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VAGABUNDO NOCTURNO DE PROFESIÓN



"Vagabundo nocturno de profesión, conozco todos los ruidos, las sombras y las luces nocturnas: sé cuántas formas toma la sombra de los árboles y de las casas, según la luna las traza, las prolonga ó las recoge, desde que sale hasta que se pone. Sé los infinitos ángulos y triángulos que trazan los hierros de los faroles, los brazos de las cruces y las siluetas de las chimeneas; conozco todos los cuadros de luz que estampan sobre el oscuro y húmedo empedrado de los balcones alumbrados de las casas en que se vela ó se baila, de las puertas que se abren para despedir a los contertulios á la luz de la bujía, farol ó linterna; todos los huecos de sombra de los postigos abiertos y cerrados con precaución y á oscuras para recibir ó despedir a los amantes; todos los rumores de las pisadas que se acercan ó se alejan con resolución ó con miedo, de las del adúltero escurridizo ante la hora de la vuelta del marido; del jugador ganancioso y del hijo de familia retrasado; del ratero y de la buscona, del centinela y del médico; mis leyendas están llenas de esas noches, y yo tengo ciertas pretensiones de ser un poeta nocturno, rico de nocturna y pormenorizada observación; todas mis comedias comienzan de noche y de noche se han concluido".

 (José Zorrilla, Recuerdos de tiempo viejo, 1880)

*La ilustración: Carl Gustav Carus, "Mondscheinlandschaft" (1830) vía @JuananUrkijo

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LA COCINA DE SANTA TERESA

No había mucho para aparejar una mesa a finales del siglo XVI. Los alimentos eran poco variados, escasos y caros. Los malos caminos, las alcabalas, las sisas y el intervencionismo municipal sobre tratos y contratos no facilitaban ni los abastos ni los precios bajos. Muchos españoles del tiempo de los Austrias se iban a dormir con las tripas desasosegadas. En los escritos de santa Teresa de Ávila hay algunas noticias sobre víveres y cocina. Nadie ha demostrado que la mística y la santidad sean incompatibles con los pucheros.

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PROTESTANTES DE EL CENTENILLO

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CORTIJOS

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