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LOS LOBOS DE 1641

Jaén está rodeado por montes hacia el sur y hacia el este. Por esos parajes, altos y desolados, corrían las manadas de lobos. A veces, en inviernos muy fríos, se acercaban mucho y merodeaban por el cerro de Jabalcuz, a poco más de una legua de la ciudad. Leo los datos de una vieja ficha, corresponden al  año 1641 y proceden de las actas de su Cabildo municipal. El siete de enero, Alonso Serrano presentó "un lobo muerto, de que trajo pellejo y cabeza al cabildo" y fue premiado por los caballeros veinticuatro con 44 reales. El ocho de marzo, el mismo, obtuvo ocho ducados "por dos lobos que mostró a la Ciudad y juró a Dios averlos muerto en el término de la ciudad". El 11 de marzo, Serrano otra vez, abatió otro lobo más recibiendo los 44 reales correspondientes. El 24 de abril, Miguel Gutiérrez, vecino de Jaén obtuvo 6.000 maravedíes por cuatro lobos cazados en la muy cerrada y extensa dehesa de Matabegid. Más adelante, el mismo cazador recibió 132 reales por tres lobos que aparecen descritos como "grandes". Serrano y Gutiérrez debían de ser alimañeros o cazadores profesionales. El diez de junio, Francisco Coello se presentó con ocho lobillos y un lobo grande por los que obtuvo 76 reales. Dos días después, Salvador de Parraga, vecino de Pegalajar, entró en el Cabildo con una camada de cuatro lobos y le dieron 16 reales.

Comentarios

  1. Arrojo, valentía y buena puntería eran recompensados gratamente, sí señor.
    Saludos

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    1. Valentía no les faltaba, desde luego. No hay nada más que pensar en lo que era cargar un arcabuz o una carabina en el siglo XVII.
      Mis saludos, doña Carmen y muchas gracias.

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  2. En esos parajes solitarios debía ser tremendo el temor al lobo.
    Un saludo.

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  3. Parece que desapareció mágicamente el comentario que ayer hice a esta entrada. Igual han sido los lobos los que se la han llevado para devorarlo. Esos parajes solitarios entre montes y árboles son los más apropiados para que la presencia del lobo se convierta en una poderosa pesadilla y en una obsesión para las gentes que están obligadas a vivir por la zona.
    Un saludo.

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    1. Tiene usted toda la razón. Además, frente a lo que muchos puedan pensar, el campo siempre ha estado muy solo.
      Gracias por sus dos comentarios, mis saludos, don Cayetano.

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  4. En el siglo XVII se consideraba al lobo como la encarnación del mal, por tanto darles muerte estaba bien visto además de bien remunerado. No es extraño que la caza del lobo se convirtiera en un oficio, " el lobero". Como especialistas que eran tenían bien controlada la sierra y según he podido leer, en algunas ocasiones, esperaban hasta que una loba paría, a fin de obtener mejor precio aportando también a los cachorros.
    Saludos

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    1. No es cosa que ahora nos parezca bien. Felix Rodríguez de la Fuente describió, con toda veracidad, lo que pasaban los lobeznos de las camadas antes de morirse. Los paseaban por las plazas de los pueblos y padecían mil tormentos. Antes la vida era mucho más terrible y el lobo era considerado como un enemigo. Afortunadamente, aunque siga siendo un animal de cuidado y potencialmente peligroso, lo consideramos como parte de nuestro patrimonio.
      Saludos y muchas gracias, doña Ambar.

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  5. No vendría mal si en estos tiempos se dieran un paseo por Tierra de Campos los señores Serrano y Gutiérrez.
    Los pastores y ganaderos palentinos seguro que también pondrían en su mano una buena recompensa, ya que un día y otro se encuentran ovejas y terneros desollados, Sr. del Retablo.

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    1. Vuelve el lobo, dicen. Bien está que así sea, siempre que la Real Hacienda se acuerde de compensar a los pastores y ganaderos, tan esforzados, de las pérdidas sufridas por el lobo, que no es incompatible lo uno con lo otro.
      Muchas gracias por su comentario, doña Ana María.

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  6. Leo a una de sus comentaristas cómo, acertadamente, habla de la consideración de lobo como encarnación del mal en el siglo XVII, pero hace menos de un mes, ante la protección que se les da en los montes cantábricos, y el aumento de su número, escuche, como vuelven a causar estragos en los rebaños y se alzan voces pidiendo batidas. Es algo casi atávico.
    Un saludo.

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    1. Es lo que comentaba con relación a las palabras escritas por doña Ana María. La población del lobo ibérico debe conservarse como es natural, y dar medios a los pastores y ganaderos para restaurar sus rebaños, piaras y puntas de ganado. No es incompatible mantener ambos tesoros: el de la cabaña ganadera y el de la fauna ibérica.

      Mis saludos, señor de la Terraza, y muchas gracias.

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