, Imprenta Nacional, 1847) en la que dio cumplida cuenta de lo que había visto. Gran parte de sus observaciones –y que me abstendré de mencionar- son áridas y de carácter técnico. Otras, en cambio, tienen todos los rasgos propios de un libro de viajes.
En esta breve incursión mencionaré algunas consideraciones que escribió sobre Inglaterra. Visitó, entre otros lugares, Woolwich, acompañado por el coronel Wylde, veterano de la primera guerra carlista. En su Academia de Artillería e Ingenieros -observó nuestro teniente coronel- los cadetes ingresaban a los quince años con su ejemplar de …

MÁS SOBRE ARRIEROS

Baile entremesado de los carreteros de don Juan de Matos (1608-1689) es un entremés del siglo XVII, hay una referencia a los de este oficio, indispensable para el mantenimiento de los abastos y comunicaciones. Un buen arriero debía ser hombre bragado, bregado y de recursos. Acaba con una advertencia: “nadie llegue à meterse / con los arrieros; / que son hombres que al diablo / se dan por tercios". El que aparece en la ilustración, vara en mano, es de finales del XVIII.

LAS GRANDES AGUAS DE 1739

Se llamaba don Miguel Jerónimo Ponce de León, Messía, Quesada, Toledo, Mendoza, Benavides, Bazán, Zuazola y Loyola. Era conde de Garcíez, vizconde de Santo Tomé, señor de la Torre de Don Rodrigo, de La Bajada y de las Ilustres Casas de Florenga, natural de Baeza y vecino de Jaén, en la colación de El Sagrario, con casas principales en la plaza de Santa María. Alguna vez he mencionado al Conde. También a su tía monja, a la que abasteció de chocolate, por vía testamentaria y de manera vitalicia. Hoy, que es día de grandes aires y lluvias, nos ocuparemos del quebranto sufrido por la hacienda condal en 1739, año en el que diluvió por la campiña de Jaén. El Conde dejó por escrito en 1763: "Declaro que el año pasado de mil setezientos treinta y nueve, con sus muchas aguas y crecidas de los ríos, fueron muchos y considerables los daños que causaron en las presas y molinos de mis estados de Garcíez, Santo Tomé y Menxibar". Para pagar las reparaciones que desembolsar nada menos que 9…

PROTESTANTES DE EL CENTENILLO

Los ingleses explotaban las minas de plomo de El Centenillo, a pocos kilómetros de La Carolina, ya en Sierra Morena. Allí estaba instalados los Haselden, una familia inglesa, que corrió aventuras y trabajos en el pueblo y la comarca. Entre sus componentes podemos recordar a Arthur Haselden. Don Arturo, conocido así por el paisanaje, fue secuestrado en 1874 por unos facinerosos que obtuvieron un cuantioso rescate de 5.800 libras. En esos tiempos, Andalucía podía ser un lugar peligroso. Su hija, Mary Ethel Haselden, llamada por los del pueblo "doña Eze", según leo en Luis García Sanchez-Berbel, hacía proselitismo protestante entre los mineros, acompañada por una criada española llamada Flora y previamente catequizada. Llegó a existir en el poblado una iglesia de esta obediencia. Allí, los ingenieros ingleses y algunos mineros convertidos cantarían los domingos sus himnos como si estuviesen en Gales o en el Yorkshire. Entre los neófitos destacó un vecino llamado Raimundo Parril…

ATUNES (1356)

Hubo grandes controversias en el pasado sobre si el atún rompía o no las vigilias cuaresmales, fue también un pescado apreciado por Santa Teresa y del que hizo mención en sus cartas. Las almadrabas del duque de Medina Sidonia fueron célebres en su tiempo además de punto de encuentro de la flor de la picaresca de nuestros siglos habsbúrgicos. Siglos antes, el canciller López de Ayala en sus Crónicas dejó escrito que Pedro I El Cruel “mandó armar una galea para ir a folgar e ver facer la pesca que se facía en los atunes en las almadrabas”. Era el año 1356. Llegó, para tal fin, el Rey con los suyos a Sanlúcar y allí pasaron unos días. Fue en aquella ocasión cuando, de paso, Don Pedro mandó tomar unos bajeles de genoveses y catalanes. Los había mandado el rey de Aragón para ayuda del Rey de Francia que estaba metido en guerras con el de Inglaterra.

