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Mostrando entradas de 2017

EL AGUINALDO DE LOS INQUISIDORES

Decían que eran largos e inciertos pero los pleitos contribuían a animar los lentos días del Antiguo Régimen. Los que vivían en aquellos tiempos los iniciaban y, con mucha probabilidad, no veían en este mundo su desenlace pero eso era lo de menos. Lo mismo que se legaban títulos, mayorazgos y censos, también se heredaban, con absoluta naturalidad, pleitos. No había institución notable o familia medianamente rancia que no contase con un nutrido historial de litigios resueltos y de otros por resolver o iniciar. En las tardes de invierno, junto al brasero, se urdían posibles recursos, poderes y alegaciones, se urdían estratategias y se recordaban victorias sobre primos ambiciosos o, también, se rumiaban derrotas nunca atribuidas a la falta de razón sino a las intrigas y desidias de solicitadores y escribanos. Uno de estos pleitos fue el mantenido por el Tribunal del Santo Oficio de Córdoba contra el Deán y Cabildo Catedralicio de Jaén. Según la Inquisición, diferentes bulas y breves oblig…

PASTORES DE BELÉN Y DE CASTILLA

Don Manuel del Río, hermano de la Mesta, en su Vida pastoril (1828) afirmaba de manera rotunda: "los sorianos, que son mucho más antiguos en el pastoreo que los montañeses, gobiernan un rebaño en los caminos con sólo cuatro pastores, que denominan rabadán, zagal, ayudador y rapaz: este último es el que los trashumantes llaman zagal, nombre que viene desde la más remota antigüedad, como lo atestigua la misma Escritura cuando dice que los zagales y zagalas bailaron en el Nacimiento de Nuestro Redentor". Precisa, además, que “el zagal es el que cuida del hato de los pastores y de las yeguas”.  Zagales, zagalas y zagalejos aparecían en los villancicos que se cantaban al llegar la Navidad en los siglos XVII y XVIII. Los que, sentados en los bancos de las iglesias, escuchaban estas composiciones no dejarían de relacionar a los venerables pastores de Belén con los que ellos conocían por haberlos visto guardar una punta de ganado en los ejidos y dehesas de sus concejos o pasar, al …

JESUITAS, MISAS Y PRESOS (1760)

Entre las muchas obligaciones asumidas por la Compañía de Jesús estaba la de visitar y asistir a los presos. Es, en este caso, obligado recordar la abnegada trayectoria del padre Pedro de León en la opulenta y peligrosa Sevilla de los siglos XVI y XVII. Hombre abnegado y de gran fortaleza, acompañó al patíbulo a más de trescientos condenados. Otra muestra de esta labor, aunque más modesta, fue la realizada por los padres de la Compañía de Jesús en Jaén. En enero de 1760* unos jesuitas se presentaron ante el Cabildo municipal de Jaén para dar cuenta, ante los caballeros veinticuatro, del abandono que sufrían los presos de la Cárcel Real. Así, afirmaron que los encarcelados:
“se quedan sin misas los domingos y otros días de fiesta, por falta de las limosnas y caudal, en gran perjuicio de sus conciencias y deseando con la obligación que tiene [el Cabildo] procurar buscarles su alivio, acuda a la protección, y aunque de Vuestra Señoría se suplica sea servido, se obligue dar algun arbitrio …

UN ROMANCE INMACULISTA DEL SIGLO XVII

Lázaro Díaz era natural de Sevilla, fue amigo del poeta Sebastián del Alcázar y escribió un romance titulado Nacimiento y prosapia de la Santissima Virgen Maria, y reto que haze con su limpia Concepcion  a todo el Infierno, y al pecado Original. Fue editado en Baeza, ciudad universitaria e inmaculista, por Pedro de la Torre, en 1615. Se inicia la obra con el nacimiento de la Virgen -“entre los tiernos pucheros / y los sollozos que da vierten perlas sus cristales”- y la especial mención de su empresa: retar al Demonio y a los infiernos. Este planteamiento tan valiente tenía que ser muy del gusto de aquellos españoles del siglo XVII que -incluidos los menestrales- ceñían espada en sus paseos por las plazuelas. La composición habla de un mundo que es el suyo, de una manera sencilla, con sequedad castellana, sin mayores complicaciones ni sutilezas doctrinales. Las referencias militares y belicosas son muy frecuentes. 
La Virgen María es torre del homenaje desde la que se atalayan los movim…

CARABINAZOS

Es probable que una estocada bien tirada fuese más de temer que un carabinazo. Según los estudiosos de cuestiones militares, en tiempos de Napoleón uno de cada seis cartuchos era defectuoso. Si había demasiada humedad aumentaba la proporción y una cuarta parte de la munición resultaba inútil. Igual pasaba con pistolas y fusiles en combates prolongados. Además, a unos cien metros las posibilidades de marrar el tiro ascendían a un 95 %.  Más limitada todavía era la eficacia de las armas de fuego en el siglo XVII. Otra cosa ocurría, como es natural, con los disparos a bocajarro. El carabinazo era, en el siglo de Lope, Velázquez y Calderón, un recurso muy al uso y muy del gusto para aquellos españoles de poca paciencia, para resolver asuntos particulares, cuadrar cuentas con recaudadores de millones, entrevistarse con alguaciles, alejar y no alojar compañías de soldados de los pueblos, espantar rebaños, vengar impertinencias, establecer equitativos turnos de riego, defender melonares y so…

MÁS SOBRE SALUDADORES

Decían ser capaces de curar determinadas dolencias mediante oraciones, ensalmos, soplos y similares artes. Contaron con el suficiente crédito en siglos pasados, hasta recibir licencias de los cabildos municipales para ejercer dicha gracia. Y digo gracia porque no se estudiaba para saludador sino que se era tal por ciertas circunstancias unidas al nacimiento. Si el lector tiene curiosidad por conocerlas puede leer mis apuntes, de hace media docena de años, en Retablo de la Vida Antigua. Después, con el paso del tiempo y los avances de la ciencia, el prestigio de los saludadores se empañó y sólo recurrían a ellos en comarcas aisladas y en ambientes populares muy apegados a lo antiguo o que, sencillamente, no tenían posibilidad de recibir atención médica. Había saludadores que eran requeridos por los ganaderos para sanar o garantizar la salud de las reses, a los que se refiere don Ángel Ruiz en su prestigioso cuaderno En Compostela. En 1806, Jovellanos, en su destierro de Bellver, tuvo n…

CORTIJOS

Por mucho que algunos digan lo contrario, hay cortijos en Andalucía desde los romanos. José María Blázquez afirma que los fundi, que bien podemos emparentar con los cortijos, comenzaron a proliferar a finales del siglo II, para adquirir plena importancia a partir del IV, aunque no sólo en Andalucía sino también en la Meseta donde eran, incluso, más ostentosos. En tiempos difíciles constituyeron enclaves autosuficientes, cercados de muros sólidos, para mejor resguardo de las bandas de merodeadores, y bajo el gobierno de terratenientes con mando en plaza, fuente de autoridad patriarcal sobre sus esclavos, colonos y libertos.



Cuando el Imperio Romano de Occidente se hundió, en el siglo V, sólo permaneció, en palabras de FW Walbank en su obra La pavorosa revolución, lo que estaba arraigado en la tierra: el cultivo de la viña, las antiguas fronteras, las murallas de las ciudades y los edificios. Yo añadiría que también los cortijos. Fueron los parientes pobres de los monasterios y de los ca…