FRÍOS DEL SIGLO XVIII

El viejo orden acabó entre inviernos rigurosos. Uno de los más ilustres fedatarios de ese mundo perdido, Chateubriand, recordaba los campos cubiertos de escarcha de su juventud. Observaba, tras los cristales helados del castillo de Combourg, la partida del marqués de Monlouet y del conde de Goyon-Beau –envueltos en mil pleitos con linajudos e irritantes parientes- camino de Rennes, a caballo, con pistolas en el arzón, cuchillo de monte y acompañados por un lacayo. En su Historia de los cambios climáticos (Rialp, 2011) José Luis Comellas analiza el empeoramiento del clima a partir de 1780. Unos años antes, en 1776, hubo un invierno muy duro en Francia. Mandó, entonces, María Antonieta buscar unos trineos olvidados en las cocheras palaciegas. Habían pertenecido al Delfín, padre de Luis XVI. Estaban, al parecer, un poco anticuados y ordenaron fabricar uno nuevo para la Reina. Evocaba Madame Campan en sus memorias aquellos trineos, gobernados por lo más brillante de la Corte, el sonido …

EL CÓLERA EN JAÉN (1834)

Las primeras noticias del cólera llegaron a Jaén cuando acababa el verano de 1833, en las últimas semanas del reinado de Fernando VII. La Junta Municipal de Sanidad y la Capitanía General de la que dependía la ciudad, tomaron las primeras medidas. Este sombrío panorama se agravó además por la severa crisis de subsistencias vivida en la provincia. Al malestar producido por el pan escaso y los pucheros vacíos se añadía además, ya metidos en 1834, el desasosiego por los continuos rumores de conspiraciones realistas y de la cercanía de partidas de esta obediencia. Pasaron las semanas y algunos de los peores presagios se hicieron realidad. En mayo de 1834 se detectaron los primeros casos de cólera en Jaén. Para evitar una oleada de pánico y quizás de alteraciones en la calle, el corregidor, don Vicente Girón, trató de quitar gravedad a las noticias, aunque se vio forzado a reconocer la existencia de casos de cólera en Andújar además de recomendar las habituales medidas preventivas. Pronto …

DE UN ESTUDIO SOBRE GODOY Y SU TIEMPO

Gracias a la gentileza de doña María Álvarez de las Asturias, he podido leer la obra de José Luis Lindo Martínez, Acontecimientos bélicos sucedidos en el Real Sitio de Aranjuez (2017). Aunque aborda, y muy bien, distintos sucesos y hechos de armas relacionados con la Guerra de la Independencia, el núcleo de su estudio es Godoy y, en particular, su relación con el Motín de Aranjuez, considerado por el autor como un golpe de Estado. Que fue técnicamente eso, un golpe de Estado, parece fuera de toda duda ya que por medio de un acto de fuerza, al margen de las leyes vigentes y de los procedimientos establecidos, se forzó la abdicación de Carlos IV a favor del Príncipe de Asturias, el futuro Fernando VII, de tan infausta y desastrada memoria. Un Estado, justo es reconocerlo, sumido ya en un proceso de descomposición, a pesar de la aparente fortaleza de unas instituciones que sostenían, todavía en tiempos de Godoy, una gran potencia. 
La lectura del libro de José Luis Lindo nos muestra la la…

NAUFRAGIOS

“Un barco es la forma simbólica más alta que existe del orden humano. Si este orden se quiebra aparece el hombre en su estado natural, las formas más frenéticas de egoísmo y de la realidad humana. Los naufragios han contribuido mucho al conocimiento del hombre, mucho más que todas las cátedras y laboratorios de psicología humana”.

(Josep Pla, Destino, enero de 1964.)

RELOJES DE ARENA

Fueron inseparables del Barroco junto con las calaveras y las tibias. Según Ernst Jünger, rivalizaron durante siglos con los relojes mecánicos, no sólo por cuestiones tecnicas sino por que representaban distintas concepciones del tiempo, de la vida y de la muerte. En la España del siglo XVII, e imagino que en toda Europa, los vendían los merceros y a precios relativamente moderados lo que demuestra su uso generalizado. En la época de Lope de Vega era posible adquirir un reloj de arena, montado en latón, por dos reales. Los bolsillos más modestos, también los austeros y los tacaños, podían comprarlos con guarnición de madera por un real y medio. Después, se contaba con todo el tiempo del mundo para darles una y otra vuelta.