MUY PLAÑIDA DE TODOS LOS SUYOS

La muerte medieval se vivía como un camino de partida desde este valle de lágrimas, en el siglo XIX era un naufragio y ahora, desorientados y espantados, no sabemos muy bien qué pensar, y la hacemos invisible. Una parte de estas concepciones de la muerte quedan desveladas en las maneras de manifestar la tristeza y el duelo. Hasta el siglo XII prevaleció, en palabras de Phillipe Ariès, el duelo desmesurado. Después, esta actitud se moderó mediante una ritualización que exigía una puesta en escena, una expresión formal, visible y legible, sujeta a unos códigos y exigencias sociales. De aquí proceden los largos lutos vigentes hasta hace no demasiado tiempo. A pesar de todo, las manifestaciones de duelo de los tiempos altomedievales se conservaron, con desigual persistencia, hasta la irrupción de la modernidad e, incluso, después.
Los ejemplos tomados, entre otras fuentes, de las historias caballerescas pueden probar lo dicho. En La Muerte del Rey Arturo, escrita hacia 1230, aparece este m…

LA COCINA DE SANTA TERESA

No había mucho para aparejar una mesa a finales del siglo XVI. Los alimentos eran poco variados, escasos y caros. Los malos caminos, las alcabalas, las sisas y el intervencionismo municipal sobre tratos y contratos no facilitaban ni los abastos ni los precios bajos. Muchos españoles del tiempo de los Austrias se iban a dormir con las tripas desasosegadas. En los escritos de santa Teresa de Ávila hay algunas noticias sobre víveres y cocina. Nadie ha demostrado que la mística y la santidad sean incompatibles con los pucheros.

Aunque las Constituciones de las Carmelitas Descalzas, dispuestas por santa Teresa, imponían con claridad la prohibición de comer carne, había situaciones en las que se daba licencia para su consumo Así, en marzo de 1572, pedía a su hermana, doña Juana de Ahumada, unos pavos para las monjas de la Encarnación de Ávila. A inicios de 1573 daba las gracias por el envío de sesenta y dos aves para unas monjas enfermas del mismo convento. En octubre de 1576 escribía al P…

LA EMPRESA DEL SEÑOR DE BEAUMONT

Isabel, reina de Inglaterra, era hija de Felipe el Hermoso de Francia. Vivió en la primera mitad del siglo XIV. Mal casada con Eduardo II, se le hizo la vida tan insufrible en las Islas, por ingratitudes y celadas, que decidió retornar a Francia en busca de amparo. Fue muy bien recibida y agasajada por su hermano el rey Carlos Capeto pero, pasado el tiempo, razones de Estado y mezquindades cortesanas le hicieron ver que debía buscar otro cobijo. Siempre ha sido así con los reyes desterrados y caídos en desgracia. Mucho le quedaba por penar y padecer a tan gentil reina. Hubo de recurrir, entonces, a quien con más generosidad y valor estuviese dispuesto a hacer valer su derecho. Encontró una espada a su servicio en Jean de Hainaut, señor de Beaumont, hermano del conde de Hainaut, que le dijo: “ciertamente señora, ved aquí a vuestros caballeros que os seguirán hasta la muerte aunque todo el mundo os falle. Haré todo lo que pueda para acompañaros a vos y a vuestro hijo a Inglaterra y devo…

EL AZAR

"Si Troya no hubiese sido tomada; si los griegos hubieran vencido en las Termópilas; si Alejandro hubiese sido derrotado por Darío; si en los Idus de Marzo, César no hubiese concurrido al Senado; si Constantinopla hubiera caído en poder de los califas omeyas; si en el Guadalete hubiese triunfado Rodrigo de Tariq; si Carlos Martel hubiese sido derrotado en Poitiers: si en Zalaca no hubiese sido vencido Alfonso VI; si América hubiese sido descubierta por los musulmanes españoles; si en las Navas de Tolosa hubiese sucumbido la Cristiandad hispana; si Juana de Arco no hubiese galvanizado la resistencia de Francia; si Lutero hubiese sido suprimido en sus comienzos; si un hijo de Felipe II hubiese reinado en Inglaterra y Flandes; si don Juan de Austria se hubiera casado con María Estuardo; si la Armada Invencible lo hubiera sido en realidad; si en la rue de la Ferronerie no hubiese sido asesinado Enrique IV; si el 18 Brumario no hubiese puesto fin a la Revolución Francesa; si Napoleón…

EL QUE VIENE DE BUENOS ES BUENO

Leandro Fernández de Moratín pasó en Francia el verano de 1787. Fue su primer viaje a esa monarquía, como secretario de Cabarrús y bajo la protección de Godoy. París, poco antes de la Revolución, era un hervidero de ideas, de expectativas y de ánimos irritados. El 28 de agosto escribió a Jovellanos: “me parece que estaba aquello a punto de dar un estallido”. Más adelante, en su segundo viaje, verá con el horror propio de un hombre del Antiguo Régimen en qué paraba todo eso. Desde París, escribió una carta a su tía, doña Ana Fernández de Moratín que, por lo que deduzco, le había dado unos consejos para que no se dejara llevar por la disipación de París. Moratín la tranquilizó y describió la honorable y virtuosa compañía con la que contaba en su estancia: “esta ciudad, con todos los medios de corrupción que ofrece, no parece que altere en nada la austeridad de mis principios”. Recordaba también el ejemplo de su padre y “la honradez y el amable candor de mi abuelo”. Remataba su argumenta…

EL INSOMNIO DE JOVELLANOS

"Cena y a la cama, en espera de un buen día; pero antes de mucho tiempo, y casi al de llenar la luna, empiezo a sentir el viento, que por instantes crece. El chocolate me había desvelado y hizo la noche más triste. Me duermo, al fin." Amaneció con mal tiempo y escribió: "esto nos desalienta".
(17-18 de noviembre de 1793,  carretera de Pajares, recogido en sus Diarios, edición de José Miguel Caso González, 1992).

LA RADIO EN LA ANTIGUA GUINEA ESPAÑOLA

Escuchar la radio era uno de los entretenimientos propios de la vida colonial. Según el Anuario de 1957, editado por el Instituto Nacional de Estadística, en los territorios de Guinea Española había dos emisoras de radio: Radio Santa Isabel, cuya longitud de onda era de 40,7 metros, y se podía sintonizar en la frecuencia 7.300 KHz y otra más, llamada Radio Ecuatorial, ubicada en Bata, en la frecuencia 8.800 KHz. Emitían, unas seis horas diarias, programas de entretenimiento, informativos y de música a petición del oyente. Eran del Estado o, al menos, estaban bajo su patrocinio. En el libro La España ignorada (1959), escrito por Mateo Ríos tras un viaje realizado a la colonia, se menciona, además, una emisora de carácter privado y no estatal llamada Radio Papaya, qué solo estaba en el aire de una a tres de la tarde. Todas eran emisoras de onda corta. Por supuesto, con un receptor adecuado, el radioescucha podía captar infinidad de estaciones de otros países y naturaleza.

SERONES

Son de factura muy arcaizante y están ya olvidados en viejos cortijos y casas de labor. Alcalá Venceslada en su Vocabulario andaluz (1933), menciona tres tipos de serones. El serón merendero es de reducida capacidad, sirve para almacenar, además de vituallas para pasar la jornada, cargas pequeñas y demás encargos; el serón pedrero es recio y es útil para acarrear piedras y ladrillos: por último, el serón terrero es bueno, como su nombre indica, para transportar tierra.

LA CRUZ DE LAS NAVAS

Vilches, cerca de Despeñaperros, fue reconquistada tras la jornada de las Navas de Tolosa. Desde la lejanía pueden verse las ruinas de su fortaleza y la ermita de la Virgen del Castillo. Todos los años, el tres de mayo,  los vecinos acudían a una ermita en Santa Elena, cerca del campo de batalla de las Navas,  a celebrar el día de la Santa Cruz. Allí se celebraba una procesión "llebando la cruz santa que en la dicha batalla se hace memoria en la que procedia el señor Arzobispo de Toledo y llebandole el arcediano Diego Pascual". Tengo por seguro que el arcediano tuvo que ser hombre de mucho cuajo. La Cruz de las Navas se guardó durante muchos años en la mencionada ermita de Santa Elena  pero, pasado el tiempo, se trasladó a la parroquia de San Miguel de Vilches por miedo a que fuese robada. Ya se sabe que esos pagos serranos eran peligrosos y estaban infestados de ladrones. En la ermita de Santa Elena había además un cuadro antiguo, de finales del XVI según Ponz,  que represe…

LOS GOMOSOS Y EL CAKE WALK

Durante los tremendos veranos giennenses, de 1906 a 1908, sin dejarse intimidar por inflexibles catedráticos y a pesar de sus abundantes asignaturas suspensas, ciertos estudiantes snobs, conceptuados en la ciudad del Santo Reino como pollos acreditados, editaban algunas revistillas para su diversión y entretenimiento. Tenían unos títulos entrañables: Cake Walk, La Calabaza y La Adormidera. Esta última era el organo oficial del círculo, confraternidad o club de Los Gomosos y contaba con la beligerancia jurada, sin cuartel ni negociación posible, de las dos primeras.


El Cake Walk era, además, un baile que causó furor a inicios del siglo XX. Una publicación de la época lo describe: “La pareja del cake-walk salta, voltea, pónese de frente a frente, de espalda a espalda, contemplándose, acercándose, separándose, según un ritmo extraño, quebrado e inarmónico, que arrebata, sacude y hace bailar aunque no se quiera” y, acaba el crítico,“Terpsicore halló en el baile-pastel un poderoso hechiz…

CÁNOVAS EL PROTECCIONISTA

Cánovas hizo proteccionista a la derecha liberal española. Las otras derechas, integristas y carlistas, por antiliberales, nunca estuvieron de acuerdo con la libertad económica. En 1891 Cánovas escribió De cómo he venido a ser yo doctrinalmente proteccionista. Estaba convencido de que España no podía competir con otros países mientras careciese "de los recursos materiales y morales necesarios para igualarse con las más adelantadas". Para el jefe conservador, aplicar el liberalismo económico supondría la muerte de la nación por consunción "en agonía lenta y repugnante". Era, decía, obligación de todo estadista responsable y patriota defender, mediante aranceles sólidos, la producción de cereales, la minería del hierro y el sector algodonero. Y de paso, aunque esto no lo decía, contentar a los cerealistas castellanos -y no sólo castellanos-, a la gran burguesía bilbaína y los fabricantes catalanes que constituían tres poderosos lobbies. Además, en 1883, Cánovas hizo …

LOS ESPAÑOLES, LOS INGLESES Y AZORÍN

(Spanish Battery, Tynemouth, Northumbria)

Cuando Alfonso XIII viajó a Inglaterra, en 1905, Azorín escribió unas espléndidas crónicas para ABC. Éstas se recogen, al menos en parte, en el estimable libro de Manuel María de Arrillaga, Lo que no se conoce de la vida del Rey (1955), con prólogo del conde de Vallellano y epílogo de Yanguas Messía. Azorín hace una inteligente reflexión que, como todas las suyas, hay que tener muy en cuenta aunque no deja de provocar cierta sorpresa:

"todos los prejuicios que sobre él [el pueblo inglés] tenemos los meridionales, se desvanecen cuando se les visita. No hay nación que se parezca más a la nuestra que Inglaterra. Los ingleses lo dicen y todos los españoles residentes en Londres lo confirman".

Parece una ocurrencia pero, si le damos unas vueltas a esta idea -como hacíamos hace un tiempo al citar el estudio de Ignacio Peyró- descubrimos que han existido notables semejanzas entre ambas naciones, mucho más evidentes hace cien años que ahora:…

PARA VESTIR COMO UN CABALLERO (1761)

En enero de 1761, contrajeron matrimonio en la parroquia del Sagrario de Jaén don Diego Eleuterio Sanz y Atocha y doña Francisca Quiteria Fernández de Velasco y Carrillo de Monroy. Doña Francisca Quiteria nació hacia 1731. Casarse a los treinta años hace dos siglos y medio no era tomarse las cosas con demasiada prisa, de hecho, doña Francisca Quiteria tuvo tiempo para todo y fue afortunada, al menos en lo que a su larga vida respecta, pues conoció la mayor parte del siglo XVIII y las dos primeras décadas del XIX. Vivió bajo los reinados de Felipe V, Luis I, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV y Fernando VII y fue testigo, ya octogenaria, de la invasión de Napoleón y hasta del pronunciamiento de Riego pues todavía vivía y tenía mando en plaza en 1823. Hay que decir, además, que fue señora muy linajuda -bien lo sabemos gracias a los estudios de don Enrique Toral y Peñaranda- pues era  descendiente de Antona García de Monroy, que levantó Toro a favor de la Reina Católica, del obispo don …

MÁS NOTICIAS SOBRE LOBOS EN POZOBLANCO (1625)

Pasado el día de San Marcos, el 26 de abril de 1625, el concejo de Pozoblanco libró distintas sumas destinadas a aquellos vecinos que habían cazado lobos y zorros. Como ya he indicado en alguna ocasión, estos fondos procedían de un repartimiento que se realizaba anualmente y de manera expresa para tal fin. En el citado año se recaudaron 10.620 maravedíes y se pagaron, algo más de lo recaudado o previsto para tales gastos. De esta suma, 7.500 maravedíes se emplearon para recompensar a los cazadores de cinco "lobos mayores", a razón de 1.500 maravedíes por cabeza. Uno de los vecinos agraciados por las gratificaciones fue el alcalde ordinario Diego Fernández Redondo. Este personaje aparece también como beneficiario por la captura de otro lobo en 1616. Si los cazaba personalmente, por afición o necesidad, o lo hacía cualquier otro criado, mozo o pastor de su casa es algo que nunca sabremos. Se pagaron además 36 reales por dieciocho zorros, a razón de dos reales cada uno, a Juan …

GESTOS, SEÑALES Y MALOS RATOS (1673)

Cada época tiene sus códigos. En el siglo XVII, a pesar de las visitas a escribanos y los papeles formales, ciertos gestos y señales tenían todavía un gran valor y obligaban más que una escritura. Mencionaré un ejemplo de los muchos que se pueden encontrar en los archivos. En 1673, Pedro de Campos, un apesadumbrado vecino de Torredelcampo, de la jurisdicción de Jaén, tenía ciertas diferencias con Diego Pancorbo "en raçon de haverle faltado de su cortixo once marranos". No dice más al respecto. La punta de ganado en cuestión no era poca cosa, tenía su valor en el mercado y podía, bien elaborados y administrados sus productos, aportar un año de abundancia y alegría a varias familias de cristianos viejos. El mal rato del ganadero tuvo que ser antológico y al enterarse de la ausencia de los cochinos denunció lo ocurrido ante la Justicia. Pasados los días, algo más apaciguado y seguramente convencido por amigos y parientes, Campos reconsideró su decisión y decidió perdonar a Panc…

IRLANDESES EN JAÉN (1657)

Antes de 1700, entre los siglos XVI y XVII, más de cien mil irlandeses buscaron amparo y refugio en España. Muchos sentaron plaza de soldados en los ejércitos reales. Mencionaré un caso de este destierro irlandés. En 1657 se presentó una familia de Cork ante el Cabildo municipal de Jaén. Sus componentes, según las actas capitulares, eran señores de vasallos de tres lugares en Irlanda e iban camino de Madrid. Afirmaron ante los regidores que carecían de recursos y que padecían una extrema necesidad por "habernos quitado nuestras haciendas la tiranía de Oliverio Cromwell, el jefe inglés, habiendo martirizado a algunos de nuestros hijos y padre y un hermano religioso, despedazándolos en caballos y haciendo con ellos otros malos tratamientos por los cuales perdieron sus vidas por la fe de Dios Nuestro Señor, habiéndonos escapado nosotros de los riesgos de dicho tirano"*. Es de imaginar la indignación de los caballeros capitulares. Para confirmar lo expuesto y demostrar que no ha…

CUNQUEIRO, PRINCE TOP Y LAS PATAS DE PALO

Hace unos años escribí unas notas sobre patas de palo y pude dar cuenta del recuerdo de Chateaubriand sobre la emocionada impresión, vivida por el zar Nicolás I, cuando escuchó a modo de redoble, en el interior de Los Inválidos, el golpeteo de las patas de palo de los veteranos napoleónicos. Pocas prótesis más marciales que el parche en el ojo perdido y la pata de palo. Han sido de la predilección de generales, almirantes, soldados rasos, toreros, aventureros y piratas de todos los tiempos. Vuelvo a este asunto tras releer un artículo de Álvaro Cunqueiro precisamente dedicado a las patas de palo. Menciona nuestro autor a un vecino suyo llamado Pardo de Viabre que trabajó en París en un sanatorio para perros. Al retornar a Galicia lo hizo con uno al que, para fortuna de los dos, libró de ser sacrificado. Se llamaba Prince Top. El perro, como consecuencia de un accidente, tenía un ojo de cristal que, para su correcta conservación, se ponía cada noche en un recipiente con manzanilla, y …

BASTONES ESTOQUE

Ya no pasea nadie con bastones estoque. Eran, al parecer, unos objetos de uso corriente en tiempos de nuestros abuelos y bisabuelos. Dos razones favorecían su difusión. En primer lugar el hábito de llevar bastón y, después, la inseguridad en calles y caminos. La costumbre de portar armas de distinta naturaleza estaba muy extendida hace menos de cien años. Incluso era conveniente, para andurrear por ahí con un mínimo de seguridad, contar con unas nociones de boxeo al estilo inglés o con la suficiente pericia en la esgrima de palo y bastón. Si se iba acompañado por un razonable número de criados, asistentes y fámulos bien fogueados, nada había que temer. El bastón estoque representaba, sin embargo, una buena opción, de uso universal, tanto entre caballeros como entre hampones. Se entregaba como trofeo en certámenes deportivos, como en 1905 cuando, según la revista Gran Vida, en un campeonato de "lawn tennis" -que tuvo lugar en Barcelona- uno de los triunfadores, apellidado Ne…

LA FUGA DE DOS BANDOLEROS (1766)

(Casas del Cabildo de Baños de la Encina, Fotografía de Diego Muñoz-Cobo.)

No es cuento, Sierra Morena era un lugar muy peligroso hasta la fundación de la Guardia Civil, la construcción del ferrocarril y la difusión del telégrafo. La causa era el bandolerismo. Frente a interpretaciones románticas y supuestas justificaciones sociológicas o económicas, la actuación impune de partidas de ladrones en los montes españoles, no sólo en Sierra Morena, supuso la comisión de crímenes horrendos, robos, secuestros y demás desmanes. También, por supuesto, un serio obstáculo al comercio, las comunicaciones y una pérdida incalculable de ingresos para la Real Hacienda como consecuencia del contrabando. La tolerancia y la complicidad, de buen grado o forzada, del paisanaje y de las autoridades locales originaron que en comarcas enteras no se hiciese presente la acción del Estado, incapaz de proteger vidas y bienes. Creo que estas fueron las circunstancias que explican el caso que voy a relatar, ocurri…

DE PERROS Y DE CAZA (1864)

En el libro de don Pedro de Morales Prieto, Las monterías en Sierra Morena a mediados del siglo XIX, (Madrid, 1902), del que ya nos hemos ocupado en una ocasión, se da cuenta de los perros que tomaron parte en unas jornadas de caza que tuvieron lugar en el otoño de 1864.  Se describen también algunos rasgos de las realas de aquellos tiempos y de las obligaciones de los podenqueros. El autor considera al podenco, de manera indiscutible, "el perro predilecto para la caza de reses en Sierra Morena". Afirma que era habitual su crianza cruzándolos con mastines, alanos y "buldoks".  Recuerda al general Serrano, duque de la Torre, cuando llevó a Arjona una collera de podencos finos de las Baleares llamados Hachón y Mola "que dejaron en las monterías [...] más allá de su justa fama y fueron la base de la excelente raza que aún se conserva en el pueblo, aunque muy cruzada". El autor refiere el caso de don Diego Manuel de Alférez, un mayorazgo de Arjona  que "…